martes 6.12.2016 - Actualizado hace
Fútbol
08 | 06 | 2016
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El patio del fondo de la Selección

Eduardo Verona
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Por Eduardo Verona


¿Cuál fue hasta el momento el logro más significativo de Gerardo Martino como entrenador de la Selección nacional? Armar una línea de fondo con capacidad para achicar los espacios, anticipar lejos y ganar en los mano a mano. En tres cuartos y arriba, en cambio, todavía hay liviandades. Falta elaboración y sobran apuros.

El patio del fondo de la Selección
Foto:

"Del medio para arriba ya está. Abajo es cuestión de Sabella". Un día antes del 9 de junio de 2012 cuando Argentina derrotó a Brasil 4-3 en New Jersey con 3 goles de Messi, Carlos Bilardo, por aquel entonces una especie de manager y hombre de consulta de la Selección que muy pocos consultaban, le adelantaba a Alejandro Sabella las prioridades del equipo.

 
En el fondo, Argentina contó aquella tarde con Zabaleta, Federico Fernández, Garay y Clemente Rodríguez. El rendimiento fue claramente deficitario, por no decir que la defensa fue un auténtico flan. Y la defensa la terminó de encontrar Sabella durante el Mundial de Brasil, con Zabaleta, Garay, Demichelis y Rojo.

A dos años del subcampeonato en Brasil 2014 y a un año de la final perdida en la anterior Copa América ante Chile en definición por penales, un Bilardo en versión libre, por estos tiempos podría suscribir un cambio en su apreciación y sostener: "Del medio para atrás ya está. Arriba es cuestión de Martino".
 
¿Qué cambió? Algunas características. Por ejemplo, aquella Selección de Sabella llegó a Brasil 2014 con el cuadrado mágico que en plena competencia se desvaneció en el aire: Messi, Agüero, Higuaín, Di María. El Kun Agüero e Higuaín hicieron poco y nada, Di María se desgarró en cuartos en el primer tiempo ante Bélgica y solo quedó Messi para inventar lo que en pocos partidos (en especial en primera ronda ante Bosnia, Irán y Nigeria) inventó. La Selección se afianzó y consolidó de mitad de campo hacia atrás. Arriba quedó agarrada con alfileres.

Hoy la Selección parece transitar un camino similar al que recorrió la Selección de Sabella desde cuartos de final en adelante. No porque Gerardo Martino intente desarrollar una apuesta especulativa y conservadora. Todo lo contrario. Pero las señales y los rendimientos que brindan los jugadores muchas veces determinan los rumbos.
 
      Chile Argentina Mercado


Quiere armar un equipo de ataque Martino con Messi frecuentando los sectores de la cancha que él considere que tiene que frecuentar. Pero con Messi incluido, a la Selección le viene costando demasiado encontrar el desequilibrio ofensivo, la llegada clara en los últimos metros, el gol en definitiva.  En los 6 partidos de eliminatorias para Rusia 2018 que jugó Argentina hasta el momento (los rivales fueron Ecuador, Paraguay, Brasil, Colombia,  Chile y Bolivia), convirtió apenas 6 goles. Y le anotaron 4.

La mayor fortaleza de Argentina se enfocó en su línea de fondo. Allí Martino metió mano directamente. Le hizo un lugar a Mercado como lateral derecho, confirmó a Rojo como lateral izquierdo y le dio rodaje a una pareja central made in Tata: Otamendi-Funes Mori. El resultado en el plano de las producciones fue óptimo. Encontró la Selección un respaldo y una base defensiva muy valiosa. Con Otamendi y Funes Mori achicando hacia adelante, ganando en los anticipos y en los mano a mano y complementándose como lo que alguna vez el Flaco Menotti supo definir como las pequeñas sociedades del fútbol.
 
No es menor el crecimiento de la Selección cuando tiene que mirar su propio arco. Y más aún en un equipo comprometido en una búsqueda ofensiva con 4,5 o 6 hombres lanzados en ataque. El fondo, más Mascherano y Biglia (ahora ausente por lesión), banca con autoridad la apuesta colectiva que pretende expresar el equipo.
 
Pero arriba, ya hace tiempo, está faltando una cuota más importante de elaboración y distracción ofensiva para acceder a los espacios. Apura las maniobras la Selección. Empieza a cien por hora y las quiere terminar a la misma velocidad. Controla poco la pelota. Y suele provocar un partido de ida y vuelta permanente. Casi de tránsito en el medio. Lo que aumenta los riesgos incluso ante adversarios que, en apariencia, son inferiores.

      Marcos Rojo



Hasta el momento, a casi dos años de haber asumido Martino al frente de la Selección, sugestivamente lo que más fortaleció fue el funcionamiento de Argentina de la mitad de campo hacia atrás con jugadores veloces, decididos y determinados para imponerse, sin necesidad de contar siempre con superioridad numérica. ¿Por qué sugestivamente? Porque Martino no estaba encuadrado en la línea de los entrenadores que resuelven problemas defensivos, aunque en definitiva los problemas siempre son resueltos por las capacidades de los jugadores y la estrategia de los técnicos.
 
La Selección está bien armada atrás. Ahora falta que complete la obra arriba. Con Messi haciendo lo que tiene que hacer un jugador de la dimensión de Messi: jugando donde lo necesita el equipo. Prestándole su talento al equipo, como decía el técnico Rinus Michels que hacía Johan Cruyff con Holanda.
 

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