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25 | 07 | 2016
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Alfredo Piro: "El rock argentino de ayer es un lugar de resistencia"

Pablo Vázquez
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Por Pablo Vázquez


El cantor reunió temas de los ‘80 más alguno anterior, y en el proceso se encontró con si mismo recorriendo teatros y sótanos para ver a artistas poco tenidos en cuenta por el mercado. “Lo masivo es el mito”, dice.

Alfredo Piro: El rock argentino de ayer es un lugar de resistencia
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De pibe recorrió los escenarios más visibles del rock argentino y también parte de sus circuitos escondidos. Para la misma época, con 14 recién cumplidos, alucinó con The Cure en Ferro. Cuando salió a mostrar, lo suyo fue el tango, del que se empapó con próceres del género como Aníbal Arias o Bartolomé Palermo, aunque también se metió con las milongas de Alfredo Zitarrosa, le dio un lugar a la banda británica en su repertorio y sumó a su obra la canción de autor, que entra sin forzar en el mar del rock de acá. Pero fue con el correr de las actuaciones que Alfredo Piro -sí, nada menos que el hijo de Susana Rinaldi y Osvaldo Piro- comenzó a interpretar las canciones nacionales que marcaron su adolescencia, que van de Don Cornelio y la Zona y Fricción a Virus, de Suéter a Los Redondos, más una mirada al pasado -reciente para aquel momento- de Sumo o -algo más lejano- de Almendra y Manal. Esos temas que fueron bonus track de sus recitales hoy son su nuevo -y séptimo- disco Canciones Usadas y el centro de la actuación del sábado a las 21.30 en el CAFF (Bustamante 772).

"Ocurría en los conciertos que para bajar los decibles y darle descanso al público hacíamos un set de canciones que asumíamos como un espacio íntimo porque despojábamos los temas en un trabajo de deconstrucción importante. Y eso mismo buscamos en el disco: llegar a una instancia primaria de la canción, algo así como desandar un camino y arribar a la línea de origen del autor y el compositor", dice el cantor que afinó los números del concierto y dejó la entrada en 150 pesos y 200 con CD incluido. La tarea se aprecia, por ejemplo, en la demolición de la "pared sonora de Sumo" en Estallando desde el Océano. La presentación del disco no será una réplica idéntica de su contenido. "En principio, el vivo tiene la particularidad de ser algo único e irrepetible. Y sería aburrido intentar reproducir todo exactamente". El álbum fue grabado con acompañamiento mínimo: guitarra electroacústica de Piro, percusión y ambiente de Pelu Romero y criollas de Carlos Filipo, más la eléctrica de Juan Marioni en dos tracks. En el amplio galpón de Almagro de la Orquesta Fernández Fierro también estarán, sin contar a los invitados, Federico Ghazarossian en contrabajo y Gastón Carlos en percusión tradicional. "Hacemos los temas del disco pero en banda, lo que le da una coloratura distinta", comenta. El concierto también tendrá buena parte de los temas de su placa anterior El Tiempo de los Necios -todas canciones propias-, algunos tangos y su relectura en español de Close to Me de The Cure. "David Bowie y Gustavo Cerati me dejaron como enseñanza de revisitar la cosecha propia en instancias de un nuevo trabajo. Yo hago lo mismo que ellos: acomodar los viejos trastos al nuevo formato", señala Alfredo Piro.


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El armado del disco le permitió recordarse a sí mismo intentando acceder a recitales de madrugada, yendo a ver rockeros al programa de Badía -en horarios más accesibles- o asistiendo a alguna zapada maravillosa en un improbable local de Constitución. "Fue como encontrarme yo... La variedad y riqueza de bandas que podías ver en vivo era tremenda. Los sábados al mediodía trataba de escaparme a Badía y Compañía, que era un espacio regenerador. Era la posibilidad de ver música a las 3 de la tarde, porque después iba a Palladium y otros lugares y los shows nunca arrancaban antes de las 3 de la mañana. Y era un problema siendo uno adolescente y con los edictos vigentes", recuerda. En un lugar destacado de su memoria tiene "un boliche de Constitución que se llamaba La Cueva Jazz Rock Café, donde se daban citas históricas: allí vi a Javier Martínez, a Héctor Starc, Alejandro Medina... Y asistí a zapadas imborrables con Pappo y Andrés Calamaro". Ahora, su "primer atisbo de tercera dimensión fue el 17 de marzo de 1987 con The Cure". No olvida qué significaban las visitas de artistas internacionales en aquella etapa y hoy vuelve a mirar con interés tanto aquellas mega recitales como el rock argentino que en algunos casos seguía a la intemperie, lejos del mercado.

"El rock nuestro hoy es un acerbo cultural que trasciende cualquier generación y que tiene un sentido de pertenencia. Te pone en un lugar de resistencia contracultural muy marcado, sin grandes spónsors. Lo encontrabas en sótanos, en lugares marginales. Y contabas con los dedos de una mano los tipos que grababan en buenas condiciones. La mayoría estaba en sellos chicos y les daban los horarios de grabación que los demás rechazaban".

l Pero en Canciones Usadas tomaste artistas masivos, ¿no?

-La repercusión de la mayoría de los artistas revisitados en el disco no era tanta en su momento. Mucho más masivo es el mito.

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