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Turismo
29 | 05 | 2016
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Escapadas naturales, para disfrutar sin ir muy lejos de la ciudad

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Nuestro país cuenta con múltiples opciones para disfrutar de la naturaleza cerca de los centros urbanos, sin hacer muchos kilómetros. El Palmar y los paisajes naturales del Delta del Tigre o las estancias de la llanura bonaerense, son algunas de las opciones que se le plantean al visitante. La fauna y las bellezas naturales se combinan para vivir jornadas muy especiales.

Escapadas naturales, para disfrutar sin ir muy lejos de la ciudad
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Los turistas que eligen pasar sus vacaciones en contacto con la naturaleza sin recorrer muchos kilómetros encuentran en la Argentina una gran cantidad de destinos con lugares todavía inexplorados, donde es posible disfrutar de algunas de las maravillas naturales más asombrosas del mundo.

La interminable gama de verdes de El Palmar y los paisajes naturales del Delta del Tigre, o las estancias bonaerenses, son algunas de las múltiples opciones de la oferta turística vinculada a las escapadas naturales.

Las cientos de islas e islotes del Delta del Tigre ofrecen la posibilidad de tener un particular encuentro con la naturaleza que bordea al río Paraná, a sólo 32 kilómetros de la Capital Federal.

Las opciones para conocer el lugar pueden ser las excursiones por los ríos, canales y arroyos que se forman cuando el río Paraná se abre antes de llegar al mar, las que pueden realizarse en catamaranes o en las lanchas colectivas que emplean los isleños en su vida cotidiana.

Los paseos permiten conocer un área de islas interconectadas por puentes y caminos, la austera casa que ocupó Domingo Faustino Sarmiento en el siglo XIX y también las de los periodistas y escritores Haroldo Conti y Rodolfo Walsh, ubicadas en el arroyo Gambado y el río Carapachay, respectivamente.

Los turistas que elijan algunas de estas opciones también pueden disfrutar de las comidas típicas ribereñas o simplemente pasear sin rumbo fijo entre sauces llorones, ceibos, alisos de río, coronillos y espinillos, flores coloridas como los claveles del aire y las barbas de viejo, y bañados con plantas acuáticas como los camalotes o los repollitos de agua.

Las especies alóctonas introducidas por el hombre, como los álamos, ciruelos, duraznos, diversas especies de cítricos, ramio, coníferas, formio, mimbre y pecán, completan el colorido paisaje natural del delta.

La colorida flora del Delta del Tigre, que se extiende sobre 14 mil kilómetros cuadrados, es una de las más grandes del mundo y se completa con una fauna donde los ciervos de los pantanos, los carpinchos, coipos, lobitos de río, gatos monteses, culebras, sapos, ranas y escuerzos son las especies más comunes.

La pesca también es una opción válida porque este lugar es un refugio de peces como el dorado, el surubí, el bagre, el patí, la tararira, la boga, el sábalo y la raya.

Las islas también son el hábitat de numerosas especies de aves, como el zorzal, el biguá, el Martín pescador, el benteveo, la calandria, el boyero y la pava de monte.

La vera del río también cuenta con atractivos para los turistas, y entre ellos sobresalen el Parque de la Costa, el Casino Trilenium, la villa de Marcos Sastre, el histórico edificio del Club del Remo -conocido como Tigre Hotel- las pérgolas de la plaza Manuel Belgrano, el Museo Naval de la Nación y el Puerto de Frutos.

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