miércoles 7.12.2016 - Actualizado hace
Copa América 2016
13 | 06 | 2016
Imprimir
Agrandar
Reducir

Las dudas de la Selección

Eduardo Verona
0
Comentarios
Por Eduardo Verona


La presencia deslumbrante de Messi en el 5-0 frente a Panamá no puede ocultar algunas dudas y varias confusiones que reveló la Selección nacional respecto a su funcionamiento. La idea futbolística de Argentina no debería transitar por ambigüedades que debilitan rendimientos individuales y recursos colectivos.

Las dudas de la Selección
Foto:

La media hora sensacional que protagonizó Lionel Messi en el 5-0 del pasado viernes frente a Panamá no debería tapar la pobre respuesta colectiva de la Selección nacional durante 60 minutos. Porque en ese lapso jugó decididamente mal Argentina.

 
Como es aceptado hasta por los negacionistas que cada partido es una experiencia irrepetible, sería bueno que esa producción deficitaria de la Selección hasta el ingreso de Messi no sea transferible a ningún otro compromiso, más allá de las fortalezas o debilidades ajenas. 

Lo preocupante para Gerardo Martino es que lo que él creía que ya estaba instalado, en realidad no lo está. ¿A qué nos referimos? A la bendita idea. A la idea para jugar al fútbol. A la idea que reivindica Martino para sostener las pretensiones futbolísticas de la Selección.

Esa idea es el pressing arriba, la circulación de la pelota y la elaboración sin urgencias de la jugada ofensiva. No es el bochazo largo a dividir. No es la salida desde el fondo a los pelotazos. No es la búsqueda desangelada para que los delanteros hagan lo que puedan en inferioridad numérica recibiendo casi siempre de espaldas al arco adversario.
 
Todo eso junto no lo promueve el Tata Martino. Por lo menos no lo dice públicamente. Sin embargo a veces, muchas más veces de lo que la buena letra aconsejaría, los jugadores se despojan de la convicción que en cualquier circunstancia y en cualquier escenario tendrían que ratificar y se van para el lado de los tomates.

      Mascherano Argentina Panamá



No es nueva esa especie de traición o claudicación futbolera. Suele ocurrir en los clubes. Un entrenador llega a un club interpretando una idea que se enfoca en el fútbol ofensivo y circular y el plantel (como por ejemplo el plantel de Racing con Diego Cocca y el de San Lorenzo con Pablo Guede), no tanto en palabras y sí en hechos que se expresan en la cancha, va acomodando el juego a sus preferencias, desalentando la postura inicial del técnico. Y cambiando el rumbo como ocurrió en Racing y en San Lorenzo.
 
No queremos significar que a Martino el plantel de la Selección por estas horas le está corriendo el arco. Y que la estrategia de los jugadores sea modificarle el pensamiento apostando más al contraataque que al ataque.
 
Pero hay que tener cuidado porque los jugadores no son los santos inocentes. Miden y calibran a los entrenadores. Si les pueden imponer condiciones tácticas, se las imponen. Queda en la personalidad de los técnicos ver como resuelven estas cuestiones que no son superficiales. La Selección no puede funcionar como funcionó los 60 minutos de arranque ante Panamá, que incluso a un cuarto de hora del cierre del primer tiempo se quedó con uno menos por la expulsión de Godoy.
 
Si frente a la debilidad estructural de Panamá, la Selección hasta la aparición de Messi quemó su propio libreto, ¿qué podría esperarse ante un rival más encumbrado, más dúctil y más potente? Así, como lo hizo la Selección en largos pasajes, queda en claro que no se defiende ninguna idea.
 
Porque el desorden no es una idea. La confusión, menos. Un equipo convencido no se desordena ni se confunde. Puede perder como puede perder cualquiera. Y puede tener un rendimiento discreto porque el adversario lo supera. Pero una cosa muy distinta es hacer lo que sabe que no tiene que hacer. Como dividir la pelota y sacarla fuerte y lejos hacia adelante. Eso es no entender.
 
Y eso es un síntoma que Martino deberá atender. Porque obedece a cierta flexibilidad estratégica que el ambiente del fútbol argentino le viene reclamando a la Selección.  ¿Cómo se manifestaría  esa flexibilidad? A veces controlando los partidos a favor de la posesión de la pelota, que es lo que pretende Martino. Y a veces resignar la iniciativa, robar una pelota en el medio o en tres cuartos y apostar al contragolpe.    
 
Esa "flexibilidad inteligente" que algunos sectores reivindican, en realidad lo único que revela es muy poca inteligencia. Es ambigüedad. Es duda. Y las ambigüedades y las dudas suelen ser muy peligrosas y hasta fatales en el fútbol. La Selección no tiene que ponerse en los dos lados del mostrador. Los grandes equipos y selecciones abrazan una idea. Después están los matices. Los contenidos. Pero dentro de una idea.
 
Es el desafió que la Selección también tiene por delante. Realizarse y conquistar la Copa América Centenario jugando en función de lo que declaran los jugadores y Martino. Y de lo que sostienen cuando juegan bien.       


      Embed


Comentarios Facebook