viernes 2.12.2016 - Actualizado hace
Política
10 | 06 | 2016
Imprimir
Agrandar
Reducir

Todo un semestre esperando el segundo semestre

José Di Mauro
0
Comentarios
Por José Di Mauro


Se cumplen hoy los primeros seis meses de la gestión de Macri en la presidencia, con permanentes gestos para diferenciarse del gobierno anterior, fuertes aumentos de tarifas y la promesa de un futuro mejor.

Todo un semestre esperando el segundo semestre
Foto:

Los críticos del gobierno ponen en duda la bonanza augurada para la segunda mitad del año, y no faltan los que hasta buscan apurar los tiempos argumentando que "el segundo semestre ya empezó" y el panorama sigue siendo sombrío. En rigor, para el segundo semestre prometido faltan todavía 20 días, y lo primero que hay que tener en cuenta es que dura seis meses...

Cuestión que todavía hay que armarse de paciencia.

Lo que puede hacerse es mirar para atrás, pues sí es cierto que este viernes se cumplen exactamente seis meses desde que Federico Pinedo concluyó su tan breve como exitoso mandato de medio día para dejarle el lugar a Mauricio Macri, transcurrido para entonces el sainete del traspaso de mando.

Retrotrayéndonos a entonces, el flamante presidente arrancó su gestión buscando exhibir gestos diferenciadores respecto de su antecesora, comenzando con la serie de encuentros que mantuvo en la Rosada al día siguiente de haber asumido con todos los candidatos presidenciales que había enfrentado, menos Nicolás Del Caño, que no quiso concurrir.

Y un día después, para enfatizar aún más esa conducta, recibió en la residencia de Olivos nada menos que a los gobernantes de los 24 distritos del país: una fotografía inédita en años.

El lunes arrancó en el mismo nivel, cumpliendo una de sus promesas electorales al levantar las retenciones al campo. El mismo día confirmó la caída del Memorándum con Irán, y, por la tarde, le sacó las retenciones a la industria. Pero esa misma noche llegó el primer derrape de la gestión macrista, al conocerse el DNU a través del cual completaba la integración de la Corte Suprema con dos jueces designados "en comisión".

Ardió Troya, y la polémica contaminó el resto de sus decretos de necesidad y urgencia, herramienta válida de la Constitución, que sin embargo despertó un sinfín de cuestionamientos que se extendieron a lo largo del verano, con una oposición que le reclamaba enfáticamente convocar al Congreso para evitar gobernar por decreto.


LEA MÁS

      Embed


Pero está claro que el DNU de la discordia había sido el que designaba a Carlos Rosenkrantz y Horacio Rosatti para la Corte, que resultó incluso bastante complicado de explicar para el gobierno, y amenazaba complicarle la relación con un Senado donde el oficialismo es claramente minoría y necesita tener una relación aceitada. Finalmente se encarriló la situación cuando a los pocos días Mauricio Macri se reunió con Ricardo Lorenzetti y acordaron postergar la asunción de ambos jueces y se pusieron paralelamente en marcha los mecanismos normales para sendas designaciones. Igual, la jugada tuvo su precio: es el día de hoy que los pliegos aún no han sido aprobados y sigue reprochándose la manera inicial de designarlos.

Volvamos a las buenas noticias y encontraremos al cepo, cuya eliminación era otra de las promesas de campaña, en las que Macri se diferenciaba de sus rivales por la celeridad con la que prometía hacerlo. Y no solo fue una medida adoptada durante la primera semana de gestión, sino que el dólar no se fue a las nubes, como auguraban los críticos.

Otra de las promesas de campaña que lo hermanaban con el resto de los candidatos era la reducción del pago de Ganancias, pero antes de asumir Macri anunció que eso debería esperar al año siguiente. Y si bien prometió que subiría el mínimo no imponible ni bien tuvieran una cabal idea de lo que encontraban al asumir, el solo hecho de no impulsar una exención sobre el aguinaldo generó un ruido tal que tuvo que dar marcha atrás y anunciar que aquellos que ganaran menos de $30 mil estarían exentos de tributar ganancias en el medio aguinaldo.

En el haber debe sumar el gobierno haber logrado las salidas de varios funcionarios heredados, como Alejandro Vanoli en el Banco Central, o Martín Sabatella en la AFSCA. A este último lo eliminó por decreto, igual que a ese organismo, en un combo que incluía la modificación por la misma vía de la polémica Ley de Medios Audiovisuales. De la que funcionaria que no pudo librarse Macri fue de la procuradora Alejandra Gils Carbó, que sigue en el cargo.

Las fiestas de fin de año se alteraron con la fuga de los hermano Lanatta y Marcelo Schillaci, que marcaron un comienzo con el pie izquierdo de parte de la gobernadora María Eugenia Vidal, clave para el buen rumbo de su mentor. Fue la primera crisis de Cambiemos, pero si esas fugas eran perjudiciales, peor fue anunciar oficialmente la recaptura de los tres, cuando solo uno había sido atrapado. La comedia de enredos continuó con la persecución de los otros dos, que al cabo de dos días terminaron presos.

Mientras se iniciaban las negociaciones con los fondos buitre, Mauricio Macri inició "el regreso de Argentina al mundo" con su paso por el Foro Económico Mundial de Davos, adonde fue acompañado por Sergio Massa. Pero mientras las señales hacia y desde el exterior eran auspiciosas, adentro la sensación era distinta, pues para fines de enero el gobierno anunciaba elevadísimos aumentos de las tarifas eléctricas.

Mientras en el Estado se producían miles de despidos y cesantías, el ministro Alfonso Prat-Gay anticipaba una inflación anual de entre el 20 y el 25% y prometía que el punto de inflexión de la economía se daría para fines de marzo, pues para entonces ya se habrían implementado las medidas antipáticas y comenzaría a regir el plan anti-inflacionario. Como se ve, subrepticiamente el arco fue corriéndose...

Con suficiente antelación al inicio de las sesiones del Congreso, el oficialismo vio aventados sus peores fantasmas, al revertir la situación adversa al menos en Diputados, donde la ruptura del bloque FpV fue una señal inmejorable para Cambiemos. Y ese nuevo panorama sirvió para lograr una amplia aprobación del acuerdo alcanzado con los holdouts. En Diputados, dejando en soledad al kirchnerismo y la izquierda; y en el Senado, a partir de la aceitada relación alcanzada con los gobernadores, claves para lograr una aprobación con más de los dos tercios.

La relación con el Papa Francisco siguió abriendo interrogantes, pues el paso de Macri por el Vaticano en febrero lejos estuvo de mejorar la imagen que ya había dejado la frialdad papal cuando la asunción presidencial: se recuerda el encuentro por sus escuetos 22 minutos de duración y, sobre todo, el gesto adusto del pontífice. Las buenas nuevas en materia internacional continuaron con la llegada al país de Barack Obama, a fines de marzo, y el acuerdo final rubricado con los holdouts.

Sin embargo en el plano interno las cosas volvían a complicarse, con precios que nunca pararon de subir, aun desde antes de la asunción del nuevo gobierno, por los sectores que anticipaban la devaluación. No había mejores señales en el mercado laboral, donde comenzó a crecer la "sensación de despidos", que llevó a las centrales obreras a ir al Congreso para promover la ley de emergencia ocupacional.

Paralelamente a esto el clima político se enrarecía con la vuelta a escena de Cristina Kirchner. Convocada a indagatoria por el juez Claudio Bonadío, la ex presidenta armó un acto frente a los tribunales de Comodoro Py en los que convocó a crear un "Frente Ciudadano", y luego desarrolló una serie de reuniones con diversos referentes del ex oficialismo, complicando más que nada al peronismo que buscaba despegarse de su imagen.

Podría decirse que el final de la luna de miel de Mauricio Macri se dio el último día hábil de abril, cuando las cinco centrales sindicales realizaron un multitudinario y muy crítico acto. No fue un paro general, pero el gobierno lo vivió como tal. Con rapidez inesperada para el oficialismo, el Senado aprobó rápida y ampliamente la ley antidespidos, y el gobierno solo pudo dilatar el tema en Diputados. Finalmente salvó la ropa evitando primero un triunfo del kirchnerismo al vaciar la sesión que aquellos habían convocado, y luego uno del massismo, consiguiendo que no se aprobara el proyecto del Frente Renovador. Al cabo, cuando terminó perdiendo la votación, nadie festejó y el Presidente usó la herramienta del veto por primera vez.

Durante todo este lapso, el kirchnerismo fue puro deterioro. Ya no solo por no poder imponerse en la Cámara baja, donde está la expresión más plena del cristinismo, sino por el constante despliegue judicial que ha exhibido la peor imagen de la gestión anterior. Desde que se difundió un video con "gente contando plata" en La Rosadita, sobrevino el testimonio del arrepentido Leonardo Fariña, y luego vinieron las detenciones de Ricardo Jaime y Lázaro Báez. Más avanzado en el tiempo, Cristina sumó su primer procesamiento y el otrora todopoderoso Julio De Vido también está procesado y en el ojo de la tormenta.


LEA MÁS

      Embed

Con una justicia "desatada", al oficialismo no le va mejor, pues el escándalo de los Panamá Papers mostró al presidente Macri en primera fila, como director de una empresa offshore, que luego se supo eran dos. La difusión de su declaración jurada con una fortuna duplicada con respecto al año anterior -aunque un tanto exigua- y sobre todo 18 millones de pesos en Bahamas, no sirvió para mejorar el cuadro presidencial.

Activa, la justicia imputó al ministro de Energía, y frenó parte del efecto de los aumentos en los servicios al hacer lugar a múltiples amparos. El peor de los mundos sería para el gobierno tener que retrotraer semejante ajuste, luego de haber pagado todo el costo de implementarlo.

En este marco, no debería sorprender que una semana antes de cumplir seis meses en el poder, Mauricio Macri -que a poco de asumir se había fisurado una costilla jugando con su hija Antonia- tuviera su primer episodio serio de salud por una arritmia que motivó una breve internación

Comentarios Facebook