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Política
22 | 07 | 2016
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Caso López: el “pollero” declaró que muchos entraban al convento

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Jesús Ojeda, que llamó al 911 para denunciar la presencia de un presunto intruso (que resultó ser José López), expresó ante Rafecas que observó a un hombre tirando bolsas negras al interior del monasterio

Caso López: el “pollero” declaró que muchos entraban al convento
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El testigo que llamó al 911 para denunciar la presencia de un presunto intruso en el convento de General Rodríguez durante la madrugada del 14 de junio declaró ayer que nunca antes había entrado a ese lugar pero que solía ver "mucha gente" ingresando los domingos, algunos en autos de alta gama. El declarante fue Jesús Ojeda, el repartidor de pollos que alertó a la Policía bonaerense sobre la presencia de un extraño revoleando bolsos hacia el interior del monasterio, que resultó ser el ex secretario de Obras Públicas José López, quien se encuentra detenido desde entonces, primero por portar un arma de guerra y luego por enriquecimiento ilícito. La declaración se produjo el mismo día en el que uno de los abogados de López, Fernando García, salió a decir que su defendido le aseguró que "un sector de los servicios de inteligencia lo siguió de forma ilegal".

Ojeda declaró como testigo ante el juez federal Daniel Rafecas a quien le dijo que llamó al teléfono de emergencias pasadas las 3.15 y que 15 minutos más tarde llegó la policía, algo que en realidad ocurrió a las 3.50.

Relató que esa madrugada se despertó preocupado porque escuchó ruidos afuera de su casa y creyó que le estaban robando la camioneta que utiliza para el reparto de pollo, por lo que se asomó a la ventana.

Fue entonces cuando el testigo dijo que observó a un hombre tirando "bolsas negras" por encima de un tapial hacia el interior del convento y que se acercó a la escena para hacer notar su presencia, hecho que no habría alterado los planes del ex funcionario quien, a pesar de verlo, saltó el portón.recordó ante el juez cómo aquella madrugada del 14 de junio el ex funcionario kirchnerista arrojaba los bolsos con dinero hacia el interior del lugar.

Tras ese episodio, Ojeda dijo que llamó al 911 y cuando llegó la policía les relató lo ocurrido y les pidió que ingresaran al convento para revisar que no hubiera ningún problema con las monjas que viven allí, algo que los efectivos policiales le dijeron que no estaban en condiciones de hacer. La semana pasada, uno de los policías que participó del operativo atestiguó que tras llegar al convento mantuvieron un diálogo a través del portero eléctrico con alguien que se encontraba en el interior y dijo que allí no había entrado nadie.

Cuando al fin lograron entrar al convento, los policías -según su propio relato- atravesaron los 100 metros que separan al portón de entrada de la casa principal y detectaron que había un hombre comiendo bizcochos.Antes de ingresar a la casa, vieron el arma con el que el hombre había llegado y fue allí que decidieron detenerlo, cuando aún no sabían que se trataba de un ex funcionario y que había entrado con 9 millones de dólares.

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En su declaración de ayer, Ojeda afirmó que cerca de las 6 se alejó de la escena para ir a buscar a su mujer al trabajo pero contó que cuando volvió los policías le pidieron que oficiara de testigo del procedimiento y fue entonces que ingresó por primera vez al convento, al que la policía ya había ingresado.

Además le dijo al juez que tuvo oportunidad de ver el cargador del arma con la que López entró al convento, según quedó registrado en las imágenes tomadas por las cámaras de seguridad del lugar y difundidas por televisión hace poco más de 10 días.

El testigo declaró que nunca antes había ingresado al convento y que los domingos solía asistir mucha gente, algunos incluso en "autos y camionetas de alta gama", pero que no los conocía. La declaración de Ojeda en los tribunales de Comodoro Py, en el barrio porteño de Retiro, duró dos horas. A ese mismo juzgado de Rafecas concurrirán hoy a prestar declaración testimonial las religiosas consagradas María y Marcela, que viven en el Monasterio Nuestra Señora del Rosario de Fátima junto a Alba e Inés, las otras dos religiosas, que están citadas a declarar en calidad de imputadas.

Una de esas dos religiosas, Marcela, dijo que fue ella junto con Inés, quienes estaban en el lugar cuando llegó López con los bolsos llenos de dólares y un arma semiautomática que dejó en el piso, junto a la entrada de la casa situada dentro del convento.".

La hermana Marcela, una de las monjas que estuvieron en el convento de General Rodríguez durante la noche en que José López intentó esconder casi nueve millones de dólares, le confirmó al juez Daniel Rafecas que salió de su claustro para ayudar a la hermana Inés a entrar los bolsos. La monja, quien está citada para el hoy como testigo, contó esto mientras el juez Rafecas encabezaba la inspección ocular que por pedido de la Oficina Anticorrupción (OA) se realizó en el convento, indicaron fuentes de la causa a NA. Quienes participan de la investigación destacan el hecho de que la hermana Marcela haya salido de su claustro porque cuando la Policía entró al convento aquel 14 de junio por la noche y pidió tener contacto con las monjas que estaban allí, la hermana Inés les dijo que no se podía porque estaban en clausura.

Por otra parte, la hermana María, quien también estaba dentro del claustro esa noche, dijo que ella atendió el timbre cuando llegaron los policías.
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