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Historias de vida
05 | 06 | 2016
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Los pobres sueñan con ver a Marta ministra de Economía

Sergio Tomaro
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Por Sergio Tomaro


Licenciada en Ciencias Económicas, un día encontró en el trabajo por la inclusión de los que menos tienen la manera de hacerle frente a la pobreza y de agradecer la formación académica que recibió en el país.

Los pobres sueñan con ver a Marta ministra de Economía
Foto: Gustavo Fidanza / Diario Popular
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Aunque hace ya tiempo que sucedió, Marta tiene guardado en la memoria el singular diálogo que tuvo con un policía a la salida de una villa donde había ido a impulsar un plan de microcréditos. "¿Para qué lo hace?", le preguntó con tono severo el uniformado. "¿Sabe para qué? Para que los chicos que viven allí tengan oportunidades para, por ejemplo, alejarse de los delitos que por su trabajo a usted pueden costarle la vida", le respondió convencida del enorme valor que tiene la inclusión social.

Marta Bekerman, sin complejos para decir que tiene 69 años porque asegura que "uno tiene la edad de los proyectos", es una licenciada en Economía egresada de la UBA que cuando completó su formación académica con un máster en Ciencias Económicas en la Universidad de Londres, se vio invadida por el deseo "de volver y devolver", como afirma, lo mucho que dio la universidad pública.

La manera que tuvo de hacerlo quien hoy es investigadora del CONICET y directora del Centro de Estudios de Estructura Económica fue dándole vida a una iniciativa encaminada a extenderle una mano a los pobres que desde hace 16 años cobró la forma de una ONG.

"Siempre me acuerdo de aquel dialógo con ese policía porque si algo he aprendido en esta tarea que venimos haciendo es que en la villas hay mucha gente extraordinaria", puntualizó Marta a HISTORIAS DE VIDA.

Imbuida en la filosofía del economista bangladesí Muhammad Yunnus, ganador del Premio Nobel de la Paz por desarrollar el Banco Grameen y los conceptos de microcrédito y microfinanzas con el propósito de imponer una economía más justa para los sectores desposeídos, esta profesora de Economía vio que la crisis que se abatió a fines de los noventa era el momento para frente a la necesidad de miles empezar a devolver lo que el país le había dado sin demandarle un solo peso.

La profesional que de chica se sentía muy afectada cuando veía situaciones de maltrato a personas desprotegidas, con los años empezó, primero con sus alumnos, a levantar las paredes de la ONG Avanzar y llevar a las villas porteñas la iniciativa de los microcréditos destinados a los que buscaban pelearle a la pobreza.

"Los más pobres tienen una muy buena semilla pero sucede que también es cierto que cuentan con una maceta muy chica por lo que hay que darles la posibilidad de agrandar esa maceta", explicó desde la metáfora.

El valor de la oportunidad

En eso de darle valor a las oportunidades mucho gravita los recuerdos de su padre inmigrante que llegó al país a los 19 años y sin hablar una palabra en español. De allí también se desprende un agradecimiento que como carga genética se expresa en su manera, sin más, de entender la economía".

"Los subsidios que apoyan a los chicos y familias pobres también requieren de la posibilidad de dar herramientas porque -apuntó- si tenemos más pobres integrados el Producto Bruto sería mejor".

Aquella nena rubia que se subía a la mesa en las reuniones familiares para recitar los poemas que escribía uno de sus hermanos, es la especialista que hoy pone su mirada científica pero también humanizada allí sobre son más los que la desvían.

Por eso es feliz cuando comprueba que en las villas aun con mucho esfuerzo es posible ver como las macetas pueden poco a poco ser más grandes y es ahí cuando precisamente siente que está diciendo gracias.

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