jueves 8.12.2016 - Actualizado hace
Fútbol
04 | 07 | 2016
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Simeone y la Selección

Eduardo Verona
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Por Eduardo Verona


A partir de su estupenda actualidad en Atlético Madrid, Diego Simeone es un candidato que el ambiente del fútbol argentino viene ubicando en primer plano para ejercer como técnico de la Selección. Pero los tiempos que maneja el Cholo no parecen ser los tiempos de la Selección. La reivindicación de no tener un estilo

Simeone y la Selección
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-¿Te gustaría dirigir a la Selección?

-Sí, pero no tengo apuro. Para nada. Mi carrera como técnico espero que sea muy prolongada. Por lo menos hasta los 65 años.

-Es raro, vos nunca te caracterizaste por ser muy paciente. Te retiraste como jugador en febrero de 2006 y a las 24 horas asumiste como técnico de Racing.

-Es que yo soy un tipo valiente, que es distinto. Pero no soy ningún kamikaze. Siempre manejé mis tiempos. Más bien que algún día me gustaría llegar a ser el técnico de la Selección.

-¿Cuándo?

-No sé, mucho más adelante. La experiencia es muy importante. Y yo tengo que acumular experiencias. La Selección no es para hacer experimentos o ensayos. Hay que estar muy bien formado. Y recién ahí ver que es lo que pasa.

Corrían los primeros días de octubre de 2006. Diego Simeone (cumplió 46 años el 28 de abril) era el entrenador de aquel Estudiantes que terminó siendo campeón del Apertura en la recordada final frente a Boca (lo dirigía Ricardo La Volpe) en la cancha de Vélez, cuando se impuso 2-1.

En la concentración de City Bell, el Cholo nos anticipaba que el rol de técnico de la Selección no lo desvelaba. Iba a esperar. Le sobraba tiempo. Hoy, en el Atlético Madrid (tiene contrato hasta el 2020), Simeone tampoco se apura, aunque su nombre siempre asoma como una posibilidad amenazante o inminente en el firmamento de la Selección nacional.

Pero los tiempos de Simeone quizás no coincidan con los tiempos de la Selección. Su hoja de ruta siempre contempló conducir al Inter o Lazio, clubes donde jugó y salió campeón. La Selección es una aspiración a largo plazo. Aunque también lo era para el Pelado Díaz en su momento de esplendor como entrenador de River en el 96-97 ("Soy muy joven, puedo esperar tranquilo, tengo muchos años por delante", sostenía), pero la oportunidad que aguardó nunca le llegó.

 

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Aunque él diga lo contrario, Simeone no suele esperar con calma los acontecimientos. Provoca situaciones. Dentro y fuera de la cancha. Asume riesgos. Toma la iniciativa, aunque a la hora de dirigir privilegie el contraataque.

Sin embargo, por ahora la Selección parece no conmoverlo. Europa lo eligió a él. Y él eligió Europa. En la Argentina nunca se sintió reconocido. Ni valorado como lo valoran en el Viejo Continente. Pero su nombre, erráticamente, se instala en el fútbol argentino. Y en la Selección.

¿Qué le podría dar Simeone a la Selección? ¿Plenitudes tácticas? ¿Una motivación que derrumbe las paredes? ¿Una puesta a punto física, táctica y estratégica que exprese a un equipo con un despliegue y una capacidad de lucha infrecuente? ¿Un proyecto netamente ofensivo? ¿O una búsqueda contragolpeadora, más sensible a sus preferencias, hasta forzar algunos hechos del pasado para reconfirmar sus conceptos?

Por ejemplo, según su interpretación aquel Boca multicampeón de Carlos Bianchi jugaba de contraataque. "Ganó mucho de contraataque", nos dijo aquel mediodía en City Bell, antes de adoptar una palabra que una década después nunca abandonó: intensidad. Le comentamos que ese Boca que Bianchi condujo entre el 98 y el 2004 era muy intenso. Lo pensó. Y asintió.        

Una década después continúa hablando de intensidades y pasiones el Cholo. Las reivindica con un fervor y una convicción inclaudicable. ¿Pero cuál es el verdadero ¿Cholo Simeone? ¿El que dirigió a Estudiantes y River, intentando distinguirse a puro ataque? ¿El que condujo a San Lorenzo sin dejar nada para rescatar? ¿El que dirigió a Racing en su segunda etapa como técnico del club, proponiendo equilibrios, paños fríos y frenos de mano que le pusieron límites a un plantel que parecía estar a punto de pegar un salto de calidad? ¿El que se puso al frente del Catania para salvarlo del descenso comprando la receta del fútbol que cruza la mitad de cancha muy de vez en cuando? ¿O el que manifiesta Atlético Madrid jugándole a cara de perro a cualquiera y parándose siempre más en posición de combate que de juego?

"Yo alcancé a conocerlo al Cholo en Vélez cuando a mediados de los 80 fui técnico del equipo", nos comentó José Yudica hace unos días. Y explicó: "Le pedí a Fanesi que era el entrenador de la tercera que lo subiera a esa categoría. Ya era un pibe que se destacaba por todo lo que corría y por lo que metía. Luces tenía pocas. Nunca las tuvo. Pero se hacía ver porque con 15 o 16 años jugaba como un adulto. Una vez estaba jugando en una canchita que era un desastre por las piedras y los vidrios rotos que había y lo vi tirarse al piso sin importarle nada como si fuera una final del mundo. Simeone, ahora como entrenador, representa lo que él era como jugador. Creo que si el día de mañana llegara a ser el técnico de la Selección, en la Argentina no le sería nada fácil. Sería muy criticado por la prensa y por los hinchas. Su fútbol pasa por el contraataque. Él fue un jugador de contraataque. Mucho más cercano en su idea a Bilardo que a Menotti. En el Atlético Madrid  terminó armando lo que él quería armar: un equipo a su medida".

Más allá de las explicaciones de ese buen técnico y mejor tipo que es el Piojo Yudica, dos preguntas casi inevitables: ¿en la Selección sería aceptada la idea de juego que Simeone viene aplicando en el Atlético con una rigurosidad absoluta? ¿O tendría que cambiarla por completo para no generar rechazos?

Una respuesta es la que nos ofreció Simeone, siempre tan rotundo y lineal en sus apreciaciones: "Yo no tengo un estilo marcado. En mi carrera nunca lo tuve. No sigo ninguna línea. Ni de aquí ni de afuera. Como digo siempre, lo mío es ganar. Yo quiero ganar. La clave en el fútbol siempre es ganar. Por eso no me interesan los estilos. Ganando está todo bien".

-¿Y si perdés?

-Está todo mal.                             

 

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