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05 | 06 | 2016
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Juan Palomino: Perón, Cortazar y un superhéroe del conurbano

Luly Vitcop
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Por Luly Vitcop


Se define como un “combatiente de ideas” y dice: “yo defiendo convicciones, no conveniencias”. Comenta que en la calle le piden que vuelvan los personajes de Kryptonita y elogia el compromiso del director Nicanor Loreti

Juan Palomino: Perón, Cortazar y un superhéroe del conurbano
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En los últimos años tanto en cine como en teatro no acepta papeles que no sean comprometidos. El teatro para Juan Palomino es su lugar en el mundo y, hoy más que nunca, con un gobierno que alza las banderas neoliberales se mete de lleno con roles que le implica un "combate de ideas".

En las tablas anda de gira por el país interpreta a Juan Domingo Perón en la obra Encuentro de Genios (junto Gerardo Baamonde-Woody Allen, Pablo Novak-Lennon, Nicolás Pauls-Einstein y Alejandro Fiore-Freud) ), escrita por Beto Casella, y los martes en el barrio de Boedo (Hasta Trilce, Maza 177, a las 21), protagoniza el unipersonal Ocho Cartas para Julio (por Cortázar), con quien se identifica por su apoyo a la revolución cubana.

A fines del año pasado encabezó uno de los grandes del hitos cine nacional con el film Kryptonita, con su personaje Nafta Super (una especie del Superman de los cómics, pero adaptado a la realidad del conurbano bonaerense), que encabeza la Liga de la Justicia junto a otros personajes tan bizarros como él (Pablo Rago-Batman, Nico Vázquez-Linterna Verde, Diego Capusotto-Guasón, Lautaro Delgado-Mujer Maravilla y Diego Cremonesi-Flash).

La película se estreno a fines del año pasado como presagiando el nuevo gobierno con políticas que favorecen a los ricos de siempre. Había que comenzar con hacer justicia en una banda tipo Robin Hood a cargo de un gigante morocho con fuerza descomunal: "Yo, Juan Palomino, más que un guerrero urbano como lo planteás, soy un combatiente de las ideas. Yo defiendo convicciones, no conveniencias".

Y es así, porque no es habitual que nuestro cine aborde el género de la historieta y con su costado más bizarro y por ello no deja de ser popular: "Kryptonita habla de algún modo de cómo somos nosotros, en especial, los bonaerenses. Lo que me gusta de la adaptación de Nicanor Loreti (sobre la novela de Leo Oyola), es que no pretende emular a los superheroes yanquis, como Batman que está muy actualizado, tiene flota de aviones, barcos y tecnología de punta. Kryptonita todo lo contrario. Claramente no tengo ningún parecido ni con Superman ni con Perón (por la obra Encuentro de Genios) Con éste último buceo en la musicalidad de sus palabras y discursos más que en una imitación".

Kryptonita es una de las pocas películas de culto que pretende tener su continuidad en la pantalla chica: "Loreti ya tiene escrito una miniserie de ocho capítulos y se está negociando para su producción con uno de los canales de Turner, posiblemente sea la señal Space, cuyo escenario podría ser la parte sur de Rosario, cerca de Buenos Aires".

Aunque no quiso adelantar más sobre fechas y estrenos, el pasaje del cine a la televisión lo tiene muy entusiasmado y ahora más que nunca frente a un contexto de tarifazos, despidos y crisis económica: "En la calle todavía me saludan por el nombre del personaje Nafta Super, ¿Cuándo vuelven? Me pasó también cuando trabajé en la tira de El Trece Soy Gitano en 2003".

Hoy a Palomino se lo encuentra en una etapa muy definida y es la un actor comprometido y suele trabajar con círculos más cerrados y de amigos: "A Nicanor desde la película Diablo (2011) que lo conocí y me metió en la locura de interpretar a un boxeador judío, peronista y peruano (como las raíces de Palomino), me hice casi hermano de él. Luego vino Kryptonita. De él admiro su pasión por el cine, él filma con la sangre en las venas, su apasionamiento por la vida y por su mirada política comprometida".

Festival en la Triple Frontera: llevar cine donde no hay

Otro de las cuestiones que le quitan el sueño a Juan Palomino es llevar el cine a lugares donde no se produce ni exhibe aún por discriminación. La Triple Frontera (Argentina, Paraguay, Brasil) el año pasado fue escenario del primer Festival de Cine y la experiencia, asegura el actor que se va a repetir.

"Este año el Festival de Cine de la Triple Frontera se llevará a cabo desde el 28 de octubre al 5 de noviembre. Lo organizamos con mi amigo y colega Daniel Valenzuela. Queremos hacer cine donde no hay. Creemos que es un lugar que se puede encontrar mucho talento, sólo falta que se lo estimule. El Festival es un elemento geopolítico de cohesión cultural. Sólo hay que tener la decisión política de hacerlo".

Palomino apunta que es "el tercer festival internacional de cine que organizan actores, luego de Sundance, ligado a Robert Redford, y el de Tribeca,.de Robert De Niro, ambos en Estados Unidos".

"Ocho Cartas para Julio permite ver la política con otro prisma"

Ocho Cartas Para Julio rescata el espíritu del escritor Julio Cortázar en su compromiso político de apoyo a la revolución cubana, con una feroz crítica al peronismo previa. No conforme con una apuesta tradicional, Juan Palomino y equipo (Gabriel Lerman en los textos, Fernando Lerman en música original y vientos, Juan "Pollo" en el piano y el director Daniel Berdebés), se embarca en un unipersonal de teatro leído.

A modo de exploración de nuevas vetas del teatro, Palomino afirma que el abordaje de la figura de Cortázar se "hizo a través de ocho cartas, escritas por un amigo ficticio que cursó con él la secundaria Mariano Acosta, Nito Basavilbaso, y que su vez surgió en el cuento La Escuela de Noche. Este personaje, a su vez, puede tener algunos ribetes del escritor peruano José María Arguedas".

El intercambio epistolar abarca 30 años, entre 1932-1963: "Se podría de decir que su amigo ficticio, es antagonista a él, por ejemplo, es peronista. Se empieza por la mirada europizante y su reencuentro con la identidad con la revolución cubana. Se remite a distintas épocas de nuestro país y de los latidos del escritor. Para Cortázar la revolución cubana fue un quiebre en su vida, ya no se observa como un escritor en crecimiento y que sabe entretener, sino que ahora no le esquiva el cuerpo".

Para Palomino "las cartas se plantean como un juego de espejos en este intercambio. Cortázar se erige como un artista comprometido con su tiempo: "Una posición que comparto y yo también actúo en consecuencia. yo no creo en el arte por el arte mismo. Cortázar, podría decir, que te permite también entender la política con nuevo prisma. Mejor dicho, que no existe un pensamiento único". Para Palomino de las ocho cartas, la que se refiere al golpe del año 55 en el que cae el gobierno de Perón por la Revolución Libertadora "con una apertura de mercados en la economía, la invasión yanqui, y la relación con su amigo peronista se mantiene desde el cariño, no desde la interpelación". Teatro leído no es una tendencia habitual, pero es cierto que cada vez más se extiende esta modalidad en nuestro país: "Leer en voz alta es un salto al vacío, es una relación con el papel y la estampilla que lo hace personal en contraposición del e-mail. Las palabras suenan de otra manera y también en un contexto de ajuste económico".



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