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Política
02 | 07 | 2016
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El segundo semestre llegó con Cristina como "invitada" especial

José Di Mauro
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Por José Di Mauro


Todavía sin novedades positivas en materia económica, el gobierno encuentra aire en las penurias judiciales del kirchnerismo en general y la ex presidenta en particular. El cerco se estrecha cada vez más en torno a CFK.

El segundo semestre llegó con Cristina como invitada especial
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La extensión de la sesión de Diputados para tratar los proyectos de promoción de las pymes y ley de autopartes había sido estimada en seis horas, un tiempo razonable para dos normas con gran consenso previo. Pero sorpresivamente el horario se alargó, a fuerza de homenajes y cuestiones de privilegio que extendieron el principio por más de tres horas. La sesión terminó durando 13 horas y media y concluyó de madrugada. Buena parte de la responsabilidad habrá que adjudicársela al kirchnerismo, que desde que pasó a la oposición se esmera en anotar la mayor cantidad de oradores posibles, cuestión de estirar los debates y, sobre todo, descargar durante los mismos sus diatribas contra el gobierno.

Con eso puede evitar que las leyes aprobadas figuren en los titulares de los diarios del día siguiente, pero no consigue mucho más. El poder de fuego del Frente para la Victoria en Diputados ya no es suficiente para ganar las votaciones, y le alcanza apenas para cosas como las mencionadas, o darse gustos como el jueves, cuando como dijimos consiguió estirar el debate hasta la medianoche, hora en la cual el chaqueño Juan Manuel Pedrini -un hombre de Capitanich- encendió a su bancada ironizando sobre la llegada del segundo semestre. El episodio le dio un toque hilarante a la sesión, dividiendo al recinto entre los oficialistas que cantaban "sí se puede" y los K que entonaban el clásico "vamos a volver".

El inicio del segundo semestre es la fecha que la oposición en general, pero el kirchnerismo en particular, han tomado como punto de inflexión para enrostrarle a partir de ahora al gobierno la ausencia de resultados. Cierto es que propios y ajenos le reprochan a Macri haber puesto esa meta, ante el temor de que los resultados demoren más. Un reproche que puede sonar desconsiderado: ¿podía encararse semejante ajuste sin darle a la población un horizonte concreto a partir del cual las cosas fueran a cambiar? "Además, el semestre dura seis meses", recuerdan los oficialistas.

Esa algarabía de los diputados K la noche del jueves fue para ellos un bálsamo al cabo de otra jornada aciaga en materia judicial, tal vez la más crítica para Cristina Fernández de Kirchner desde que dejó el poder. En el mismo día el juez Bonadio ordenaba una serie de allanamientos a propiedades de la ex presidenta en Santa Cruz en el marco de la causa Los Sauces, una investigación que corre paralela a la de Hotesur y que, como aquella, realmente le quita el sueño a la exmandataria; mientras que paralelamente la Sala II de la Cámara Federal le ordenaba al juez Sebastián Casanello extender la investigación centrada ahora en Lázaro Báez a Cristina Kirchner.

"Sin perjuicio de lo que pudiera resultar de otros procesos, es de la lógica más elemental sospechar acerca de la íntima relación existente entre la cuantiosa adjudicación de obra pública a Báez (y su grupo económico) y las referidas relaciones del nombrado con los ex presidentes Néstor Kirchner y Cristina Fernández", expresa un párrafo de la extensa resolución de la sala más prestigiosa del fuero federal porteño. El fallo, que confirma el procesamiento con prisión preventiva del empresario kirchnerista, advierte en otra de sus contundentes definiciones que "la posibilidad de un acuerdo de voluntades, con permanencia en el tiempo y división de roles, fue hace tiempo introducida en la causa como hipótesis, sin que se la haya profundizado debidamente".

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La medida de la Cámara tiene singular importancia, por cuanto estamos hablando de la ruta del dinero K, en la que Cristina fue imputada al cabo de la extensa declaración de Leonardo Fariña, pero sin que el juez Casanello mostrara voluntad de avanzar sobre ella. Se comprende así la reacción destemplada de la ex presidenta que a través de una furiosa catarata de tuits atacó a jueces, medios y al gobierno en general y al Presidente en particular, insistiendo en enrostrarle los Panamá Papers. Y lanzó una frase destinada a hacer carrera: "Conmigo no van a poder".

Su nivel de preocupación quedó evidenciado cuando al día siguiente CFK volvió a pronunciarse, esta vez a través de Facebook, denunciando la intención de instalar en la opinión pública que la gestión kirchnerista "tuvo como único propósito cometer delitos de manera indiscriminada", y le adjudicó al gobierno la intención de "distraer a la población mientras el ajuste y la debacle económica aumentan la pobreza, la desigualdad y la inseguridad de manera ya inocultable y exponencial".

Semejante grado de inquietud la llevó a cambiar la estrategia y volver a Buenos Aires este mismo fin de semana, atendiendo tardíamente un reclamo soterrado de algunos de sus fieles que le reprochaban haberse recluido nuevamente en el Sur desde su reaparición pública en abril. Esa vez había sido citada a indagatoria por la causa del dólar futuro; muchos kirchneristas se preguntaban si su nuevo retorno coincidiría con otra indagatoria, y no eran pocos los que ponían en duda la capacidad de movilización que pudieran mostrar si esta vez la citaban por alguna causa más grave. Todo ha cambiado desde la irrupción de López, sus 9 millones de dólares y el monasterio.

Por eso es que Cristina decidió alterar su estrategia y busca retomar la iniciativa tratando de marcarles el paso a sus seguidores, el PJ y, sobre todo, los jueces, como quiso hacer cuando el acto en Comodoro Py. Pero nada es igual a partir de López.

Si bien el gobierno experimentó cierta inquietud cuando en abril Cristina retomó el centro de la escena con su acto en Retiro, las reuniones en el Instituto Patria y los bailes en el balcón de su departamento, siente que la vigencia de la ex presidenta lo beneficia. Más ahora cuando hay encuestas que muestran la imagen negativa de Cristina en el orden del 65%, y una encuesta de Giacobbe advierte sobre un 71% que piensa que los Kirchner organizaron un sistema de corrupción estatal.

La reaparición de la ex mandataria le sumará interrogantes al peronismo, que suspendió la última semana la reunión en la que sugerirían a sus bloques legislativos adoptar como única denominación la sigla PJ. El encuentro fue pospuesto con argumentos poco convincentes y se decidió analizar la situación planteada en las representaciones parlamentarias en el marco de una Comisión de Acción Política. Es muy probable que se decidiera no avanzar en esa dirección cuando en Diputados lo más probable era que tras la división el FpV continuara siendo el sector mayoritario.

Más atento a la situación de su líder que a la sesión de Diputados, el bloque que conduce Héctor Recalde emitió el jueves por la noche un comunicado en el que denunciaba el 'arbitrario accionar' del juez Claudio Bonadio, rechazando los "ilegales allanamientos" por él dispuestos, y denunciaba una "cacería de brujas contra la ex presidenta de la Nación". En línea con CFK insistía con los Panamá Papers y subía a Mauricio Macri "al podio de los mandatarios más corruptos del planeta". Concluía pidiendo que "una instancia superior le ponga límites al accionar" de Bonadio.

Como para dejar claro que la situación en el seno del kirchnerismo sigue siendo difusa, los diputados del Movimiento Evita que la semana anterior se separaron del bloque FpV emitieron un comunicado de respaldo a Cristina Kirchner en el que se declararon en "alerta y movilización" ante "cualquier ataque del Partido Judicial a nuestra compañera".

En la otra vereda del Congreso, el jefe del bloque PJ-FpV del Senado, Miguel Pichetto, condenaba las expresiones de Fernando Esteche, quien en la semana habló de contribuir a la desestabilización del gobierno durante un acto en el que estuvo acompañado por Amado Boudou y Gabriel Mariotto, nada menos que los vices de la Nación y del primer Estado argentino hasta el 10 de diciembre pasado. Una nueva muestra de diferenciación de los senadores con sus pares de Diputados, donde el FpV no emitió ningún comunicado sobre el líder de Quebracho y desde hace un tiempo declarado kirchnerista, ni se prestó a condenar sus dichos, como les pidió el oficialismo durante la sesión del jueves. Cosa que no deja de convenir a Cambiemos, donde se frotan las manos cada vez que impresentables de la política terminan haciéndole el juego al gobierno.

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