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11 | 07 | 2016
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Rita Cortese: pasión y valentía

Sergio Pjaseczny
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Por Sergio Pjaseczny


Salud, ganas y no tenerle miedo a la vida son los requisitos básicos para ejercer de actor. Dice que no está para dar cátedra y que no se siente obligada a dar ejemplo público por ser conocida sino por ser persona.

Rita Cortese: pasión y valentía
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Actualmente, forma parte del elenco de la obra "Doña Rosita, la soltera" de Federico García Lorca, que se exhibe en el Teatro Regio. Asegura que la alegría es el principal motor que impulsa su vida. Afirma que para ser actriz se necesita salud, pasión y no tener miedo. No le da importancia a la crítica y se acepta tal cual es. No acepta hacer castings, ni lucha contra el olvido. Habla Rita Cortese, una mujer que ha recorrido un largo camino profesional y que se mueve con total naturalidad en teatro, cine y televisión.

l ¿Cuál es el motor que la impulsa a hacer lo que hace?

-Mi motor es la alegría, la plenitud y la felicidad. El camino de la actuación me lleva a esos lugares insondables vinculados con la vida.

l ¿Es usted una actriz de raza?

-Soy una actriz. Cuando estoy sobre el escenario soy muy feliz. En ese punto, pienso que existe una similitud con lo que popularmente se conoce como actriz de raza.

l ¿Cuándo sintió que era esto lo que quería ser y no otra cosa?

-Allá por el '74 trabajaba en una empresa y, de pronto, tuve como una revelación y pensé: "Este no es mi destino. Esta no es mi vida". En aquel momento, era difícil conseguir profesores de teatro. Estudiar teatro no estaba de moda. El primo de una compañera de trabajo me recomendó a Néstor Raymondi, un gran maestro. Desde ahí comencé a estudiar teatro y no dejé más.

l ¿Cómo resultó el camino?

-Tuvo todos los accidentes geográficos que posee un camino en esta vida, pero fue muy luminoso. Trabajé con los más grandes directores argentinos y pertenecí al grupo del Teatro Payró dirigido por Jaime Kogan por los '80. Mi camino en el teatro fue muy afortunado. A mi hace feliz el arte, el mundo del espectáculo, no.

l Además de talento, ¿qué se necesita para ejercer su profesión?

-Mucha salud, mucha pasión y no tener miedo a la vida.

l ¿Recomendaría ser actriz?

-Sólo para el que tenga ganas. Actuar no es un producto de venta. Lo que recomiendo es que cada uno intente acceder sus deseos.

l ¿Qué no comprende de las nuevas generaciones de actrices?

-Lo que no comprendo mucho es esta época más que a las nuevas generaciones de actrices. Vivimos en una época de enorme rapidez y de una gran falta de comunicación, pero de todos modos, hay actrices jóvenes estupendas.

l Con el tiempo, como actriz, ¿qué empezó a perdonarse?

-Más que perdonarme, aprendí a aceptarme como soy. Intento evolucionar hacia adelante. Sé que hacia adelante está la muerte y, en definitivo, uno se prepara para eso.

l ¿Cómo toma las críticas?

-Socialmente, me gustan las buenas críticas, pero no les doy demasiada importancia.

l Cuando está sin trabajo, ¿se deprime o aprovecha al máximo su tiempo libre?

-Nuestra profesión tiene muchos altibajos. Por suerte, yo he tenido muy pocos, Además, me genero el laburo, ese es un don que tengo. En verdad, debería haber una escuela para los actores sobre este tema. Yo soy afortunada, porque siempre fui muy convocada. Cuando no tengo trabajo y tengo plata, soy feliz haciendo otras cosas. Nuestro trabajo es muy arduo. Uno no es todo el tiempo feliz. No siempre hacés lo que tenés ganas. A veces, trabajás porque necesitás ganarte el sustento.

l Hay colegas suyos que cobran sumas importantes de dinero.

-Es cierto, cuando trabajás podés ganar muchísimo, pero no siempre tenés continuidad. Por eso, esas sumas que parecen altísimas, no son tales si los prorrateás por todo el año. Además, hasta que no salga la ley del actor, nosotros seguimos sin tener jubilación, aguinaldo, ni vacaciones. Sin esa ley, no tenemos defensa.

l Al elegir un trabajo, ¿qué evalúa?

-El material, el director y el elenco.

l ¿Acepta hacer castings?

-No. Yo no sé hacer castings. Por otro lado, tengo un largo camino recorrido como para que cualquier director de cine, tele o teatro, sepa qué puedo dar y que no. A los 67 años ya no hago castings.

l Una actriz, ¿debe luchar contra el olvido del público?

-No. Esa lucha es estéril. El público hace lo que quiere. El tema es qué hace uno con eso.

l ¿Qué se puede aprender de usted?

-Absolutamente nada.

l ¿No está para dictar cátedra?

-¡Nooo! Mejor, busquen a otra.

l Ser famosa, ¿la obliga a dar el ejemplo público?

-Lo que me obliga a dar el ejemplo público es ser persona, no ser conocida. Tener una vida cotidiana honorable, me hace feliz.

l El show, ¿debe seguir?

-¡Nooo! Ese es un concepto horroroso. Un invento de los empresarios. La vida vale mucho más que el show. i

"El escenario no es un lugar comodo porque te da gran exposicion"

Rita Cortese define al miedo como: "un túnel, donde siempre hay mucha oscuridad. En general, el miedo es ansiedad".

La actriz combate sus temores "con terapia, con oración, con conocimientos, con calma, con trabajo físico y con todas las herramientas posibles".

La entrevistada asume que aún no ha podido superar algunos miedos y admite que el temor más grande que tiene en este momento es el miedo a volar.

Dice entonces: "Pero no pienso trato, porque no me parece normal viajar en el 60 a 4 mil metros de altura".

En torno al pánico escénico, expresa: "Nunca llegué a tal punto. De todos modos, el escenario no es un lugar cómodo. Siempre te genera alguna inquietud, porque es un lugar de gran exposición y eso te causa un shock de adrenalina muy alto".

l Si fuera médica, ¿qué diría que padece hoy Argentina?

-En este momento concreto, Argentina padece de no tener el concepto de nación y de tener el concepto de empresa.

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