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Fútbol
28 | 06 | 2016
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Messi se asumió como el problema, pero él está para ser la solución

Mariano Bourgarel
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Por Mariano Bourgarel


Tras la nueva final perdida con la Selección argentina, Lionel Messi no pudo disimular el dolor y anunció su renuncia. Pero ese traje no le queda al mejor jugador del mundo, aunque la herida tardará en cicatrizar.

Messi se asumió como el problema, pero él está para ser la solución
Lionel Messi. Foto: AP
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La última decepción acumulada por la Selección Argentina, al perder la tercera final en dos años, nuevamente ante Chile y por penales, como 12 meses atrás, dejó sus heridas, que demorarán en cicatrizar, porque encima la nueva frustración deportiva se profundizó a partir del anuncio de Lionel Messi, quien sin disimular el dolor que le significó el resultado de la Copa América Centenario, contó que ya no desea seguir jugando con la camiseta albiceleste.

Lo cierto es que fiel a su historia, Messi se puso al frente de la autocrítica de la Selección, como capitán, y como si él fuera el principal culpable de la falta de contundencia del equipo de Martino, pese ese traje no le queda, ya que de ninguna manera se puede llegar a pensar que la Pulga es el problema, pues sus respuestas en la cancha están más emparentadas con las soluciones a las que puede aspirar un seleccionado que no logra un título desde la Copa América 1993, cuando el propio Diez tenía apenas seis años.


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Es que a Messi se lo suele acusar de no haber hecho goles en finales, tanto de Copa América (disputó tres), o de un Mundial (en Brasil 2014). Pero esa situación también aplica para Diego Maradona, que tampoco festejó tantos propios en esa instancias, porque jugó dos juegos definitorios en mundiales (1986 y 1990) y no tuvo tanto éxito en los certámenes continentales.

La famosa tesis filosófica de Ortega y Gasset habla de "soy yo y mi circunstancia", y ahí parece estar la clave, porque para explotar y terminar levantando una Copa, Maradona tuvo a Valdano y Burruchaga, que cuando las papas quemaron, brillaron con luz propia.

En cambio, Messi no tuvo un salvavidas en Higuaín, Agüero y compañía, y lo terminó pagando, poniendo la cabeza en la guillotina, como hizo en sus declaraciones, una vez finalizo el duelo en Nueva Jersey, ante Chile. Es que Messi, el menos culpable de todos, se puso solito en el centro de la escena, aunque eso no disimula la escasa respuesta que recibió de los que debían ser sus socios.

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