jueves 8.12.2016 - Actualizado hace
Fútbol
07 | 06 | 2016
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Blas Pérez, la figura de Panamá que asustó a Boca

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Fue la figura en la victoria del conjunto caribeño ante Bolivia. Es ídolo en su selección y, a los 35 años, es el delantero que preocupa a Gerardo Martino. La historia del goleador que llevó a Boca al abismo en la Copa Libertadores 2007.

Blas Pérez, la figura de Panamá que asustó a Boca
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Dicen que a los 15 años, dos décadas antes del triunfo ante Bolivia en el debut de Panamá en la Copa América, Blas Pérez lavaba autos en San Miguelito, un pueblo cerca de Panamá City, la capital del país. Ahora, es el máximo goleador de la historia de la selección. Y será, sin duda, el único futbolista que pueda preocupar a los dirigidos por Gerardo Martino.

Alto, goleador, morrudo, técnico y mañoso, Pérez es la única referencia panameña. El estilo del equipo panameño, de hecho, es un embudo: todo termina en el área, en el punto del penal, donde Pérez merodea con la paciencia de la araña. Así convirtió los dos goles con los que vencieron a Bolivia.

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Pérez tiene 35 años y 15 clubes en su espalda. Jugó en seis países distintos: Panamá, Colombia, España, México, Estados Unidos y Emiratos Árabes Unidos. Ahora está en Vancouver Whitecaps, de la NASL, la segunda división norteamericana. El punto más alto de su carrera estuvo en Colombia. Allí fue ídolo en Deportivo Cúcuta y Deportivo Cali. En el equipo caleño, en 2005, salió campeón.

Cuando jugó en Cúcuta hizo historia: alcanzó la semifinal de la Copa Libertadores del 2007. Ahí se enfrentó a Boca. Hace exactamente nueve años, en el encuentro de ida en Colombia, Pérez brilló: gritó dos veces y llenó de dudas al Xeneize. Uno de los tantos, de emboquillada por encima de Mauricio Caranta, fue una genialidad. Aunque Boca clasificó a la final con Juan Román Riquelme en su máximo esplendor, Pérez fue el máximo goleador del certamen.

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Los últimos años de Pérez son una especie de jubilación anticipada. Se recluyó en el Dallas FC, antes de recalar en Vancouver. En Dallas se quejó porque no lo ponían. Se excedió de peso. Perdió ritmo. Pero ahora, convencido por Bolillo Gómez, el actual técnico de Panamá, se puso fino: quiere robarle la tapa a Lionel Messi y compañía. Quiere hacer historia.

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