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13 | 07 | 2016
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Solá: un villano de lujo para palpitar el final de La Leona

Karim González
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Por Karim González


Feliz de “cómo fue narrada” la novela de Echarri y Dupláa, reconoce que su personaje es “lo opuesto a mí” y que se inspiró en la historia para componerlo. Además, se reencuentra con el público local a través del teatro con El Diario de Adán y Eva.

Solá: un villano de lujo para palpitar el final de La Leona
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Cada noche desde la pantalla de Telefé causó cierta repulsión en la piel de Klaus Miller, un empresario inescrupuloso, controlador, ambicioso y manipulador que supo magistralmente condimentar la trama que mañana llega a su fin de La Leona.

Sin embargo, el gran Miguel Angel Solá, hombre de rigurosas elecciones y determinación nada condescendiente, hace casi dos décadas que no transitaba por una novela de género como en la que se destacó al lado de Pablo Echarri y Nancy Dupláa, los protagonistas del culebrón.

"Una tira en la pantalla caliente es la primera vez en 18 años
. Es la primera vez que me ofrecen trabajar en un canal de aire con continuidad en todos estos años", confiesa este actor que luego de una gira por todo el país, se instala por únicas 4 semanas en el capitalino Teatro La Comedia con la pieza de Mark Twain El diario de Adán y Eva, que estrenó hace 20 años y que hoy recrea junto a su mujer, la actriz española Paula Cancio, con quién también compartió el trabajo en las escenas de la telenovela generada por El Árbol, la productora que mantenían Echarri y Martín Seefeld hasta finales del 2015.
Muy crítico de lo que acontece hoy con la grilla televisiva, quizá eso explique su ausencia en ella, Solá, asomó desde las características de un personaje repudiable tras haber dado vida al ciclo de la TV Pública Germán, Ultimas Viñetas, interpretando los últimos meses de la vida de Germán Oesterheld, el escritor de El Eternauta en la miniserie "Germán: Últimas Viñetas" que se pudo ver en 2013 en la TV Pública.


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"Lo que más me atrajo de la telenovela es cómo está narrada. Por eso estar allí en La Leona creo que fue un gran acierto", dice en exclusiva el hombre de carrera con trabajo comprometido y paso certero.

"Cuando comparo esta tira con otras que se hacen con los mismos tiempos y los mismos recursos, noto una diferencia de calidad importante con el cuidado de una serie", sostiene quién compuso al maléfico Klaus.

"Es tan opuesto a mí pero soy actor y tengo que hacer todo tipo de personajes y mientras me salgan bien, mientras me salga con toda mi integridad y mis compañeros estén satisfechos de estar conmigo, enhorabuena. No me divierte para nada una persona de ese tipo, pero sí me divierto haciéndolo", define Miguel Angel con la sabiduría que le dan sus años.

 "Para componerlo sólo hay que hacer memoria por todo lo que nos ha pasado por la cabeza y por los ojos y los oídos en estos últimos 30 años de vida, o 40 o 50, 60 o 70 años. Hay unos cuantos tipos como Klaus que uno hasta se ha topado bastante. Hay mucha gente como él que no puede soportar que el otro viva tranquilo", se refiere al mandamás de la fábrica Textil Liberman que exhibió a diario con múltiples variaciones en su horario, desde las 22.45 a las 23.30 y ahora llega a su fin al término de la arrasadora Moisés y los diez mandamientos.

En un contexto en el que abundan telenovelas extranjeras, La Leona, sobresalió en la esfera televisiva como entre las pocas producciones locales que promueven la ficción. Algo que para el filo del pensamiento de un tipo como Solá no pasa desapercibido. "No habrá tanta gente de talento y entonces se conforman con comprar latas", ironiza mientras apunta a un panorama pesimista.

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"Eso está preestablecido hace muchísimo tiempo. Las latas iban a hacer el futuro y ahora estoy seguro que van a terminar con la poca ficción que haya. No hay planes para otra cosa", asegura preciso, pensante, contundente, nada dócil en sus sensaciones, siempre lejos del rebaño. Y es categórico con su queja.

"A los artistas ya nos han echado por completo de la radio, el cine está invadido por actores de televisión. Antes de hacer la primera experiencia en el cine siguen repitiendo esa especie de máscara naturalista que exige la televisión. La televisión está siendo invadida por esas latas horribles dobladas que nos llegan", garantiza el gran actor que un buen día sintió que su lugar estaba más allá de nuestra frontera y voló para radicarse por más de una década en suelo español. "Ahora estoy en pantalla. Es muy difícil que me llamen para algo este año. Quizá cuando termine La Leona tenga la suerte de que me llamen para hacer algo", remata con sarcasmo.


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Mañana será el principio del fin para la novela

En el capítulo de mañana, María nos relata, un año después, lo que pasó con ella y con cada uno de los personajes.
La familia Miller sigue presa de su propia locura o alejada de todo y todos. La fábrica ahora pertenece a los trabajadores. María Leone cumple el sueño de toda su vida: viajar por el país enseñando su pasión por la costura y trasmitiendo la experiencia de la Cooperativa. Recorriendo el país llegará al norte y en Purmamarca, asistirá al Carnaval (dónde comenzó esta historia) dónde se reencontrará con el amor de su vida.

Miguel Angel Solá procura poner en palabras las sensaciones que le recorren por el cuerpo a un actor cuando el trabajo que proyectó durante tantos meses, llega a su fin. Sin evitar la decepción de no sentirse con el reconocimiento que se merece y considere la posibilidad de volverse a ausentar de la Argentina, da cuenta de la experiencia vivida en la ficción que mañana se despide de la pantalla.

- ¿Cómo se percibe internamente para un actor la finalización de un ciclo? Si bien La Leona se grabó con anterioridad a su salida al aire, ¿Qué sentimientos moviliza el hecho de no estar más en pantalla?

- Después de 16 años de ausencia, en los que periodistas, productores y directores argentinos, en un 95%, dedicaron sus días y sus noches a ignorarme como profesional, cierto temor. Posiblemente, mis planes de quedarme no sean posibles.

- ¿Sentís que la tira marcó un antes y después en las historias que en general se cuentan en este tipo de culebrones?

-La Leona es la muestra del nivel al qué deberían aspirar las producciones argentinas de ficción: actuaciones extraordinarias (no, una o dos: cada intervención actoral se luce por turnos sin perder la singularidad de su personaje un sólo momento); dirección notable (tres jefes), que en la isla de edición fueron uno mismo; escenógrafos y un arte envidiables; técnicos increíbles, jóvenes y no tanto, respondiendo a una producción que sabía lo quería: excelencia; y que lo consiguió, pese a los posteriores boicoteos a través de redes sociales, la necedad y la mala fe de mucha gente que confunde el culo con el mes de agosto, de muchos periodistas que son más agentes políticos o empresariales que otra cosa, y, de un canal que nos fue excluyendo del horario central por razones que no incluyen el mismo orgullo que sentimos por La Leona quienes lo hicimos. El público siguió fiel a rabiar. Y, se convirtió en la serie más seguida por las redes sociales, gracias, o pese, a la imposibilidad, para cientos de miles, de compatibilizar disfrute, sueño y trabajo. Debo, a los autores, un párrafo final: Pablo y Susana me demostraron, a la larga, que hicieron un enorme trabajo, que lograron su objetivo con creces, y que me brindaron la posibilidad de hacer un personaje que impresiona y llama al desprecio como emisario de un tipo de gente que llega a la adultez adulterado y adulterando todo lo que roza. Un último nombre Gustavo Marra, que queda en esta historia como el Mago de Oz. Un cerebro único con entusiasmo único. Y todo, gracias al esfuerzo, la honestidad y el riesgo que corrió El Árbol, la productora de Pablo y Martín, que no deberían dejar de producir juntos. El tiempo dirá, aunque hoy no diga.

- A grandes rasgos entonces, ¿cómo calificaría la experiencia de encabezar una ficción de estas características?

-Yo no encabecé. Nancy (fantástica) y Pablo (con el personaje más difícil para resolver por la trama misma), son las cabezas de este ejemplo de gran ficción, superior en forma y contenido a cualquiera de las que he podido ver aquí y en Europa, y han sido muchas.

- En este final de tira, ¿Al menos Klaus pagará sus maldades? (jajaj)

-Todos pagamos. Los que tienen la cuota más elevada de pago, son sus víctimas, las de siempre. 'Daños colaterales', los llaman los fabricantes de eufemismos.



Adán y Eva, un clásico teatral con su pareja

Tanto en la televisión como en el teatro, Miguel Angel Solá, comparte su arte con su pareja en la vida real, la española Paula Cancio, a la que lleva 35 años.

Padres de la pequeña Adriana de 2 años, parecen conciliar a la perfección su pasión por la profesión que ambos abrazan.

Desde el rol de hombre siniestro de gustos refinados que representa en La Leona, mantiene una relación con su joven amante interpretada por Cancio. De la misma forma, en el escenario del Teatro La Comedia con El diario de Adán y Eva interactúa con ella. Una fórmula que resulta enriquecedora. "Me encantó laburar juntos en la versión española de Testosterona, donde ella debutó y ahora otra vez la profesión nos vuelve a juntar en la tira y con el teatro en El diario", dice de la obra que estrenó en el año 95 también con una pareja: Blanca Oteyza, su ex mujer con la que tiene dos hijas.

"Yo disfruto mucho de esta obra. A mí me gustaría retirarme haciendo ese personaje. Lo he dicho muchas veces. Sé que no es posible pero me gustaría morirme haciendo a Abel", devela con brillo en la mirada a sus 66 años.

"Es una historia de amor. La historia de amor habla por sí sola y además si está hecha con la honestidad que está hecha y con la fuerza y la pasión y la alegría y la emocionalidad con que está hecha más aún. Ahora que la hemos completado contando esa tercera historia que es el entretiempo, que pasa entre ellos mientras no se ven, mientras no están juntos, es redonda. Es una obra hermosa y ahora me sale más bonito porque tengo 20 años más. Eso se tiene que notar a favor y no en contra", recalca Solá a quién también el amor, más allá del ribete ficticio y la diferencia de edad, le devolvió la confianza y recobró su felicidad.

"Paula me cambió la vida. Fue maravilloso encontrarnos, me devolvió las alas. No estaba en mi mejor momento pero ella me ayudó muchísimo. Siempre pensé mal de tipos mayores que andan con mujeres jóvenes. Pero la vida te termina demostrando que sos portador, no dueño. Me enamoró: es inteligente, buena persona y gran actriz", describe embelesado.

-¿Cuáles son los pro y los contras de permanentemente conciliar la vida cotidiana con la laboral?

-Son tantas las ventajas, que, las contras, se esfuman sin sentirse.i

"Yo necesito crear"

Firme y exigente en la elección de cada personaje, Miguel Angel Solá, con el respaldo que le da su extensa trayectoria, pone límites cuando no le resuena lo que le ofrecen. El cine es el medio que, en ese sentido, le dio múltiples posibilidades en otras épocas.

Pero hoy por hoy, parece tener una deuda mayor. El planteo es simple: el actor busca que la pantalla grande le permita desplegar su creatividad. "No tengo ninguna oferta. La dos que me presentaron creí que no eran para mí y las rechacé y no tengo muchas expectativas puestas en ello", aclara quién así y todo se destacó en los últimos films: Subte - Polska y Pasaje de vida ("un trabajo de 4 días que lo filmamos en España y duró 4 días en cartel", sonríe sincero).

"Tiene que tener algo más. Para encarar un trabajo en cine pretendo que me permita buscar la verdad como actor de mi personaje. No el realismo, no el naturalismo, eso no es. No la repetición del mismo personaje a través de 700 películas que ya viene hecho del único personaje de televisión vendiendo a la gente una personalidad: la mía. Yo necesito, aunque parezca pedante, crear", desliza contundente quién protagonizó películas como El alquimista impaciente, La fuga, El amor y el espanto, Corazón iluminado, Bajo bandera y Casas de fuego, entre tantas. "Entonces mi manera de crear es buscar la verdad de cada personaje desde mis posibilidades, desde mis limitaciones, pero no así. Soy incapaz de copiar y menos copiarme a mí mismo. Entonces me interesa la verdad de los personajes, no la verdad mía". Pavada de frase para despedirnos en una entrevista que -como siempre que hablamos con éste actor-deja mucho sedimento en el alma ajena.

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