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Historias de vida
17 | 07 | 2016
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Christian, el cura periodista que da la noticia de Cristo

Sergio Tomaro
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Por Sergio Tomaro


Supo ser una estrella del periodismo que accedió al buen dinero, la noche y los placeres pero una tarde, en el silencio de una iglesia, descubrió que no había primicia más importante que difundir la obra de Dios.

Christian, el cura periodista que da la noticia de Cristo
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El padre Christian Viña es un periodista de raza que desde hace unos años dejó de lado los multimedios para integrar la redacción del diario de Cristo en la cual, si es que se acepta esta figura mundana, conjuga sus habilidades profesionales con la inmensa vocación sacerdotal que por estos días ejerce desde su rol de párroco en el barrio Cambaceres, en Ensenada.

La síntesis elegida para su presentación no es caprichosa. Christian, de 55 años y que se ordenó sacerdote en La Plata en noviembre de 2012, supo tener un destacado recorrido por los medios de comunicación que lo llevaron a ser una figura prominente en los canales 3 y 5 de su Rosario natal, fama que lo catapultó a la ciudad de Buenos Aires.

Los graves disturbios de Rosario en mayo de 1989 registrados en el marco de la conflictiva social que aceleró la salida del gobierno del presidente Raúl Alfonsín, en los que entre piquetes, saqueos y humo de neumáticos quemados los hechos parían información cada minuto, convirtieron a Viña, por entonces de 28 años, en un periodista estrella.

Esa condición le abrió las puertas en Buenos Aires para iniciar un recorrido que lo llevó a Telenoticias de Video Cable Visión (VCC), América 2, Cablevisión Noticias, las radios Del Plata y Excelsior, y a la redacción de El Cronista Comercial.

En el medio se graduó de locutor en ISER, donde fue profesor al igual que en el Instituto Grafotécnico y distintos colegios secundarios. Además condujo con Enrique Alejandro Mancini el programa 'Desde el Congreso' que ATC ponía en el aire.

Un buen pasar económico, renombre, chicas e intensa actividad hacían a su vorágine cotidiana hasta que un sábado a la tarde algo lo hizo a entrar a una iglesia luego de años de no hacerlo y así sumirse en silencio estridente que invadía las naves del templo. Y todo cambió.

"Entré a esa iglesia como podía haberlo hecho a una pizzería o a un negocio y con el tiempo empecé a darme cuenta que estaba harto de todo pero lleno de nada"', contó el padre Christian a Historias de Vida en el despacho parroquial del Sagrado Corazón de Jesús, en Cambaceres.

Aquella experiencia hizo que primero empezara a asistir a la misa semanal y más tarde, luego que en 1996 estuviera a punto de casarse, en enero del 2000, para el Jubileo de ese año, viajó a Tierra Santa y a Roma donde la figura de San Juan Pablo II lo marcó a fuego.

"Fue allí donde me invadió la vocación sacerdotal y me dije como no intentarlo"' contó Christian que justamente intentó por ese camino. Dos años después, en la parroquia de Santa María de Bretaña del barrio porteño de Almagro y en el marco de una vigilia de vocación, emocionado hasta las lágrimas tuvo la necesidad de decirle a Cristo "quiero ser sacerdote".

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En el nombre del Padre

Pero no fueron fáciles los nueve años de formación sacerdotal que derivaron en su ordenación. "Son muchas las cosas que están en juego para probar tu vocación y el celibato no es todo. Está la capacidad de amar a Dios, dejarse amar por Dios, y de transmitirle ese amor a los demás", explicó.

Hoy su actividad sacerdotal en la Parroquia del Sagrado Corazón y en la de los Santos Mártires Inocentes en Cambaceres evidencia que este periodista con sotana superó todas las pruebas que le permiten combinar dos vocaciones para, como colaborador permanente en un imaginario diario editado por Cristo, abogar por la verdad y la luz. Es decir, dar la buena noticia.

Leprosos y canallas al final van al Cielo

Otra de las parroquias a las que concurre está cerca de la cancha del club Defensores de Cambaceres, en Ensenada y por esa razón el padre Christian acostumbra a cruzarse con los futbolistas de ese equipo los días de partido. "Cuando me ven me piden que les dé una bendición para que hagan un gol, cosa que hago, pero a cambio les pido que si marcan en la red lo festejen arrodillándose y elevando el índice al cielo para dedicárselo a Cristo", señaló Viña. De hecho, el sacerdote está muy ligado al fútbol y profesa un vínculo muy marcado por su amado Newell's Old Boys, pasión que confiesa heredó de su padre Leoncio que, precisó, "murió pocos días antes del nacimiento de Messi'.

Como todo rosarino que se precie de tal, la rivalidad entre su Newell's y Rosario Central es un tema inevitable. Por eso suele chicanear a sus rivales cuando les dice con picardía futbolera que "el Señor se la pasó cuidando leprosos pero no hay referencias que lo haya hecho con canallas". Pero asegura que en el Cielo hay lugar para los dos.

Narcos, notas de color y un mundo con sed de Dios

Christian, que tiene dos hermanas, nunca se despegó del periodismo al punto que como tal ha escrito varios libros y no para de producir notas de color e interés humano en las que hace foco en lo que define como la otra cara de las noticias.

"Los personajes sórdidos y los corazones en oscuridad por el pecado también son parte de la temática que se basa en que siempre hay una luz que se puede rescatar" sostiene quien considera que "no hay santo sin pasado ni pecador sin futuro".

En su rol de comunicador, el padre Viña es secretario de prensa del Arzobispado de La Plata, rubro que domina obviamente pero que no lo alejan de la poesía, el género en el que incursionó su padre. que nunca pudo publicar sus creaciones.

En otro orden, el compromiso de Christian con la causas complicadas lo llevó a atravesar momentos de tensión con narcos como los que vivió cuando colaboraba con el padre Pepe Di Paola, en la Villa 21 de Barracas, donde había sido destinado el entonces arzobispo porteño Jorge Bergoglio. Allí una vez, en plena procesión repleta de niños, los amenazaron con armas desde una terraza por el trabajo contra la droga que llevaban adelante.

"En muchos aspectos pareciera que el mundo está en guerra contra Dios aunque también es visible que hay mucha sed de Dios y sobre eso hay que trabajar con el fundamento que da la Iglesia es madre y maestra", remarcó.

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