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Salud
07 | 06 | 2016
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El té verde, una esperanza para el síndrome de Down

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Investigadores españoles demostraron que un compuesto presente en esa infusión, acompañado de un protocolo de estimulación cognitiva, es capaz de mejorar las capacidades intelectuales de quienes padecen esa patología.

El té verde, una esperanza para el síndrome de Down
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Investigadores españoles demostraron que un compuesto presente en el té verde, acompañado de un protocolo de estimulación cognitiva, es capaz de mejorar las capacidades intelectuales de personas con síndrome de Down.

"Es la primera vez que un tratamiento demuestra eficacia en un ensayo fiable en términos científicos", explicó la neurocientífica del Centro de Regulación Genómica de Barcelona y colíder del estudio, Mara Dierssen, en El País. El ensayo clínico "abre nuevas vías a la terapia farmacológica en síndrome de Down", según la investigadora.

El síndrome de Down es un trastorno genético en el cual una persona tiene 47 cromosomas, en lugar de los 46 habituales. Esa copia extra altera la formación del cuerpo y el cerebro. Los niños pueden tener un retraso en el desarrollo mental y signos físicos muy reconocibles, como la nariz achatada y un único pliegue en la palma de la mano. El equipo de Dierssen, con trabajos en ratones, identificó un gen, el DYRK1A, relacionado con la formación del cerebro y sobreactivado por el cromosoma extra. El gen producía un exceso de proteínas asociadas a las alteraciones cognitivas. El compuesto del té verde, la epigalocatequina galato, devuelve las proteínas a los niveles normales.

En el ensayo participaron 84 personas con síndrome de Down, de entre 16 y 34 años. Aproximadamente la mitad tomó el tratamiento durante un año, mientras la otra mitad recibía un placebo, una sustancia sin acción terapéutica, para poder comparar. Dierssen reconoce que "los cambios observados no son muy importantes", pero son suficientes para que casi todos los padres adivinaran al final del ensayo si su hijo había tomado un tratamiento real o un placebo.

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El extracto de té verde mejoró de manera moderada la memoria a corto plazo y su capacidad para organizarse en la vida diaria, al mismo tiempo que inhibía la impulsividad de los pacientes. Las imágenes del cerebro muestran cambios en la corteza que se correlacionan con estas mejorías. Los resultados se publicaron este martes en la revista médica The Lancet Neurology.

 "Es un compuesto presente en un producto natural y no se puede patentar. No es interesante para la industria", señaló Dierssen. En ocasiones, la neurocientífica recurrió a conciertos de su grupo de rock, From Lost To The River, para recaudar dinero para sus trabajos. En este último ensayo clínico, que costó 750.000 euros, colaboró el farmacólogo Rafael de la Torre, director del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas, en Barcelona, y con la fundación francesa Jérôme Lejeune, que puso la mayor parte del dinero.

Ahora, Dierssen querría organizar un nuevo ensayo clínico, pero con muchos más pacientes y en diferentes ciudades, para tener una muestra representativa de la población con síndrome de Down. Un ensayo así, conocido como de fase 3, es carísimo y suele requerir inversión privada. "El coste es muy elevado. O se implican las instituciones o no lo podremos hacer", advirtió la investigadora. De la Torre calcula que costaría unos tres millones de euros. De momento, con una "pequeña financiación" de la Fundación Mutua Madrileña, ambos preparan un ensayo pediátrico, para ver la seguridad del extracto de té verde en niños con síndrome de Down.

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