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Política
01 | 06 | 2016
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Condenaron a perpetua al femicida de Susana Leiva

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La Justicia lo halló culpable de “homicidio doblemente calificado por ser la víctima conviviente del imputado y por violencia de género”. La mujer fue estrangulada y su cadáver oculto en el pozo ciego de su vivienda, en Temperley.

Condenaron a perpetua al femicida de Susana Leiva
Foto:

El femicida Alberto Ponce fue condenado a prisión perpetua por el crimen de su pareja Susana Leiva, a la que estranguló para luego ocultar su cadáver en el pozo ciego de su casa, de la localidad de Temperley, en un hecho ocurrido en julio de 2013.

En su fallo, el Tribunal Oral Criminal Nro. 8 de Lomas de Zamora decidió, por unanimidad, aplicar esa penal al imputado, al considerarlo culpable del delito de 'homicidio doblemente calificado por ser la víctima conviviente del imputado y por violencia de género'. La sentencia fue presenciada por un grupo de familiares y allegados de Susana Leiva, quienes vistieron remeras blancas con la foto de la mujer, de entonces 38 años, y portaban carteles con la consigna 'Ni Una Menos'.


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Al escuchar que el fallo era condenatorio todos ellos estallaron en un fuerte aplauso, a excepción de la madre de la víctima, que sufrió una descompensación y debió ser socorrida minutos después por una enfermera que la sacó de la sala en silla de ruedas. Ponce, quien sólo estuvo acompañado por su madre y una hermana, escuchó el veredicto en silencio.

'No es una sentencia ejemplificadora, sino la pena correspondiente para lo que hizo esta persona entre comillas', dijo el abogado Jorge Monastersky, quien en representación de la querella, al igual que el fiscal del juicio Pablo Pando, había solicitado en su alegato que Alberto Ponce fuera condenado a la pena máxima.

Las partes acusadoras habían valorado las declaraciones del propio imputado, quien en el juicio admitió haber ocultado el cadáver, aunque aclaró que no recordaba haberla matado.

Monastersky calificó de 'novelesca' la actitud de Ponce durante su indagatoria, porque manifestó que no tenía memoria del femicidio, pero sí de 'que un cuerpo, una voz lo atacaba. Entendemos que tenía plena conciencia de los hechos y del dominio de los hechos. Las psicólogas dijeron que tenía plena conciencia y que era una persona que no le importaba matar con tal de satisfacer sus propias necesidades'.

Además, el abogado consideró que la personalidad del acusado quedó expuesta cuando Leiva se convirtió para él en un 'obstáculo' por lo que 'decidió no solamente matarla sino ocultar el cuerpo'.

Por su parte, Angelina Leiva, hermana de Susana y particular damnificada en la causa, manifestó que siente 'mucho dolor' y pidió que 'la Justicia divina se encargue' de Ponce. 'Hoy puedo decir que creo en la Justicia divina y creo en la Justicia del hombre', dijo la mujer, quien luego relató que su hermana le había contado 'que estaba decidida a separarse' por 'los maltratos psicológicos' a los que la sometía su pareja y que estaba 'segura que ahí él tomó la decisión de matarla'.


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La agrupación Susana Leiva expresó su satisfacción por el fallo judicial y reclamo justicia para todos los casos de femilicio. "Seguiremos trabajando para la prevención de la violencia de género. Hoy más que nunca gritamos todas juntas  #NiUnaMenos ", subrayaron a dos días de la marcha al Congreso de la Nación.

Cabe recordar que el caso comenzó a ser investigado el 20 de julio de 2013, cuando Ponce denunció ante la Policía bonaerense la desaparición de Susana Leiva de la casa de la calle Blanco Encalada 245 de Temperley, donde convivían junto a su bebé de 18 meses y un hijo de ella. A partir de allí comenzó la búsqueda de la mujer, aunque su familia sospechó desde el inicio que podía relacionarse con su situación sentimental. Cuatro días más tarde, se allanó la vivienda y encontraron el cadáver, oculto en el fondo del pozo ciego.

Se escondió detrás de las sillas para no ser fotografiado

Ponce recibió la reprimenda de uno de los magistrados que lo juzgaban, porque pese a que en 2013 fue entrevistado en todos los medios de comunicación cuando quería hacer creer que buscaba a su concubina, a la que ya había asesinado y ocultado su cadáver en el pozo ciego de la casa, se escondió detrás de unas sillas para evitar ser fotografiado.

Al ser enfocado por los reporteros gráficos y camarógrafos, el imputado reaccionó, cubriendo su rostro con ambas manos y bajando su cabeza hacia sus piernas, permaneciendo de esa manera, a pesar del pedido para que modificar su actitud.

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