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Política
01 | 06 | 2016
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El enigma que encierra el Frente Ciudadano de CFK

José Di Mauro
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Por José Di Mauro


Tras su salida del poder, el kirchnerismo busca edificar su futuro, con la novedad que les dejó su líder en su breve retorno de hace casi dos meses: un Frente Ciudadano al que cada sector da una interpretación diferente.

El enigma que encierra el Frente Ciudadano de CFK
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En el oficialismo piensan que el cristinismo mostró sus cartas ya desde antes de dejar el poder, cuando la entonces primer mandataria se mostró remisa a tomar contacto con su sucesor electo, primero, y luego dio una y mil vueltas para condicionar la entrega de los atributos presidenciales a que las cosas se hicieran tal cual sus deseos.

Piensan que desde el mismo día de la resolución del balotaje existió la intención de que la última imagen presidencial de Cristina fuera la que se vio el día anterior al 10 de diciembre, con miles de personas en Plaza de Mayo vivándola, siendo ella única protagonista, y evitar tener que mostrarse poniéndole la banda presidencial a quien en breve identificaría como su enemigo. Prefirió entonces transformarse en calabaza, cualquier cosa antes de compartir cartel, en un segundo plano. Ya bastante trabajo le costó aceptar, con la designación de Jorge Bergoglio como Papa, que la figura argentina más importante del mundo ya no sería ella.

Con ese antecedente, a nadie sorprendió la beligerancia exhibida por el kirchnerismo de entrada con el gobierno de Cambiemos. No dejaron pasar siquiera una semana para organizar la primera marcha contra el macrismo, y a partir de entonces fueron varias las movilizaciones organizadas para protestar, ya fuera por los despidos en el Congreso, o por los DNU para designar jueces en la Corte. Ni qué decir cuando por esa vía se eliminó una de las obras culminantes del kirchnerismo, la Ley de Medios, AFSCA incluido.

Existían dudas en el kirchnerismo respecto de la manera como actuaría la justicia a partir de su salida del poder. De no ser así, no se hubiera buscado adoptar los máximos recaudos con los fallidos intentos de reformas judiciales -abortados precisamente en los tribunales- y en su defecto, o paralelamente, recrear un cristinismo judicial personificado en la corriente Justicia Legítima.

Pero está claro que el kirchnerismo no imaginó nunca semejante asedio, ni mucho menos tal celeridad en las causas, que ha llevado a muchos de sus miembros a entonar el "vamos a volver", más como necesidad que deseo. Y no son pocos los que se ilusionan con un acortamiento de los tiempos. Paradoja de quienes se caracterizaron durante años por atribuir a sus rivales intenciones destituyentes.

Imposible saber de qué manera la citación del juez Claudio Bonadío alteró los planes de Cristina Fernández de Kirchner, que volvió a exhibir esos días -pero fundamentalmente frente a los tribunales de Comodoro Py- la envidiable capacidad de convocatoria que caracteriza al kirchnerismo, aunque la manifestación de ese 13 de abril haya sido inferior a la que los más fieles preveían. La actividad en los días sucesivos mostró sí lo que la ex presidenta y sus más allegados habían diagramado para la vuelta a la actividad de la líder: reuniones con diversos sectores del kirchnerismo en el Instituto Patria, instalado en un edificio de Rodríguez Peña al 200, de esta capital. Allí CFK bajó línea a los instrumentos de poder que le siguen respondiendo.

Después, la vuelta al sur y con ello los fantasmas. Pasa que con su retorno, la ex presidenta concitó la mayor atención, como cuando disponía de manera discrecional de las cadenas nacionales, y más de uno que la imaginaba en el pasado, se inquietó por su aparente vigencia. Pero con su salida de escena volvió a desdibujarse. Queda la expectativa de un retorno sin fecha determinada, y el temor kirchnerista porque esas reapariciones terminen coincidiendo con citaciones judiciales.

Para el mientras tanto, en su vuelta a escena "la Jefa" dejó un mandato, cuestión de mantener activa a la tropa: la creación de un Frente Ciudadano que cada cristinista interpretó a su arbitrio. Por eso hay que ser cuidadosos, pues cada sector de su espacio lo interpreta conforme sus deseos y necesidades.

Con la ex presidenta de vuelta en el sur, muchos dirigentes kirchneristas salieron a recorrer el territorio intentando recrear una nueva fuerza pensando en 2017, pero sobre todo en 2019. Sino antes, pues no pocos integran el denominado "club del helicóptero", que caracteriza a quienes se ilusionan con una salida precipitada de quienes hoy "ocupan" el lugar que ellos momentáneamente dejaron. En general, los que ya están recorriendo en busca de armar conforme interpretan el mandato de Cristina, son figuras conocidas de la era K, en general con más pasado que votos. Y que cuentan como denominador común un fuerte distanciamiento del Partido Justicialista.

Alejado de aquellos, un dirigente porteño de reconocida militancia cristinista, pero con origen peronista, dio ante este medio su exégesis del mensaje de la ex presidenta, asegurando que "el Frente Ciudadano en realidad no debe ser tomado como una herramienta electoral". Y que si el objetivo es volver al poder, difícilmente lo hagan cabalgando con fuerzas que fueron marginales dentro del Frente para la Victoria durante su largo periplo por el poder, como el Frente Grande, el PC, Forja, o el Partido Humanista, agrupaciones que están siendo contactadas por muchos "armadores" del frente propuesto por Cristina.

"Nuevo Encuentro sueña con hacer del Frente para la Victoria un partido chico de izquierda", cuestionó nuestra fuente, tomando distancia de uno de los sectores más cristinistas, que se han mostrado más furiosamente antimacrista en estos meses. Por el contrario, el dirigente K sostuvo ante DIARIO POPULAR que ellos no pueden ni deben alejarse del Partido Justicialista, y que por el contrario el mismo deberá entender que ante la ausencia de liderazgos, necesita de Cristina. Sin precisar si hablaba a modo de deseo o con información precisa, aventuró que la ex presidenta debe ser candidata en la provincia de Buenos Aires en 2017, porque entonces se juega la vuelta del kirchnerismo en 2019. Y precisó que "si Cristina suma en la provincia el 32%, le alcanza para ganar y ahí se terminó Macri".


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"El Frente Ciudadano que propuso Cristina no es una herramienta electoral", insistió, detallando que en realidad debe ser la corriente por donde "se canalice el descontento con el macrismo". "El Frente Ciudadano son los universitarios marchando por el desfinanciamiento de las universidades, pero también son las cinco centrales sindicales protestando contra los despidos". Conforme este razonamiento, también podrían interpretarse en ese sentido las decenas de cortes promovidas ayer por Barrios de Pie en Capital y el Gran Buenos Aires.

Conforme ese razonamiento, el Frente Ciudadano debería capitalizar todo lo que sean las protestas contra el gobierno, y no un armado de listas para competir el próximo año, fuera del PJ.

De ahí que no deba llamar la atención ver a conspicuos kirchneristas mostrarse en un local de Avellaneda de la Tendencia Piquetera Revolucionaria, como el último fin de semana; ni mucho menos ver votando igual al kirchnerismo con la izquierda extrema en Diputados; o a Héctor Recalde compartiendo una conferencia de prensa con Myriam Bregman, para "frenar el tarifazo en las empresas recuperadas".

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