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19 | 06 | 2016
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Acosta y Alacrán: “Apretar los dientes para llegar al bolsillo popular”

Guido Gutiérrez Mónaco
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Por Guido Gutiérrez Mónaco


Samso confirma las negociaciones para la vuelta de Sin Codificar. Su compañero le pega a Suar y dice que la pantalla chica es “como el paco: barata, de mala calidad y adictiva”. Juntos se presentan en el Paseo La Plaza

Acosta y Alacrán: “Apretar los dientes para llegar al bolsillo popular”
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"Nos conocemos hace 26 años y es un orgullo que podamos trabajar juntos después de tanto tiempo. Somos amigos y nos conocemos de memoria, porque si bien somos dos artistas bien diferentes en nuestros estilos, nos complementamos muy bien logrando una muy buena química arriba del escenario que hace la gente se ría junto a nosotros", coinciden de entrada Rodolfo Samsó, popularmente conocido como Alacrán, y Juan Acosta, quienes están presentando su espectáculo Alacrán & Acosta en La Plaza, todos los viernes a las 21.30 en la sala The Cavern del Paseo La Plaza, avenida Corrientes 1660.

Con una filosa lengua, Acosta dispara contra algunos productores de la televisión: "Yo no me quedo esperando a que me llamen porque sé que muchos no me van a llamar, entonces me genero mi propio laburo. Por ejemplo, sé que (Adrián) Suar piensa que no soy buen actor, entonces nunca me va a llamar para trabajar con él. Yo también pienso que él es un mal actor y se lo dije alguna vez, por lo que estamos a mano. Pero no es sólo el caso de Suar, hay muchos otros productores que siempre convocan al mismo elenco en todas sus obras, por lo que muchos actores se mueren de hambre por no tener un lugar suficiente para poder ganarse el pan". Luego, agrega: "La Asociación Argentina de Actores, que es el gremio que nos debe representar, se la pasa haciendo huelgas y marchas para hablar del socialismo y la inclusión. Sin embargo, nunca se preocuparon por obligar a que los verdaderos dueños de la tele le den lugar a todos y no sólo a unos pocos que siempre son los mismos. Sé que estos comentarios pueden no gustarles a varios, pero como soy Juan Acosta y tengo una trayectoria hecha, no me privo de poder decirlo".

Por su lado, Alacrán confiesa tener varios proyectos dando vueltas: "Sigo grabando cosas para Bendita y estoy con Beto Casella en la radio a la mañana con el programa Bien Levantados, en el que llevamos 11 años al aire. Adicionalmente, Diego Korol me llamó para decirme que está teniendo reuniones con la gente de Telefé para que podamos volver con Sin Codificar, lo cual me tiene muy esperanzado porque es un programa que me encantaba hacer porque hacíamos reír a toda la familia".

Para Acosta, la pantalla chica argentina es como "el paco: barata, de mala calidad y muy adictiva. Hay muchos programas que no tienen ni un peso puesto para una producción más o menos armada, porque es más barato poner un mostrador con tres o cuatro tipos hablando de tonterías, que invertir en hacer cosas de calidad. La televisión argentina no es competitiva con productos como Netflix, en donde podés encontrar series de primera calidad con un contenido impresionante y una producción como las de Hollywood, por lo que es muy entendible que mucha gente se vuelque al streaming antes que sentarse a ver un programa de tele".

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Continuando con su crítica, Acosta dice que quienes participan de los programas parece que "no superan los 5 puntos de intelectualidad. Da la sensación de que no hace falta estudiar o prepararse para que te vaya bien. Me considero un artista intelectual que estudió y se preocupa por seguir aprendiendo día a día, por eso soy un bicho raro en la televisión".

Tanto Alacrán como Acosta sostienen que "fue un acierto poder trabajar en una sala chica que nos permite tenerla llena en todas las funciones. Tener salas grandes que no se llenan, al artista le genera cierto estrés con el que hay que convivir. Sin embargo, todos los viernes tenemos casi todas las entradas vendidas y eso genera unas cosquillas en el estómago que nos motiva a dar lo mejor. Además, cuando la sala está repleta, la gente es menos tímida para reírse, porque se sienten contenidos y se permiten lanzar carcajadas sin temor al ridículo".

El espectáculo dura poco más de una hora y el valor de la entrada es de 200 pesos porque "hay que tener cierto sentido común a la hora de cobrar un ticket porque la gente si es un precio disparatado, no lo paga directamente. El público sigue teniendo avidez por ir a ver obras, pero hay que apretar los dientes y acercarse a los costos populares para que puedan venir todos los que quieran que se van a divertir y la van a pasar bomba".

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