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09 | 07 | 2016
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“No sabían si querían una república o una monarquía”

Germán López
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Por Germán López


El historiador Luis Alberto Romero analiza a fondo los ideales de los hacedores de la Independencia y desentraña, a la hora del Bicentenario de aquella gesta, las incertidumbres de esa época, en un viaje a través del tiempo.

  “No sabían si querían una  república o una monarquía”
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Todos los años se celebra la Independencia, pero cuando hablamos del Bicentenario lo que en realidad estamos haciendo es un balance de nuestro pasado y nuestro presente. Es decir, nos preguntamos cómo realizamos aquellas ideas y aquellos sueños revolucionarios. El historiador Luis Alberto Romero responde a esta pregunta y plantea cuáles son las deudas del presente con aquellos hacedores de la Independencia.

- Las palabras 'ideas' y 'sueños' son las más justas.


Lo que se hizo en 1816 tiene una parte láctica: declarar formalmente la ruptura con España (esto era muy importante para las guerras y para San Martín, que necesitaba esa declaración). Lo que era un esbozo entonces era quiénes éramos los que estábamos declarando eso. La Independencia estaba fundando un estado soberano que se llamó Provincias Unidas en América del Sur para darle una ambigüedad y amplitud, de manera que no se sabía quiénes iban a ser los integrantes. No se sabía porque en realidad el punto de origen es el derrumbe del viejo estado español.

Lo que surge de ese derrumbe son un montón de pedacitos, de provincias, que se fueron acomodando y reacomodando a lo largo de las guerras de la independencia y de las guerras civiles. Concretamente, desde 1816 estaba pendiente la cuestión del Alto Perú, que luego quedó fuera, la cuestión del Paraguay, que luego quedó fuera, la cuestión del Litoral con Artigas, que se resolvió a la larga con la independencia de la Banda Oriental y la inclusión después de otras provincias litorales. Y después, estaba todo el territorio del mapa así a grandes rasgos, el lado sur, que empezaba prácticamente del sur de Córdoba y no se sabía de quién iba a ser.

- ¿Cuándo podemos hablar de Argentina en los términos que hoy la conocemos?

- Lo que finalmente terminó siendo la Argentina es una construcción que se hizo paso a paso desde 1816 a 1880. Sólo en 1880 estuvo todo decidido, sobre todo con la ocupación de la Patagonia. El Estado que se hace cargo de eso, también se construyó lentamente a lo largo de 70 años.

- ¿Era ese el Estado que pensaban los hombres de 1816?

- No es fácil saberlo, las diferencias de época y la diferencia de miradas marca mucho las cosas. Los hombres de 1816 ya eran gente grande, la mayor parte de su vida la habían vivido bajo el Imperio Español, seguramente les costaba imaginarse la creación de un nuevo estado.

- ¿Por qué 1880 es un hito?

- En líneas generales diría que hay una concreción de esas ideas hacia 1880. Marco este año porque es el de la última de las guerras civiles que el Estado libra contra una provincia, que fue la de Buenos Aires.

- La Argentina que empieza a concretarse en esos tiempos es algo más que un Estado incipiente...

- Sí, el sujeto de este proceso tiene dos partes: una es el Estado y la otra es eso que forma parte de las ideas, del imaginario de la gente, que es la Nación a la que pertenecemos, que, como todas las cosas, también se construye, a pesar de que uno de los rasgos de la nación es suponer que siempre existió o que existe desde un momento muy lejano. Esa construcción, hasta que el Estado no se encarga de difundir la idea de nación, de enseñarla en la escuela, era una cosa muy etérea. Y eso es lo que el Estado empieza a hacer después de 1853, a partir de 1860, con el proyecto de Sarmiento, que tiene a esa altura un rasgo muy singular que es establecer que la idea de Nación Argentina significó primero convencer a los cuyanos, a los salteños, a los correntinos que eran argentinos. Como simultáneamente la Argentina se convirtió en un país de inmigración masiva, esto ya desde la década de 1870 es un número muy grande, la segunda gran hazaña de construcción de la nación fue convencer a los hijos de napolitanos, de gallegos o de sirio-libaneses que eran argentinos, que su historia pasaba por San Martín y Rivadavia. Todo esto está afirmado ya a partir de 1880.

- ¿En cuanto a lo político, alrededor de qué ideas querían construir al Estado los hombres de 1816?.

- En 1816 no sabían si una república o una monarquía. Y esto tienen mucho que ver en ese momento con el rechazo a la Revolución Francesa y a Napoleón. Y la poca tradición de las repúblicas: en Estados Unidos ese modelo no tenía una tradición asentada todavía. A la vez, los que habían roto con España no se imaginaban otra monarquía. Entonces, hay un debate muy fuerte en 1816 que no se resuelve, que es si esas Provincias Unidas en América del Sur iban a ser monarquía o república. Y de hecho estuvieron discutiéndolo hasta 1820.


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