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Viva la pesca
23 | 06 | 2016
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Las Barrancas son un refugio para el buen pique

Wilmar Merino
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Por Wilmar Merino


En un ámbito bien poblado y bien cuidado por el empeño de Andrés Arroupe, la pesca fue mejor después del mediodía, pero la espera valió la pena: pejes de 25 a 37 cm ofrecieron una jornada divertida con piques mañosos pero frecuentes.

Las Barrancas son un refugio para el buen pique
Foto:

El frío cambia drásticamente el comportamiento de las lagunas ubicadas en la depresión del Salado, y en ese sentido muchos ámbitos del corredor de ruta 2 experimentaron un significativo bajón. Sin embargo, acaso haciendo honor al reparo que da su nombre, laguna Las Barrancas sigue entregando lindas flechas de plata, por sus aguas reparadas por las barrancas que dan nombre al espejo y sus juncales, que le brindan al peje un ámbito en donde paliar las heladas de un modo mas apacible. Prueba de ello la tuvo nuestro colaborador Carlos Madia, quien sabiendo que iba a ser el día mas frío del año, visitó el espejo con sus amigos el "Polaco" José y Gonzalo Insaguirre sabiendo que el día iba a estar soleado y totalmente despejado con vientos leves del Oeste.

Sabían que la laguna iba a dar pesca, pues está muy bien poblada fruto de intensa siembra hecha en los últimos años por la Estación Hidrobiológica de Chascomús a cargo del Licenciado Gustavo Berassaín, como así también el continuo control de Las Autoridades de Lezama en cuanto a redes y trasmallos.

Tras levantar mojarras en El Repollo, la troupe pesquera dobló en Lezama a la derecha (YPF) por RP 57 y tras recorrer 13 KM más y pasar el "feedlot" que conduce a Las Tablillas, después de curva y contracurva se encuentra el cartel provincial que indica el camino rural a Las Barrancas. El mismo (de 6 Km) es ancho y de tierra y tosquillas. Los -1º que marcaba el termómetro del auto contrastaron con la cálida bienvenida del amigo Andrés Arroupe, encargado del pesquero, quien asesoró a la barra de dónde y cómo pescar. Andrés posee un ímpetu gigante por llevar este emprendimiento adelante, contando con servicios básicos para el pescador pero con mucho anhelo de progreso, teniendo también en cuenta que se repone aún de las tremendas inundaciones sufridas en septiembre de 2015 que taparon por completo sus instalaciones.

Ya en el bote tras la toma de datos personales y los números celulares como acción preventiva, se navegó al norte, cruzando la laguna con un gauchito motor 2 hp y se iniciaron los lances anclados en una zona de muchos bulos marcando pejes.

Armamos nuestros equipos de cañas de 4 y 4,20 metros de grafito, con reeles pequeños y aparejos de 3 boyas chupetonas color amarillo limón y anzuelos Nº 2 atados en brazoladas de no más de 25 cm. Encarnamos las activas e inquietas mojarras de a dos y al toque líneas al agua para que deriven con la acción del leve viento del Noroeste.

A los 5 minutos, habiendo alcanzado unos 50 metros l línea de Carlos, tímidamente un peje juega con la última boya a los coletazos y finalmente pega un chicotazo infernal. Una hermosa pelea fue lo que siguió con ese excelente ejemplar de 37 cm y 400 gramos. En seguida empezó la fiesta en las cañas del resto logrando varios ejemplares con el mismo ritual: un juego previo con las boyas y un pique decidido después.

Luego se movieron al centro de espejo para probar al garete, en acción de ida y vuelta peinando un claro prometedor que en cada pasada daba un par de ejemplares de entre 28 y 36 cm más algunos chicuelos pero gordos que fueron devueltos.

A las 18, cuando el sol se apagaba y los biguás, gallaretas y garzas empezaban su bullanguera despedida, el grupo volvió al embarcadero habiendo sacrificado una veintena de piezas de buen tamaño y devuelto otras tantas fuera de medida. Sin dudas, nada mal para tiempos fríos y corazones templados por las ansias de lograr buenas flechas de plata.

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