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Tecnología
24 | 07 | 2016
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Tan informados como desconcentrados

Karina Muzzupappa
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Por Karina Muzzupappa


El siglo 21 nos trajo las innovaciones tecnológicas y, con ellas, la dispersión y menor productividad personal. Ahora, parece que nuestro cerebro no está preparado para tantas distracciones cibernéticas. De hecho, la atención a las redes sociales genera un efecto nocivo, a veces incluso adictivo.

Tan informados como desconcentrados
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Por Desde el celular o desde la computadora, así como podemos estar concentrados en una actividad, al minuto estamos sumergidos en otra, y así pasamos parte del día, haciendo una especie de "zapping" de atención. El resultado parece no ser el mejor, según BBC Mundo, perdemos tiempo en distracción en lugar de hacer lo que teníamos que hacer; luego, emerge la sensación de frustración.

¿El mal del Siglo 21?

Así, dicen. Algunos especialistas consideran que nuestro cerebro no está preparado para el bombardeo de distracciones digitales, la tecnología domina toda nuestra vida y esto viene con un costo cognitivo. Un estudio realizado en Canadá por Microsoft en 2015 reveló que en promedio, el intervalo de atención de los humanos bajó de 12 segundos a finales del siglo pasado, a ocho segundos con el nuevo milenio. Parece ser que esto no se debe a que nos estemos haciendo menos inteligentes, sino que ahora desempeñamos múltiples tareas todo el tiempo. Cambiamos nuestra atención de una tarea a otra extremadamente rápido, algo que podría tener consecuencias sobre el funcionamiento de nuestro cerebro, de hecho, esto nos deja una sensación de lentitud y menos productivos.

El estudio hecho por Microsoft demostró también que cuando los trabajadores eran interrumpidos por dispositivos electrónicos, les llevaba unos 15 minutos volver a concentrarse en una tarea complicada.

Cuentan los especialistas que cuando cambiamos de una actividad a otra, el cerebro utiliza glucosa oxigenada; y en la medida que esa fuente se agota, tenemos una sensación de somnolencia y desorientación, entonces, se libera cortisol, la hormona del estrés. Nuestro cerebro siempre está atento a lo nuevo, tiene esa capacidad, y gracias a la adaptación hoy lo está 30 veces más que hace 30 años.

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Por lo tanto, nuestra atención siempre está cautivada por algo más, esto se traduce en no poder resistirse a ver las notificaciones de las redes sociales o chequear los mensajes.

Esta "necesidad" de lo nuevo activa la dopamina, una hormona que activa la sensación de recompensa, por lo tanto nuestro cerebro recibe una recompensa cada vez que perdemos la concentración.

¿Adicción?

Algo de eso hay. El neurocientífico y psicólogo cognitivo Daniel J. Levitin asegura que en promedio estamos consumiendo información que es el equivalente a 175 periódicos al día. Nuestro cerebro busca novedades, y con el gran despliegue de dispositivos a nuestra disposición, la tentación de ser multifuncionales es apabullante.

Multitasking o multitarea se llama a la capacidad que tenemos de ejecutar varias tareas al mismo tiempo. Por un lado, esto parece bueno considerando que el ritmo de vida nos obliga a ello y nos consideramos más eficientes y hasta que economizamos tiempo, pero aquí estamos hablando de desventajas. Actuar en modo multifunción daña la memoria, asegura una investigación realizada por científicos de la Universidad de California, además de baja calidad en los trabajos, pues al estar haciendo varias actividades ninguna se realiza con la correspondiente atención.

Los científicos también descubrieron que al utilizar muchos medios al mismo tiempo se altera el rendimiento. Y por supuesto, genera estrés y agotamiento excesivo.

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