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Boxeo
16 | 07 | 2016
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El salto

Gustavo Nigrelli
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Por Gustavo Nigrelli


Brian Castaño volvió a presentarse en USA tras 7 meses, y venció por KOT 5 a un gigantón yanqui, pero aún le falta ganar el terreno propuesto y esperado, con el nivel de los rivales y las metas. ¿Será en breve? ¿Lo quisieron tantear en su peso natural? Por sus características, cuanto antes llegue, mejores serán los resultados.

El salto
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A la victoria de Brian Castaño por KOT 5 del martes pasado en Nice, California, ante el gigante yanqui Marcus Upshaw, se la puede analizar desde diferentes ángulos.

Uno más optimista, el de su entorno, el del microclima famoso que rodea "al campeón" -aunque Castaño no lo sea-, que hablará de un nuevo KO en USA ante un púgil de 1,93 m de altura y un alcance que parecía el hombre elástico.

El otro, más estricto, que dirá que ese rival tenía 36 años, casi tantas perdidas como ganadas –ahora lleva 18-17-4, 9 KO a favor y 5 en contra- pero que les aguantó de pie a hombres como David Lemieux, Marco Antonio Rubio y Gilberto Ramírez -entre otros-, y que peleó en supermediano, e incluso en mediopesado, especialmente a comienzos de su carrera.

Por eso cuesta creer que Upshaw pueda meter semejante anatomía en superwelter, y dar el peso que dio –más bajo que el de Castaño aún-, 69,500 kg, sin que estuviese en juego título alguno, máxime cuando durante todo el 2015 combatió como supermediano en 74 kg, y hasta llegó a 75,200 en la última, en diciembre pasado, donde perdió por KOT 8.

Ese es otro dato más: sea como fuere, y en el peso que fuese, Upshaw venía no sólo de perder, sino de hacerlo antes del límite.

La pregunta es si puede un atleta de alta competición, que se rige por el peso para aumentar sus chances de triunfo (como lo es el boxeo), bajar a los 36 años casi 6 kilos en 7 meses, de los cuales en al menos 5 habrá entrenado sólo por mantenimiento, al no tener peleas a la vista. De ser así, por lógica estaba muy débil.

Ahora bien; si algo tuvo de positivo la presentación de Castaño, fue que por primera vez después de mucho tiempo, se lo vio en línea, en su peso visual natural –más allá del que haya registrado-, que pese a todo fue el tope de superwelter, 69,900, al cual dicen que le costó mucho llegar.

¿Pero por qué tanto esfuerzo para un combate no titular? ¿Habrá sido alguna exigencia extra de su ahora "padrino" empresarial, Al Haymon? ¿Habrá el magnate querido probar si podía dar el peso para arriesgarse a ponerlo en alguna cartelera con una chance importante, o mundialista?

De ser así, sería buena noticia, y era hora. Castaño debutó hace 4 años y apenas tiene 12 peleas, contando esta última.

Estuvo bastante tiempo parado, y en el año y pico que lleva peleando en USA recién concretó la 4ª -las tres anteriores, chicas, de 6 y 8 rounds-. Pero viene de estar 7 meses inactivo, que no es tanto, pero sí en este momento de su carrera, ya que sólo los grandes campeones que pelean por títulos mundiales se pueden dar el lujo de tan baja frecuencia.

El negocio, tanto en lo comercial como en lo deportivo, es: o pelear poco por grandes bolsas, o mucho por bolsas menores, pero no poco y en peleas chicas, aunque paguen en dólares.

Puede pensarse que le falta un tiempo de maduración, pero por su estilo de desgaste, ésta debiera ser rápida, con un par de rivales un poco más exigentes y dar el salto, pues de lo contrario corre el riesgo de diluirse en la orilla, sin probar aguas profundas.

Cuando venció al ruso Sergiy Derevyanchenko, en su recordada pelea de marzo de 2013 peleando para Los Cóndores en el CeDeM Nº 2 de Caseros, en lo que fue por lejos la mejor pelea de su carrera con una victoria apoteósica, Castaño ya era profesional. Con 3 peleas, pero profesional al fin, mientras el ruso aún era amateur.

Pasó el tiempo, Derevyanchenko se hizo profesional (hace 2 años), hoy tiene 8 peleas invictas (8-0-0, 6 KO), y ya está programado para combatir por una eliminatoria mundialista la semana próxima -el 21- en Connecticut, frente al australiano Sam Soliman, en supermediano.

Si Castaño, que lo venció en Buenos Aires, no puede hacer lo mismo habiendo incluso empezado 2 años antes, es que retrocedió.

Pero todo eso es el análisis extra boxístico. En cuanto a lo estrictamente de ring y su rendimiento deportivo, más allá de su buena imagen corporal, y de que venía siendo levemente superior en todas las vueltas a Upshaw, se lo vio algo débil y falto de potencia. Y comparándolo con su extraordinaria velocidad de siempre, más lento que de costumbre. Es decir, su menor velocidad influyó en su potencia, según las leyes de la Física.

Le costó un poco encontrar su distancia y tener precisión –de hecho, ambos pegaron el 80 ó 90 % de sus golpes en los brazos-, y mantener su ritmo, pero todo se justifica por la diferencia de tamaño que existió entre uno y otro, ante semejante espécimen.

El tema fue que sus manos no impactaron como esa explosión pirotécnica que lo caracteriza sobre el cuerpo de su rival, y su merma en el 4º y 5º, donde reguló su actividad, habla de algo digno de ser analizado, no sólo en lo físico, sino además en lo estratégico, para ver si no conviene comenzar de menor a mayor, y no al revés como suele hacer.

Da la sensación de que a Castaño el tiempo le tiende a jugar más en contra que a favor, por lo que cuanto antes pegue el salto, más posibilidades de cruzar la meta tendrá, y hoy es el momento de elegir para dónde quiere ir.
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