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Política
19 | 06 | 2016
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López arrastra el mantel kirchnerista en su caída

José Di Mauro
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Por José Di Mauro


Después de un fin de semana complicado por otro desplante papal y la derrota riocuartense, el oficialismo vivió una semana soñada. Con resonantes victorias legislativas, pero sobre todo por las consecuencias espectaculares del caso López.

López arrastra el mantel kirchnerista en su caída
José López, trasladado y detenido. Foto: NA
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Mediados de la presidencia de Néstor Kirchner, pasada la "madre de todas las batallas", el duhaldismo había sido vencido y fagocitado por el kirchnerismo, con lo cual el santacruceño ya tenía la suma del poder que no le había brindado el original 22% alcanzado en la primera vuelta de 2003. Un ex diputado muy conocedor de la política bonaerense, entonces en las huestes del peronismo disidente, sorprendió a este medio asegurando que para los intendentes del PJ el hombre más venerado no era Néstor Kirchner, sino Julio De Vido. "Si fuera por ellos, en la marchita reemplazan el nombre de Perón por el del ministro", ejemplificó.

Una exageración con la que trataba de graficar el papel que cumplía en el Conurbano el encargado de distribuir las obras, un hombre que conocía a Kirchner desde el 82 y fue funcionario suyo desde que aquel asumió como intendente de Río Gallegos, acompañándolo entonces como director general de Obras Públicas del Instituto de Desarrollo Urbano y Vivienda.

Cuando Kirchner ganó la presidencia de la Nación, creó el Ministerio de Planificación Federal donde puso a De Vido, una de las personas de más confianza de un hombre esencialmente desconfiado. Llamó la atención que nombrara a Alessandra Minnichelli, la esposa de De Vido, al frente de la Sindicatura General de la Nación, tratándose de un organismo que debía controlar a su propio esposo. Con el tiempo se vería que había límites que el kirchnerismo no tenía problemas en trasponer.

Obras Públicas y Transporte eran las áreas clave de ese ministerio y por donde pasaron miles y miles de millones de pesos; no debiera ser un dato menor que los encargados de ambos sectores estén hoy presos. Después de la tragedia de Once, Transporte pasó al Ministerio del Interior.

Planificación Federal manejó también Energía, otro sector por donde se manejaron millones destinados a la compra de combustible, consecuencia de la pérdida del autoabastecimiento registrada durante la gestión kirchnerista.

Así y todo, pese a la cantidad de denuncias acumuladas en la cartera que dirigió, De Vido siempre estuvo blindado para los jueces, que nunca lo citaron mientras fue ministro. Debe haber pensado que con fueros legislativos, esa protección continuaría. No fue así, a partir de la manera como se fueron precipitando los hechos y las causas judiciales tomaron un dinamismo inédito. El diputado De Vido acumula citaciones y ya está incluso procesado, pero el golpe más severo lo tuvo al ser detenido su alter ego en la obra pública, José López.

Al día siguiente optó por faltar a una sesión por primera vez desde que es diputado. Es probable que esa conducta sea constante; también le costará manejar la Comisión de Energía que preside, donde insisten en citar al ministro Aranguren. De Vido no está acostumbrado al asedio periodístico que a partir de ahora le será difícil evitar, hay muchas preguntas que esperan respuesta.

Sin él sentado en su banca, el PRO intentó tratar el miércoles pasado el proyecto para permitir el allanamiento de su domicilio, un hecho meramente simbólico a esta altura. Para tratar el tema necesitaba las tres cuartas partes del recinto, y la sola oposición del kirchnerismo era suficiente para que no se alcanzara semejante número. Así y todo el oficialismo lo propuso, sólo para dejar expuesto al Frente para la Victoria, pues tampoco le interesaba adentrarse en un debate azaroso en un día donde su atención estaba puesta en el proyecto del pago a jubilados y el blanqueo.

El tema le ha dado bríos al oficialismo, que acaba de presentar un proyecto para modificar la Ley de Fueros, habilitando a que un juez no deba pedir autorización al Congreso para allanar el domicilio o las oficinas de un legislador. Y va por más: el jueves quiere tratar en Diputados el proyecto de ley del arrepentido y la extinción de dominio, en un trámite exprés infrecuente en la era Cambiemos. Quiere discutir ambos proyectos en comisión el miércoles, darles dictamen ese mismo día y tratarlos al siguiente en una sesión especial.

Hay consenso para el proyecto de extinción de dominio para los bienes provenientes del delito; de hecho se tomará como base una iniciativa del massismo. La suerte de la ley del arrepentido es toda una incógnita, pues se sabe de las resistencias en la oposición para aprobarlo. De hecho, figuraba en el paquete de leyes judiciales que el Ejecutivo había mandado al Congreso cono parte de nuevas figuras para la investigación de delitos complejos -agente encubierto, agente revelador, informante, entrega vigilada y la prórroga de jurisdicción-, pero debió sacar la parte del arrepentido para poder avanzar con las otras figuras.

Una encumbrada fuente de la Cámara de Diputados confió a este medio hace algunos meses que a pesar de tratarse de una promesa de campaña, no pensaban que la ley del arrepentido pudiera prosperar, pues "no pasa por el Senado". Pero el caso López ha cambiado radicalmente las cosas y el oficialismo aprovecha para ver qué legisladores se animan a frenar esa ley, exponiéndose de tal modo. Como en la Legislatura porteña cuando impulsaba sin éxito la eliminación de los "trapitos", el macrismo ganaba exponiendo a sus opositores que frenaban una norma reclamada por la mayoría de la población. Ahora gana si sale la ley, o dejando malparados a los opositores si la frenan.

Jugar plenos en las dos alternativas posibles es algo que le gusta hacer al Presidente. Pasa por ejemplo con la candidatura de Susana Malcorra para presidir la ONU. Contrariamente a lo que llegó a especularse, si la Canciller no tiene éxito en su postulación, seguirá en el cargo, de ahí que Mauricio Macri exprese confiado: "Por eso yo gano en ambos casos".

Con exageración, se llegó a decir que fue la mejor semana del gobierno de Macri en el poder. Con una inflación del 4,2% como la que el INDEC confirmó el miércoles, no puede hablarse de una semana exitosa; pero lo cierto es que en la Casa Rosada se percibía un aire ganador, inesperado teniendo en cuenta que había arrancado con la derrota de Cambiemos en los comicios de Río Cuarto. Una elección municipal, donde el Presidente no se expuso, pero imposible evitar los pases de factura. Y en ese marco, un nuevo desplante papal, con la devolución de la donación a Scholas Occurrentes.

Una alta fuente oficial confió a DIARIO POPULAR que el Papa le había pedido a Macri apoyo para su fundación cuando se vieron en febrero. Y cuando consultaron a las autoridades locales de Scholas, les pidieron la suma que el gobierno les donó. Pero el supuesto malestar comenzó a despejarse con la reunión que el lunes mantuvo Malcorra con el Santo Padre, en la que para las autoridades quedó claro que la relación con el Vaticano "es bárbara", y luego la carta del Pontífice a los directores de su fundación pareció dejar claro que la molestia era en este caso con ellos y no hacia el gobierno.

La frutilla del postre fue el "supermiércoles", cuando en ambas cámaras el oficialismo se alzó con victorias legislativas por más de los dos tercios. Triunfo cantado en Diputados, pero muy trabajado en el Senado, donde a menos de una semana el gobierno tenía asegurados solo 42 votos, faltándole entonces 6 para aprobar los pliegos para la Corte Suprema. Terminó logrando 60 y 58, para Rosatti y Rosenkrantz, respectivamente, una mayoría impensada en la que fueron claves los gobernadores convencidos desde la Rosada, pero sobre todo el empujón final que dio la detención de José López, a la postre el hecho más resonante no solo de la semana, sino también del año.

Para muchos, fue el tiro de gracia para el kirchnerismo. Por primera vez figuras emblemáticas de ese sector comenzaron a tomar distancia, más allá de que traten de mostrar al ex funcionario como un caso aislado. Difícil. Pero más que la actitud de las figuras públicas que salieron a hablar del "asco" y la "decepción" que experimentaban, más contundente resultó ser la actitud de dirigentes que por primera vez eludieron responder a la hora de preguntárseles sobre el futuro de Cristina Kirchner.

Curiosamente, no es lo que espera el gobierno, donde confían en que la vigencia de la expresidenta se mantenga al menos hasta las próximas elecciones, pues la desean como contrafigura y cuña dentro del peronismo. De ahí tal vez que Federico Pinedo se animara a decir que no creía que Cristina conociera "en detalle" los movimientos de López, aunque el fin de semana ya el propio Presidente consideraba que el tema había puesto al kirchnerismo en estado "terminal".

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