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La Matanza
16 | 07 | 2016
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Asistencia en dos ruedas con motoqueros solidarios

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Con 25 miembros, Viejos Infiernos es una agrupación que recorre caminos con motocicletas cargadas de ilusiones para los pueblos. “Haciendo esto me reconforta el alma”, indicó uno de los integrantes.

Asistencia en dos ruedas con motoqueros solidarios
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La solidaridad, el amor por el prójimo, el no mirar para otro lado cuando una necesidad asoma como una gigantografía de ruta suele estar en todos lados. Pero también es ambulante y en La Matanza anda en dos ruedas de la mano de un grupo de experimentados con sensibilidad manifiesta por el que menos tiene. Se los podría definir como motoqueros solidarios, que desde el 14 de mayo que se constituyó como Agrupación Motoclística Solidaria Viejos Infiernos, que hoy cuenta con 25 miembros.


Ellos acuden a donde los necesitan, piden para ayudar, invierten tiempo y dinero para dar una mano. Hace unos dos años que experimentan esta actividad que nació en el taller de motos de Hebert Correa, el mentor del movimiento motoquero con sede en Villa Luzuriaga. 'Tengo un taller de motos y allí nos fuimos conociendo', cuenta Hebert y dice: 'Haciendo esto me reconforta el alma'.

"Ayudar no es fácil"

La mesa es larga, cada uno habla a su turno. Hebert Correa, el fundador del grupo, se sienta en el medio y lo acompañan Alejandro Wainer, presidente; el vice, Lugleys Camacho Romero; Stella Rombolá, Estela Mari Paz, Camila Grossi, José Ojeda y Mateo Vannella (tesorero).'Hebert es la persona que nos guía', dice Lugleys Camacho Romero y cuenta que acudieron con ayuda en la última inundación de Olivera, al comedor El Zondita, Ruta 3 del Km 35 de Catán, entre otros.

'Ayudar no es fácil. Detrás debe haber una organización, cada uno cumpliendo un rol. Hay mucho tiempo, dinero y stress encima', afirma Estela Mari Paz. A su vez, Alejandro Wainer apunta: 'Por lo general, llevamos leche, fideos, arroz, polenta, azúcar, galletitas.También hemos ido a asistir a una familia en el Km 45 que perdió todo en un incendio'.

Stella Rombolá aporta: 'La gente es solidaria, en mi caso en el gimnasio al que asisto en San Justo, me donaron cualquier cantidad de leche'. Y Hebert confiesa: 'Yo pongo carteles en el taller pidiendo donaciones y viene gente que conozco y otra que no conozco y dejan mercadería'.

Pese a que llevar ayuda y contagiar solidaridad es la premisa, Viejos Infiernos tiene su historia. 'Se votó el nombre y tiene que ver con la historia, porque muchos hemos sufrido. En mi caso, cuando nos levantábamos a la mañana para ir a la escuela no había un vaso de leche en la mesa', afirma Hebert, mientras no puede detener al potro de la emoción. 'El infierno lo vivimos en la tierra, y viejo porque somos gente grande, no somos pibes', suma Lugleys Camacho Romero. 'Hace referencia a nuestras vidas y cosas que pasamos en el pasado y que salimos adelante', entiende Mary. Y le siguió la elección del logo: 'En las inundaciones de Olivera fuimos una agrupación que daba una mano, pero hicimos muchísimo y otra gente nos sugirió hacer algo que nos identificara y así le dimos forma al logo que hoy el parche que nos identifica. Hoy lo tenemos, a partir de que el diseño es nuestro y ya está registrado como marca propia', expresa el presidente.

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