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Fútbol
20 | 07 | 2016
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Cuando Tevez se tomó vacaciones y Guillermo se enojó

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En 2004, mientras compartían el plantel de Boca, el Apache le pidió a Miguel Brindisi unas semanas de vacaciones porque venía sin descanso debido a los Juegos Olímpicos. El actual DT, en aquel entonces compañero, estalló.

Cuando Tevez se tomó vacaciones y Guillermo se enojó
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La historia se repite. Carlos Tevez ya había pedido una licencia especial en Boca. Corría el año 2004 y Carlitos estaba cansado: no pudo parar después de jugar la Copa América de Perú y los Juegos Olímpicos de Atenas, donde se consagró como mejor jugador del torneo. Cuando regresó a Boca, habló con Miguel Brindisi y le pidió tomarse algunas semanas de vacaciones porque "necesitaba descansar".

Al vestuario no le gustó. Martín Palermo y Guillermo Barros Schelotto, principales referentes del plantel, se enojaron con el pedido del juvenil. Se lo comunicaron al cuerpo técnico. Ante la prensa, se desentendieron: "Es una decisión personal y a mí no me corresponde opinar", señaló el Mellizo en aquel entonces.

Este mediodía, en la conferencia de prensa, entendió el pedido del Apache: dijo que algunos futbolistas necesitan estar dos días en la casa para recuperar energías.

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Al final, en ese momento, las tres partes llegaron a un acuerdo: Tevez podría tomarse vacaciones en octubre, luego de que Palermo cumpliera dos fechas de suspensión que debía, pero en su descanso debía evitar los "excesos alimenticios y la exposición mediática". Además, en su regreso debía ser suplente.

Carlitos se fue a Buzios, Brasil, con Natalia Fassi, su novia en aquel entonces. La revista Caras los fotografió en la playa. Tevez parecía excedido de peso. En Buenos Aires, Boca no respondía. Brindisi, sin Tevez, tecleaba. Y Guillermo, lesionado, no podía dar respuestas adentro de la cancha.

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El 10 se incorporó un día más tarde de lo acordado a las prácticas. Boca, incendiado, lo precisaba como el agua. Brindisi le perdonó el incumplimiento. Y rompió la parte que le correspondía del trato: le preparó un trabajo físico especial para que, el 7 de noviembre, jugara de arranque el Superclásico contra River en Núñez.

Guillermo, esa tarde, fue al banco. Pero los que brillaron, finalmente, fueron Gastón Fernández y Nelson Cuevas. River ganó 2-0. Y Brindisi renunció en el anillo del Monumental.

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Doce años después, los protagonistas se repiten, pero los roles cambiaron. Tevez es un ídolo y Guillermo es, además de una figura ícono del club, el entrenador. Es él, aquel que se quejaba del pedido de su compañero, quien deba tomar la decisión para permitirle descansar al futbolista más importante de su plantel.

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