domingo 11.12.2016 - Actualizado hace
Boxeo
30 | 06 | 2016
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Stanno tutti bene

Gustavo Nigrelli
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Por Gustavo Nigrelli


Nuestro único campeón mundial de boxeo masculino, Jesús Cuellar (ahora con nuevo DT, Freddie Roach), no peleó el sábado en USA como se había programado, por problemas en su rival, Abner Mares, que no se aclararon debidamente. Pero tampoco se conoce el futuro inmediato del bonaerense, y cómo se resolverá su próxima defensa del pluma AMB. Varias cosas no cierran.

Stanno tutti bene
Jesús Cuellar / Foto: AP
Foto:

El sábado pasado debió haberse presentado Jesús Cuellar en el Barclays Center de Brooklyn, Nueva York, como semifondo del choque Thurman-Porter, donde iba a exponer su corona mundial pluma AMB frente al azteca Abner Mares, en esperada pelea, no obligatoria, pero la más exigente y trascendental de su carrera.

Apenas 10 días antes se cayó el combate porque supuestamente el mexicano no pasó la revisión médica, sin que nadie haya dado oficialmente precisiones de cuál fue el problema, aunque por comentarios periodísticos se esbozó vagamente que se trató de un "problema visual".

¿De qué tipo? ¿Desprendimiento de retina? ¿Disminución visual? ¿Desgarro? ¿Algo crónico, o algo  solucionable? 

Llama poderosamente la atención que la Comisión Atlética de N. York no haya elaborado siquiera un escueto informe médico –si lo hizo, jamás nos enteramos, pese a haberlo buscado por todos lados-, y tampoco nadie se haya preocupado mucho en enviarlo, habida cuenta de la importancia del mismo y de que otros temas menores sí se los comunica.

Por regla general, y más aún, por experiencia de años, cuando un combate se suspende sobre el filo de su concreción, de por sí levanta sospechas y hace fruncir el seño.

Y también es cierto –para qué vamos a ser hipócritas- que cuando los motivos no se aclaran del todo, o se esconden, en lo primero que se piensa es en algún problema de doping.

También pueden esconderse motivos contractuales, de dinero, empresariales, es decir, ajenos a lo físico/deportivo, aunque se usa esto como para tapar la verdadera causa. Por eso es que llama la atención desconocer, o no tener la certeza oficial de cuál fue el problema, si es que es tan grave como para detener un combate a días de su realización.

Pero lo que también llama la atención es que no se aclaró aún si se postergó o se cayó del todo, o si simplemente se descartó a Mares como rival, y mucho menos -en ese caso- cuál sería su reemplazante si es que lo hubiere, ya que la defensa era optativa.

Y ni hablar que extrañó sobremanera que –como suele suceder en otros casos- no se haya reemplazado al retador por alguien de urgencia aún con título en juego, o peleado igual Cuellar a 10 u 8 rounds para aprovechar la fecha, dado el esfuerzo hecho en el entrenamiento para este duelo y que no quede desperdiciado –aunque se acumule para la próxima-, evitando así un conflicto anímico, que quizás sea el precio peor a pagar.

Por eso no sorprendió tampoco la contratación del prestigioso DT Freddie Roach como inyección motivacional, tras la desvinculación de su entrenador hasta ese momento, Juan Manuel Ledesma, cuyo motivo si bien se explicó en forma creíble –compromisos impostergables en Argentina-, tampoco cierra del todo.

¿Qué otro compromiso puede tener un DT de boxeo –salvo razones familiares graves- que está en el máximo nivel, con un púgil a punto de dar el salto a la puerta grande a nivel internacional, instalado en la Meca misma y dedicándose exclusivamente a él, para abandonar semejante privilegio?

¿Ledesma va a cambiar a Cuellar y su estadía en USA, para venir al alicaído boxeo de acá, donde prácticamente no tiene boxeadores y los que tiene los debe formar de cero, o convertirlos en figura? ¿Va a abandonar un F1 para armarse un "fitito" con cuatro fierros locos, e intentar llevarlo a un Gran Premio?

Algo no está del todo claro, y no sabemos bien qué, ni por qué, pero atando cabos que aparentemente coinciden, salta a la luz que al rompecabezas le faltan piezas.

Se supone que Cuellar, más allá de desmotivaciones lógicas, en lo económico cobró su bolsa, o al menos parte de ella como si hubiera peleado, porque no fue su culpa.

Más que suponerse, debería ser así. Pero aunque así fuera, sin dudas que esto atrasa los planes de ir por sus aspiraciones deportivas máximas, que eran Leo Santa Cruz, Carl Frampton, o saltar a la superpluma en busca de otros pesos y coronas. A su edad el tiempo es oro.

El último interrogante es saber durante cuánto tiempo Roach le brindará a Cuellar la dedicación full time que éste necesita, y por ende, cuánto durará entonces en el equipo.

Cuesta creer que Roach sea el DT definitivo del argentino, o su DT titular por largo tiempo, máxime con todas las ofertas tentadoras que debe tener. Cierra más que fue un golpe de efecto, que ofició como salida de emergencia para contrarrestar un posible quiebre emocional, y descomprimir una situación límite que pudiera desbordar la tranquilidad que este momento crucial requiere.

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