martes 27.09.2016 - Actualizado hace
Salud
24 | 07 | 2016
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Rayos X, el peor riesgo silencioso

Karina Muzzupappa
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Por Karina Muzzupappa


Ante el creciente uso de estudios diagnósticos, el Colegio Argentino de Cardioangiólogos Intervencionistas, elevó un proyecto al Ministerio de Salud de la Nación para que los dispositivos médicos que emiten radiaciones sean revisados en forma obligatoria.

Rayos X, el peor riesgo silencioso
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A lo largo de la vida, todo individuo está expuesto a pequeñas cantidades de diversas radiaciones, que corresponden a las de fuentes naturales. Por ejemplo, las tripulaciones de las líneas aéreas están consideradas en las normativas internacionales como personas expuestas ocupacionalmente, ya que su trabajo se realiza donde hay muchas más dosis de radiación, por eso no realizan más de determinada cantidad de vuelos transpolares por año y eligiendo la ruta.

Además, la población está expuesta a fuentes artificiales de irradiación, de las cuales el 95% está relacionado al uso de equipos médicos con la finalidad de realizar diagnósticos (tomografías, angiografías, radiografías y estudios de medicina nuclear, entre otros) o a tratamientos de diversas enfermedades.

En la Argentina, la instalación de equipos que emiten radiaciones ionizantes -equipos de rayos X, mamógrafos, angiógrafos, tomógrafos- es autorizada por el Ministerio de Salud de la Nación, aunque su revisión periódica depende de la voluntad de cada institución y, según advierten los profesionales, no se realiza con la frecuencia necesaria que garantice el correcto funcionamiento. Por eso, desde el Colegio Argentino de Cardioangiólogos Intervencionistas (CACI) elevaron una propuesta a la cartera sanitaria nacional para que los controles sean obligatorios y anuales.


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"Una placa de tórax entrega al paciente la misma radiación que tres días de exposición a la radiación natural. Una tomografía de tórax puede entregar 400 veces esa dosis y una tomografía de cerebro entrega la dosis equivalente a un año de radiación natural. Ahora bien, las dosis que recibe el personal de salud se pueden reducir varias veces utilizando medidas de seguridad. De hecho, existe un límite de dosis para la exposición ocupacional que equivale más o menos a 10 años de exposición a la radiación natural, es decir, que un trabajador puede recibir por año como consecuencia de su trabajo una dosis equivalente a 10 años de radiación natural como máximo, cosa que afortunadamente no sucede, ya que si los equipos están en buenas condiciones y el trabajar se protege, la radiación a la que quedará expuesto será sensiblemente inferior", aseguró el ingeniero Gustavo Sánchez, presidente de la Sociedad Argentina de Física Médica y docente de Protección Radiológica de la Universidad Nacional de La Plata.

"No obstante, no hay un valor por encima del cual la radiación es peligrosa, la radiación aunque sea poca siempre genera un riesgo, el riesgo puede reducirse hasta hacerlo despreciable pero nunca llegar a cero", completó.

Si bien la dosis de radiación que recibe el paciente es alta, los procedimientos se realizan escasas veces en su vida, con lo cual, si el equipo funciona adecuadamente, el riesgo que generan estas prácticas es bajo y está justificado por los beneficios que provee.

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