miércoles 7.12.2016 - Actualizado hace
Fútbol
06 | 07 | 2016
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Los penales empañaron un ciclo de buenos resultados

Diego Calderón
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Por Diego Calderón


Aunque su paso será recordado por las dos finales perdidas ante Chile, Gerardo Martino puso punto final dejando, desde lo numérico, resultados interesantes. Tan sólo cayó una vez en los 18 partidos oficiales que dirigió.

Los penales empañaron un ciclo de buenos resultados
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Los penales empañaron un ciclo que, desde los números, rozó la perfección. Gerardo Martino dejó la Selección argentina con una efectividad del 74 por ciento, en la que sólo cayó una vez de manera oficial. Sin embargo, haber perdido dos copas América hacen que se vea la parte medio vacía del vaso.

Desde los números, la campaña del Tata al frente de la Selección fue muy buena. Intachable. En la estadística, no perdió ningún partido en las dos copas América que dirigió. Y, por Eliminatoria sudamericana, tan sólo cayó ante Ecuador en el Monumental, en la primera fecha.

La efectividad, sumando los encuentros amistosos, fue del 74 por ciento, un número altísimo que no se lograba desde que César Luis Menotti se hizo cargo de la Selección en 1974.

Sin embargo y más allá de la gran cantidad de triunfos que consiguió, nunca pudo ganarse la aprobación del futbolero argentino. Pese a que por momentos, en Chile y en Estados Unidos, su equipo supo desplegar un fútbol de alto vuelo, nunca terminó de convencer.

Seguramente la historia hubiese sido otra si en los penales la suerte hubiese elegido ponerse del lado argentino. Un título pudo haber cambiado rotundamente la opinión de un público exitista. Pero una vez más, y como ya viene siendo costumbre, la desazón apareció en el horizonte de un país que hace rato viene siendo testigo directo de festejos y hazañas ajenas.

Haciendo un análisis global del par de años que Martino estuvo al frente de la Selección, como en todos los ámbitos, hubo cosas buenas y otras cuestionables.

Positivo fue haber encontrado una dupla de marcadores centrales que se fue afianzando con el correr de los partidos y aparecen como inamovibles: Nicolás Otamendi y Ramiro Funes Mori. Así también la aparición de Gabriel Mercado como recambio de Pablo Zabaleta. Y el nivel que supo tener Ever Banega también resulta mérito del entrenador, que le dio confianza y lo convirtió en el socio ideal de Lionel Messi.

Lamentablemente, las definiciones en Santiago en 2015 y en New Jersey hace un mes, opacaron todo lo bueno que logró Martino, porque, sumado a lo mencionado anteriormente, llegar a dos finales de América de manera consecutiva es para valorar.

Pero el Tata falló en momentos clave. En ambas definiciones ante los chilenos, una selección de porte pero de menor jerarquía individual, Argentina lo perdió tácticamente. El DT no supo jugar ninguna de los dos finales, no encontró la manera de contrarrestar el planteo rival y sufrió, sobre todo en la Copa América Centenario, por las lesiones de futbolistas que fueron convocados pese a las molestias que arrastraban producto de una exigente temporada. Errores que, en la alta competencia, se pagan caro.

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