viernes 9.12.2016 - Actualizado hace
Fútbol
15 | 06 | 2016
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Selección: la necesidad de crecer

Eduardo Verona
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Por Eduardo Verona


La goleada anunciada se quedó a mitad de camino. La Selección ganó 3-0 a Bolivia, pero aún con Messi desde el arranque del segundo tiempo no tuvo precisión para desatar una fiesta completa en el marcador y en el desarrollo. Deberá crecer Argentina a partir de cuartos de final ante Venezuela para afirmar su condición de gran candidato.

Selección: la necesidad de crecer
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En Seattle, tierra donde nacieron grandes celebridades de la cultura existencial del rock como el guitarrista Jimi Hendrix y el líder de Nirvana, Kurt Cobain, la Selección hizo lo que tenía que hacer en estas circunstancias: ganó fácil 3-0. Tan fácil ganó que por largos pasajes pareció un entrenamiento con 45.000 personas en el estadio casi implorando por la concreción de una goleada aplastante que finalmente no se concretó.


Pero sugestivamente y a pesar de la ausencia de equivalencias, no alcanzó a brillar Argentina. Es más: ni cerca estuvo de brillar, aún con la presencia reclamada de Messi desde el arranque del segundo tiempo.
 
¿Por qué la Selección no construyó, en definitiva, el festival que se anunciaba como un capítulo futbolístico inevitable? Es muy simple: porque no jugó muy bien. Ni en el primera etapa cuando sacó la ventaja de 3 goles. Hizo 3, pudo haber conquistado alguno más, pero no tuvo precisión para tocar y elaborar la maniobra que anuncia la inminencia del gol. Tampoco encontró los espacios ofensivos en el complemento aunque Messi nunca desistió de encarar, descargar y buscar la devolución exacta que nunca llegó. Y de esto tienen que hacerse cargo Agüero, Lavezzi, Lamela y todos aquellos con los que intentó meter una pared en medio de la resistencia adversaria.  
 
Lo que quedó del monólogo de Argentina ante Bolivia fue la búsqueda permanente sin la claridad indispensable. Porque el fútbol de ataque demanda algo fundamental: que los jugadores estén finos. Que no hagan ni una de más ni una de menos. Que interpretan cuando y donde. Y que tengan una alta sensibilidad para manejar la pelota en zonas muy transitadas.
 
No tuvo esa sensibilidad la Selección, más allá de la jerarquía de Messi. No cultivó la precisión para entrar por los lugares que parece que no se puede entrar. Es cierto, el partido estaba definido casi antes de empezar. Los últimos antecedentes lo confirmaban: el 6 de junio del año pasado en San Juan, Argentina vencía a Bolivia 5-0. El 4 de septiembre también de 2015, en Houston, Argentina derrotaba a Bolivia 7-0. Y el 29 de marzo de este año en Córdoba, Argentina le ganaba 2-0 a Bolivia en el marco de las eliminatorias.
 
¿Qué expectativas reales existían para este cruce por la Copa América Centenario? Adivinar las cifras finales de la goleada. No había mucho más en juego. Lo sabían todos. Los jugadores de Argentina. Y los jugadores de Bolivia. Por eso cuando a los 14 minutos del primer tiempo la Selección ya estaba 2 goles arriba (el primero de Lamela, el segundo de Lavezzi), la amenaza de acceder a cifras infrecuentes no podía sorprender absolutamente a nadie. Menos aún cuando Cuesta un cuarto de hora después clavó el tercero en una arremetida propia de un delantero.
 
      Selección Argentina Lionel Messi

La realidad es que le costó demasiado a Argentina tener un cierre de primera ronda espectacular. Sobre todo porque la mesa estaba servida para que desatara una fiesta completa sin pisar el acelerador a fondo. Y se quedó a mitad de camino. Y con una sensación de cierta incertidumbre respecto al primer punta del equipo. Porque hasta el momento ni Higuaín ni Agüero están resolviendo bien. Higuaín está lento para entrar y salir de la jugada y pierde demasiado en los anticipos. Y el Kun (con mejor nivel que Higuaín) tampoco está preciso para salir de la primera gambeta y colocar la pelota al pie o al espacio de un compañero.
 
Esa puntada final en la Selección padece de imperfecciones evidentes. Y le abre un interrogante al Tata Martino respecto al futuro inmediato ante Venezuela por los cuartos este sábado, porque el punta no va a salir de Higuaín o Agüero. Y ambos, hoy, no muestran plenitudes frente a rivales de poca monta como lo fueron Panamá y Bolivia.
 
Afirmar que Argentina tiene que crecer después de haber convertido en 3 partidos 10 goles y sufrir apenas un gol en contra, parece un despropósito. Pero los números nunca han reflejado en el fútbol verdades indiscutibles. Hay que considerarlos, pero a la vez hay que trascenderlos. Tiene la necesidad de jugar mucho mejor la Selección en la recta final de la competencia.
 
Hasta ahora no lo hizo. Los protagonistas y el cuerpo técnico que lidera Gerardo Martino, seguramente no lo desconocen.    

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