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Política
28 | 07 | 2016
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El triunvirato de la nueva CGT gana aceptación

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Aunque hay algunos dirigentes que lo resisten, la idea avanza ya que es respaldada por las tres centrales obreras. Mientras, crecen las voces de los gremios más combativos, que plantean la necesidad de un paro nacional.

El triunvirato de la nueva CGT gana aceptación
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La figura de un triunvirato en la conducción de la CGT reunificada gana en aceptación en las filas sindicales, fundamentalmente porque es respaldada por las tres centrales obreras, aunque algunos dirigentes persisten en la búsqueda de alternativas.

En el medio de esta suerte de posicionamientos crecen las voces de protesta de los sectores gremiales más combativos, que plantean la necesidad de realizar un paro nacional como única herramienta para que el Gobierno Nacional modifique su política económica.

Los ya instalados públicamente como Héctor Daer (Sanidad); Juan Carlos Schmid (marítimos) y Carlos Acuña (Estaciones de Servicio), "si bien han fijado su posición frente a los problemas que afectan a los trabajadores, van a esperar las resoluciones del Plenario de Secretarios General del 5 de agosto y el Congreso Normalizador del 22 de agosto, para anunciar las medidas a adoptar", informó un vocero.

La misma fuente sindical dijo que "el Gobierno no cumplió con lo que prometió en la campaña electoral sobre ganancias, aumento a los jubilados, vetó la ley antidespidos y en otros ítem, pero sólo después del debate entre los diversos gremios del 5 de agosto y con una conducción cegetista, el Movimiento Obrero definirá cómo seguimos".

"Otros pocos dirigentes -añadió- se callan la boca porque han apoyado públicamente al gobierno antes y ahora, y aquellos que apoyaron las medidas adoptadas por el Gobierno de Cristina Kirchner se rasgan las vestiduras y se golpean el pecho, reclamando medidas de fuerza".

Desde que comenzaron a fines del año pasado los encuentros entre los titulares de las CGT Alsina, Antonio Caló; Azopardo, Hugo Moyano; y Azul y Blanca, José Luis Barrionuevo, con el objetivo de unir a las tres centrales obreras frente a la llegada de Mauricio Macri como presidente, se convirtieron en un marco de referencia obligada para un amplio sector sindical.

No eran muchos los dirigentes que apostaban a una rápida reunificación, dadas las características de Moyano, Caló y Barrionuevo, de quienes suponían que su impronta personalista impediría tarde o temprano la unidad en una sola central que varios gremialistas reclamaban.

Una vez que avanzaron las negociaciones de la reunificación y varios se convencieron, otros creyeron que había llegado su momento.

Los encargados de convencer a los principales referentes de sus centrales de las bondades de una única CGT sólida, no tuvieron en cuenta que no todos iban a aceptar mansamente sus decisiones.

Caló rápidamente sufrió la escisión de un fuerte grupo de gremios en la CGT que conduce y hasta el propio Moyano debió imponerse como garante de Schmid para que sea el integrante del futuro triunvirato. El único que no tuvo sobresaltos internos fue el gastronómico Barrionuevo.

Pese a las disputas, la mayoría de los representantes de los gremios con mayoría de congresales instauraron el triunvirato, que tomará formato oficial cuando sea refrendado en el Plenario de Secretarios Generales el 5 de agosto en el histórico edificio de Azopardo 802.

Como síntesis; el triunvirato es la figura más consolidada como estrategia para el 22 de agosto y la incógnita de si van a participar dirigentes del MASA en la futura conducción, se develará quizás en el Plenario de Secretarios General del viernes de la semana que viene.

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