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Opinión
20 | 06 | 2016
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Argentina y la pelota

Eduardo Verona
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Por Eduardo Verona


Las goleadas que viene ofreciendo la Selección en su tránsito por la Copa América todavía no encontraron rendimientos plenos. Argentina muestra cierto perfil errático e inestable durante un encuentro. En especial, cuando se retrasa y resigna la iniciativa. El equipo del Tata Martino precisa controlar la pelota para controlar el partido.

Argentina y la pelota
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¿Apareció con todo la Selección durante el 4-1 a Venezuela y en la inminencia del cruce en semifinales ante Estados Unidos en Houston? No. Todavía no terminó de aparecer en la medida en que tendría que hacerlo.

¿Cuál es esa medida? Simple y fácil de entender: durante todo un partido. No por lapsos. No por pasajes. No por tiempos. La medida son los 90 minutos de un partido. En este plano, la Selección aún sigue dando lecciones futbolísticas incompletas y peligrosas, aunque haya jugado 4 encuentros y ganado los 4. Aunque haya convertido 14 goles y padecido apenas 2 en contra. Aunque haya superado a todos sus rivales. A Chile, Panamá, Bolivia y Venezuela.
  
Pero la Selección tiene jugadores en cantidad y calidad para rendir en un nivel más satisfactorio sin caídas de tensión. Porque tuvo caídas de tensión el equipo en los 4 compromisos. Como si por períodos, más cortos o más extensos, no encontrara el funcionamiento reclamado. Hasta que lo recupera. Y se impone con holgura.
  
Lo que a esta altura  queda claro es que el funcionamiento de la Selección depende de la pelota. Este equipo, así como está integrado, necesita tener la pelota para expresarse como un buen equipo. Cuando no la tiene, cuando se la sacan o cuando la  resigna, se desorienta. Y hasta desdibuja su perfil. No sabe jugar sin la pelota. Aunque en la teoría le cierre el contraataque por las características de algunos de sus delanteros. Pero lo que transmite y lo que se ve, es que no se siente cómodo contragolpeando desde su propio campo. Porque no controla el partido. Y porque estimula de esa manera dependencias que lo debilitan.
 
Para controlarlo precisa controlar primero la pelota. ¿Es una flaqueza? No, por el contrario. Es una fortaleza que en algunas oportunidades no la considera como tal. Y entonces decide por error, retroceder. Pero cuando retrocede el equipo se confunde. Y en general sale a recuperar la pelota dando ventajas porque a Mascherano (sin la presencia de Biglia) le faltan aliados. Ventajas que dio, por ejemplo. en pasajes del primer tiempo ante Venezuela cuando no le llegaron por todos lados pero la comprometieron seriamente aunque el 2-0 parcial pueda llamar a engaño.
  
La realidad es que no está la Selección para cambiar de caballo en medio del río. No está para atender desde los dos lados del mostrador. La Selección no es mejor cuando pretende sacar chapa de equipo inteligente y quiere regular atrasando las líneas. Es mejor cuando se suelta, cuando se junta más arriba, cuando Messi encuentra más compañías y opciones para descargar y cuando no larga algunos pelotazos que le provocan algo muy parecido al desorden.
  
Un par de días antes de la goleada a Venezuela, Angel Cappa, entrevistado por el diario El País, de España, hizo una mención interesante sobre el rendimiento de la Selección: "No veo bien a Argentina en juego. Es un equipo que corre muy rápido, que va hacia adelante. En este momento es el estilo que impone Di María. Uno espera de Argentina otra cosa y esa otra cosa no aparece todavía".
  
Lo que sí aparece en primer plano de Argentina es lo que en la Copa América del año pasado en Chile no disfrutaba, salvo en el 6-1 a Paraguay en semifinales: la prepotencia del gol. Esta Selección tiene línea directa con el gol. Aquella de 2015, en cambio, llevó a Messi a sostener luego del 0-0 con Colombia que se definió en la instancia de los penales: "Es increíble lo que me cuesta hacer un gol con la Selección". De hecho, en los 6 partidos en Chile, solo convirtió un gol de penal en la primera ronda frente a Paraguay. Ahora ya anotó 4 en 163 minutos.
  
Lo que no aún no apareció en primer plano de Argentina es la continuidad para protagonizar a full un libreto futbolístico. Es confirmar durante los 90 minutos una convicción para interpretar el juego. Por ahora las circunstancias indican que tiene más gol que juego. Y el gol suele condicionar todos los análisis.

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