sábado 10.12.2016 - Actualizado hace
Fútbol
13 | 07 | 2016
Imprimir
Agrandar
Reducir

D’Alessandro, un enganche arrepentido

Eduardo Verona
0
Comentarios
Por Eduardo Verona


Durante el primer semestre de 2016, River encontró muchas más frustraciones que alegrías. Sin embargo, Andrés D’Alessandro logró destacarse a partir de su manejo y panorama. Pero D’Alessandro advierte que ya no es más un enganche. Y que se adaptó a otras necesidades. Esa flexibilización no lo beneficia. El es un armador. Y ese rol no lo debería resignar.

D’Alessandro, un enganche arrepentido
Foto:

Aún con la aparición de desgarros y contracturas siempre inoportunas y de la eliminación prematura de la Copa Libertadores del equipo que conduce Marcelo Gallardo, Andrés D'Alessando se destacó en el mediocre primer semestre que construyó River en el 2016.

Se destacó porque su zurda logró bordar, por pasajes, lo que siempre bordó, apuntando al desequilibrio ofensivo que lo sigue conservando a pesar de que el 15 de abril ya cumplió 35 años.

Tiene D'Alessandro algo esencial que antes y ahora le alcanza para tener chapa de jugador que se distingue: gambetea. Eso lo acompaña. Gambetea en un fútbol en el que no gambetea casi nadie. No se esconde. No se borra. No se saca de encima la pelota. Continúa encarando. Jugándosela en el uno contra uno. Con la marca encima. Con el rival que lo va a buscar y con el otro que sobra para cortarlo en una hipotética apilada.

Todo eso hace de D'Alessandro un tipo al que vale la pena ver jugar. Como, por ejemplo, valía la pena ver jugar al Burrito Ortega, con otras características, pero con algo que los identificó: el freno, el amague, el enganche, la salida inesperada, la gambeta.

Pero la intención es ir por el lado de algunas declaraciones de D'Alessandro en los últimos días. Después de la reciente derrota de River por 3-1 ante el América de Cali, en Miami, que encendieron algunas alarmas, afirmó: "Hoy se juega mucho peor que antes al fútbol en la Argentina por la obsesión de conseguir un resultado. Ya no se puede jugar como enganche clásico porque el fútbol de hoy cambió. Hay menos espacios, te marcan mucho y a equipos como River nadie le sale a jugar. Por eso hay que buscar otros lugares de la cancha para poder tener la pelota y meter un buen pase".

El 2 de junio de este año, D'Alessandro en una entrevista concedida a El Gráfico, anticipó lo que comentó luego de la caída ante el América: "Antes iba casi siempre por el medio, pero el fútbol argentino está más físico, más rápido, se juega menos y se corre más, se pega más y hay que tratar de buscar los espacios porque tampoco tengo la velocidad de antes. En Brasil jugué mucho tiempo por derecha. Con Dunga y Abel Braga (eran los técnicos del Inter de Porto Alegra, propietario de su pase) lo hacíamos sin enganche. En Inter jugamos dos años seguidos sin enganche y yo era extremo por derecha, entonces me quedaba la cancha para adentro. Por izquierda, en cambio, me siento encerrado contra la línea. Ya no soy ese jugador de velocidad que la puedo tirar larga y mandar el centro".          

Lo que revelan las palabras de D'Alessandro es que no se siente más un enganche. O es un enganche arrepentido. Lo convencieron algunos entrenadores. El los menciona: Dunga y Abel Braga en el Inter. Y él, por supuesto, se dejó convencer. La prueba de que los sistemas tácticos que plantean muchísimos técnicos asfixian a los armadores o enganches clásicos la manifiesta D'Alessandro hasta con un registro de inocencia explícita.

"Enganches no quedan en el mundo. Ya no se juega más con enganches en el mundo. Ni Zidane en su último Mundial en Alemania 2006 jugó como un enganche. Se fue acomodando a lo que precisa el fútbol actual, como también lo hizo Verón. Porque un enganche te marca en gran medida el sistema y la estructura de un equipo. Y hoy la táctica no los considera", nos dijo Diego Simeone hace unos años.

¿De dónde surge que no se juega más con enganches, como señaló el Cholo? ¿De un decreto futbolístico firmado por los entrenadores para promover un 4-4-2 o un 4-4-1-1? ¿De una necesidad táctica? ¿De una lectura estratégica? ¿O de un pensamiento capturado más por los que dirigen que por los que juegan?

D'Alessandro cayó en la volteada
. Intentó acomodarse al fútbol actual, como interpreta Simeone que lo hicieron Zidane y Verón en su tiempo. Riquelme no cayó. Nunca dejó de jugar como un enganche. Y se retiró en Argentinos Juniors como tal. Porque ese perfil de organizador, armador o manija de un equipo fue su marca registrada. Su identidad, en definitiva. La identidad que lo perpetuó en la memoria colectiva.  

No es que D'Alessandro claudicó, tiró la toalla y se entregó, desnaturalizando sus características. Porque cuando recibe la pelota juega a partir de su condición. Pero fue más receptivo a flexibilizar su rol. Y su rol histórico es el de un enganche y no de un extremo, por más que siendo extremo o puntero derecho quizás encuentre algunos espacios que por el medio no encuentra con la misma frecuencia.

Los que tienen la pretensión de armar juego tienen que jugar por el centro, desplazándose eventualmente a los laterales. En el centro se arma el juego. No en las bandas. Garrincha, el mejor puntero derecho del fútbol de todos los tiempos, no armaba. Resolvía él. René Houseman lo mismo. Resolvía él.

D'Alessandro, juegue donde juegue, sigue siendo un protagonista influyente. Pero a River le sería más útil que se mueva como un diez clásico. Bochini terminó su carrera así. El Beto Alonso también. Y lo de Riquelme ya quedó instalado.
      Embed



Comentarios Facebook