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01 | 07 | 2016
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DIARIO POPULAR cumple 42 años: un vocero de los hechos trascendentes

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Desde el 1º de julio de 1974, este medio dinámico, claro y sensible a las cuestiones que la sociedad quiere saber, con compromiso y responsabilidad, convirtió sus páginas en el escenario de los grandes temas.

DIARIO POPULAR cumple 42 años: un vocero de los hechos trascendentes
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Cada aniversario genera en la memoria una catarata de recuerdos, anécdotas y hechos que acompañaron nuestra vida y la transformaron de distinta manera. DIARIO POPULAR cumple 42 años desde que vio la luz aquel tan emblemático 1º de julio de 1974, y paradójicamente, cuando se apagaba la vida de uno de los hombres que más trascendencia tuvo en la vida política argentina en el siglo 20: Juan Domingo Perón.

Desde entonces, mucha agua corrió bajo el puente arrastrándonos durante más de cuatro décadas con distintas correntadas: momentos muy difíciles, pero también alegres. Heridas profundas y situaciones frívolas. Crisis y resurgimientos. Claros y oscuros, no sólo en la vida de cada uno de nosotros, sino en la del país y del mundo. Desde los ámbitos más conflictivos hasta los más superficiales.

Mientras tanto, DIARIO POPULAR iba creciendo, superando etapas, adaptándose a los cambios sociales y tecnológicos, pero tratando de, con aciertos y errores, reflejar y difundir lo que a todos los lectores podía interesarles, intentando satisfacer todas las demandas y abarcar todos los temas que la actualidad imponía.

Hasta llegar a este presente, con muchísimos lectores que nos siguen y que permanecieron fieles, algunos desde la primera hora, y otros que se sumaron en el tiempo. Por eso, en este ligero repaso, que seguramente no será completo pero sí representativo de los hechos más destacados de estos años, preferimos enfocarnos casi exclusivamente en la vida política del país.

Un país en el que los durísimos años de la dictadura militar, luego del golpe contra una debilitada Isabel Perón, frenaron toda posibilidad de libertad y expresión, y produjeron un terrible saldo de exilios, perseguidos, muertos y desaparecidos, para "decorar" la tragedia con una absurda guerra contra Gran Bretaña por las islas Malvinas, cuya derrota paradójicamente significó el fin de esos años luctuosos y la llave que abrió la puerta a la tan necesaria democracia.

En ese contexto nació una esperanza llamada Raúl Alfonsín quien inició el actual período democrático como Presidente de los argentinos y cuyo hito trascendental fue mandar al banquillo, primero, y a la cárcel, después, a las Juntas Militares que encarnaron el tristemente célebre Proceso de Reorganización Nacional.

La crisis económica iniciada en 1987 arrastró al gobierno alfonsinista dio lugar a una corriente del justicialismo que a su modo marcó una época: el menemismo. Del 8 de julio de 1989 y hasta el 10 de diciembre de 1999 se sucedieron dos períodos del caudillo riojano Carlos Menem, quien impuso su particular estilo, dividió aguas por su brusco giro político y económico apenas asumió y como todos, tuvo su apogeo y su decadencia.

Esa decadencia posibilitó la llegada al gobierno a Fernando De la Rúa, de la mano de una Alianza que se fue deshilachando demasiado pronto, con la renuncia de su vice Carlos Chacho Alvarez, y que terminó antes de tiempo, dejando la triste imagen de su ida en helicóptero y los trágicos episodios del 19 y 20 de diciembre de 2001.

La crisis terminal hizo que en los que hubo en pocos días tres presidentes provisionales, (Ramón Puerta, Adolfo Rodríguez Saá y Eduardo Camaño) hasta que el senador Eduardo Duhalde pasó a ocupar el Poder Ejecutivo, cuyo objetivo fue ordenar el caos institucional del país. Al año y medio de gestión, Duhalde debió llamar a elecciones que derivaron en el acceso al poder de dos políticos procedentes de la Patagonia, los Kirchner, que con su impronta acunaron otra era política.

El devenir político dio otro brusco giro con el triunfo, en noviembre de 2015, de la coalición Cambiemos, que cerró un largo ciclo kirchnerista y llevó al gobierno al ingeniero Mauricio Macri, quien llega, en este 42º aniversario de DIARIO POPULAR, a casi siete meses de gestión, con un modelo diferente al de sus antecesores.

Kirchner: el apellido que marcó una era

Producto del impacto negativo que para el gobierno de Eduardo Duhalde significó el asesinato de los militantes obreros Maximiliano Kosteki y Darío Santillán a manos de la policía Bonaerense, las elecciones de 2003 dieron paso a la llamada "era K", iniciada en las elecciones de 2003.

Néstor Kirchner asumió la presidencia luego que Carlos Menem declinara competir en un balotaje, con lo que dio comienzo un largo período en el cual el santacruceño puso en orden la entonces caótica economía, tomó como bandera los Derechos Humanos y adoptó medidas de integración e inclusión social.

En 2007 lo sucedió su esposa Cristina Fernández de Kirchner, hasta entonces una destacada senadora, que intentó y logró en parte profundizar el rumbo de su marido, a costa de duros conflictos como el enfrentamiento con el campo en 2008, para muchos el punto de inflexión que dividió aguas en forma tajante entre quienes apoyaban al gobierno y quienes lo cuestionaban.

En medio de esta situación, la presidenta sufrió un duro golpe el 27 de octubre de 2010, cuando falleció Néstor pero se repuso del duro trance y en 2011 logró la reelección con un abrumador 54% de los votos, en base a un gran consenso popular.

Una complicada situación económica que estaba maquillada y denuncias focos de corrupción marcaron en diciembre pasado el final de ese ciclo.

Francisco llegó al Vaticano para hacer lío

Más allá de la política, los argentinos vimos reflejados en las páginas de este diario un acontecimiento que nos paralizó y nos llenó de sorpresa y orgullo: aquel ya lejano 13 de marzo de 2013 el hasta entonces cardenal Jorge Bergoglio, aparecía con una cruz de hierro en el balcón de la Basílica de San Pedro, ungido ya como Papa.

Francisco, es decir Bergoglio, le confirió a su papado un toque singular expresado en una manera más humana de entender al hombre sumido en la injusticia y la desigualdad.

El Papa argentino también marco otro rumbo en cuanto a la concepción d la paz frente a las amenazas que jaquea el mundo para generar muerte, desolación y miseria.

La historia reconocerá el mandato de Francisco como el que desde la Basílica de San Pedro abrió una tendencia inédita e impensada por la jerarquía eclesiástica, sostenida en la ruptura de los viejos esquemas clásicos imperantes en la Iglesia caótica y que lo convirtieron en una personalidad de trascendencia mundial. Un poco como él mismo aconsejó los jóvenes cuando los instó a "hacer lío".

El dolor por las heridas que aún permanecen abiertas

Varios momentos duros, de esos que no cicatrizan nunca, nos tocó reflejar en estos 42 años de existencia. La Guerra de Malvinas conforma una herida absurda pero a la vez marca la aspiración inclaudicable por recuperar nuestra soberanía sobre aquellos territorios insulares. Por desgracia, una noble aspiración canalizada de la peor manera, encarada en la acción de Leopoldo Galtieri, de invadir las islas el 2 de abril de 1982, dio lugar a una guerra desigual de 74 días con Gran Bretaña, contienda de la que nacieron los héroes casi adolescentes que allí entregaron su vida.

Tras tres situaciones de violencia dadas por asonadas militares durante fines del gobierno de Alfonsín, y principios del de Menem, ya en los años '90 llegaron dos zarpazos arteros asestados por el terrorismo internacional, que dejaron un terrible saldo de muerte, sangre y destrucción. Con tan solo 28 meses de diferencia entre uno y otro, la Embajada de Israel en la República Argentina y sede la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) fueron blanco de dos bestiales ataques por los cuales los familiares de las víctimas siguen clamando justicia.

Diez años después, el 30 de diciembre de 2004, el incendio del boliche República Cromañón se cobró 194 vidas, dejó casi mil quinientos heridos y sus consecuencias se perpetuaron en el tiempo.

Un episodio que sin dudas, desnudó la negligencia no sólo de los empresarios inescrupulosos sino también de los organismos de control oficial, mostrando otra vez una trama de corrupción y desidia que por desgracia se repetiría el 22 de febrero de 2012, cuando un tren de la línea Sarmiento sin frenos embistió la plataforma de la estación de Once, con una violencia tal que produjo 52 muertos y más de 700 heridos. Un accidente cuya responsabilidad excedió largamente la falla humana, para extenderse a una red de funcionarios negligentes y a laxos mecanismos de control.

Las noticias traumáticas que calaron en lo profundo

En un resumen de cuatro décadas determinados hechos ganan por peso propio la referencia en esta apretada síntesis de 42 años de periodismo. En ese contexto inscribe la muerte del ex fiscal de la Unidad Especial AMIA, Alberto Nisman, ocurrida en un momento particularmente tenso de la vida política argentina y que hasta ahora, no alcanzó su esclarecimiento.

Al igual que el caso Nisman, el accidente fatal de Carlos Menem Junior, fue otro de los hechos oscuros y con diversas derivaciones que fueron contadas desde estas páginas. En estos 42 años hubo otras pérdidas, como las de un ícono de la talla de Alberto Olmedo quien en los 80 había sido la "cara" de DIARIO POPULAR en la recordada publicidad en la que interpelaba al público preguntando "¿y usted que lee?".

El diario también se hizo eco en su momento de la muerte de "El Potro" Rodrigo Bueno, el mítico Norberto "Pappo" Napolitano, la "Negra" Mercedes Sosa, el inolvidable Sandro, el poeta del rock nacional Luis Alberto Spinetta, Gustavo Ceratti y el maestro Mariano Mores, entre otros.

Testigo directo de toda la pasión del deporte

El deporte siempre ocupó un lugar especial en las páginas de DIARIO POPULAR. Al punto tal, que fue el primero en editar un suplemento deportivo diario, después del Mundial de Francia '98. Y a través de estos 42 años de vida, la disciplina más popular, el fútbol, fue la que nos dio las mayores alegrías, aunque en otros deportes también se dieron logros históricos.

Es imposible no empezar, entonces, por las dos consagraciones en campeonatos mundiales de fútbol. El primer título mundial vino de la mano de Menotti, Passarella y Kempes, en nuestra casa, por desgracia en el marco de una dictadura militar que intentó utilizar políticamente el logro, pero que no le quita mérito a un equipo repleto de figuras. El diario fue vidriera del astro del fútbol Diego Armando Maradona y hoy lo es de quien ha recibido su cetro, el genial Lionel Messi que marca el liderazgo de un seleccionado nacional obligada a reverdecer su condición de campeón mundial.

Pero el diario también relató las hazañas de Emanuel Ginóbili como adalid de la generación dorada del basquetbol, Carlos Alberto Reutemann en sus años de piloto de Fómula Uno internacional, las conquistas sobre los rings de Carlos Monzón, Carlos Monzón, Víctor Emilio Galíndez, Juan Martín Coggi, Omar Narváez y Sergio "Maravilla" Martínez.-

El diario narró las victorias en los courts de Guillermo Vilas, Gastón Gaudio, David Nalbandián y Juan Martín del Potro, así como también los zarpazos dados por los Pumas para ganar espacio en la escena del rugby internacional.

Dos Oscar, muchas revelaciones y una TV que marcó rumbos

En el mundo del espectáculo, los logros más representativos suele llevárselos el cine, y en este sentido el séptimo arte argentino tuvo su consagración al conseguir dos Oscar en distintas décadas. Nuestro cine pisó fuerte la mítica alfombra roja de Hollywood, como consecuencia del crecimiento de una industria que se solidificó con la llegada de la democracia.

La primera estatuilla de oro la logró La Historia Oficial, justo el día que se cumplían 10 años de golpe militar y tres de la vuelta de la democracia al país, consagración que premió la historia de Aída Bortnik, llevada a la pantalla grande por Luis Puenzo y magistralmente interpretada por Norma Aleandro y Héctor Alterio.

En 2010, El Secreto de sus Ojos nos hizo inflar el pecho de orgullo, al recibir el segundo Oscar para el cine nacional. La novela de Ernesto Sacheri ("La Pregunta de sus ojos") fue readaptada por el director Juan José Campanella e interpretada por Ricardo Darín, Soledad Villamil y Ricardo Francella y se quedó con la máxima distinción de la Academia de Hollywood para un film extranjero.

Por suerte, no sólo del Oscar vivió el cine, ya que durante todos estos años hubo directores y actores que marcaron tendencia, desde Olivera, Aristarain, Bielinsky, Trapero y Caetano hasta Luppi, Darín, Norma Aleandro, y muchos más.

Pero en este repaso no se puede pasar por alto la TV. Una televisión que marcó los inicios de este diario con las novelas de Alberto Migré, que dejó inolvidables ciclos de creadores como Gerardo Sofovich y el desaparecido Alejandro Romay, y que destacó a una figura que pudo ensamblar al calidad con el rating, y que fue el querido y recordado Juan Alberto Badía.

En estos tiempos donde la ficción propone excelentes producciones, aunque sin dudas, Marcelo Hugo Tinelli marcó, desde mediados de los '90, el rumbo de la TV a través de ciclos del alto contenido masivo.



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