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Matías Orfano, atrapado por el softbol matancero

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Nacido en Villa Luzuriaga, este joven de 27 años es lanzador de Fénix, el equipo de la UNLaM. “Cuando probé en softbol, me atrapó”, recuerda de una actividad que comenzó en el Colegio Monseñor Solari.

Matías Orfano, atrapado por el softbol matancero
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 El esfuerzo no se negocia. Esa frase la transformó en popular Diego Simeone. De todos modos, por esto no se cree el Cholo, pero el sacrificio lo lleva pegado en la piel. El ocio apenas aparece en cuentagotas porque la expectativa está centrada en realizarse en el softbol, deporte que eligió, y en lo profesional, en el camino de la informática. Matías Damián Orfano Gonçálves, 27 años, de Villa Luzuriaga es uno de los tantos campeones que viven en el anonimato. Lanzador de Fénix, equipo de la Universidad Nacional de La Matanza, estudiante de segundo año de ingeniería informática, en la UnLam, y trabajador de Telefónica desde hace siete años, en la sucursal de Mercado Central, Villa Madero.

Conjuga muchos verbos: estudiar, entrenar, jugar, trabajar. 'Desde chico siempre fui tenaz y constante en lo que hago, a partir de que asumo un compromiso', dice Matías, a quien la Secretaría de Deportes de la CABA reconoció con el Premio Jorge Newbery su desempeño como pitcher de Fenix.

'No necesito que me exijan porque me lo inculcaron en casa. Lo hago en todos los aspectos de la vida', explica el joven de Luzuriaga, quien dibuja un día suyo: 'Me levanto a las 6, de 8.30 a 15.00 trabajo, entre 16.00 y 17.30 gimnasio en la UnLam, luego hasta las 19 softbol. Curso hasta las 23.00 y me voy a dormir no antes de la 1.00. Creo que es una cuestión de voluntad', subraya.

Cuando la mayoría es atraída por el fútbol, Matías Orfano se inclinó por el softbol. Y él cuenta el por qué de su decisión. 'Arrancamos con Germán Bonacorsi en el Colegio Monseñor Solari y competimos en los regionales, aunque al mismo tiempo hice natación y vóley. Pero cuando probé en softbol, me atrapó. Competimos hasta el 2005, luego se cortó el deporte en el colegio', relata y prosigue: 'Más adelante llegó Fénix. Empecé a estudiar en la UnLam y un día me lo crucé a Sebastián Plescia, el famoso Choper, que éramos compañeros en el colegio y me comenta que estaban armando un equipo de softbol en la universidad. Me invitó y empecé en 2012. Se fue sumando gente, se sumó Germán Bonacorsi y este es el cuarto año de Fenix'.

En la UnLam fue forjando su carrera. 'Yo no era pitcher, jugaba de primera base. Se dio porque con Gonzalo Rodríguez empezamos a practicar y así me enganchó la posición', aclara y explica por qué el nombre Fenix: 'Como éramos todos ex compañeros de la zona dijimos Fenix porque renace de las cenizas'.

Los Orfano son familia de deportes, según confiesa. 'Soy feliz con lo que hago', afirma Matías, quien describe: 'Mi hermano Alan, de 24 años, es centro y cuarto bate, tiene muchas condiciones; Eric, de 18, también es muy talentoso'. Su familia se completa con su madre, Cristina Gonçalves Do Rego; su padre, José Orfano y sus hermanos Alan y Eric, Jazmín (todos jugadores de softbol) y Rocío, mientras que a su novia Merlina Chiarello, también la llevó para el lado del deporte que ama.

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