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Opinión
28 | 07 | 2016
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Made in Argentina

Gustavo Nigrelli
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Por Gustavo Nigrelli


La derrota de Matías Rueda por KOT 2 ante Oscar Valdez del sábado pasado, despertó cuestionamientos tardíos y pases de factura injustos que, al no medirse con la misma vara, se comparan con reivindicaciones falsas. Sin autocrítica, es imposible advertir que los procederes son casi los mismos.

Made in Argentina
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No hacer leña del árbol caído, es una innegociable premisa.

Todo lo que hubo que decir sobre Matías Rueda, o casi todo, se publicó en su momento en la columna "Claro como el cristal"

En aquel entonces, ésta provocó reacciones de fanáticos, seguidores, obsecuentes, y quizás, familiares, con juicios y acusaciones contra su autor -por lo general en forma agresiva-, a las que se  exponen quienes alzan la voz prematuramente, o en un momento poco oportuno.

Hoy, con los resultados en la mano, sería fácil sacar pecho, o caerle a Rueda tras ser noqueado sin atenuantes en el 2º round el pasado sábado, frente al mexicano Oscar Valdez, en el ring del MGM Grand de Las Vegas, donde intentó inútilmente conquistar el título mundial pluma OMB vacante.

Es más; quizás muchos de quienes lo defendieron, repudiando persona y conceptos vertidos, con el diario del lunes sean quienes estén despotricando decepcionados por el desenlace, redoblando incuso las críticas que cuestionaron otrora.

Mas desde aquí hoy solamente resta felicitar a Rueda, por su valentía. Y porque de alguna manera desmintió ciertos preconceptos.  

Contrariamente a lo que se suponía, el tandilense se bancó todo arriba, y eso que el azteca le pegó mucho y bueno. Pero él estoicamente lo soportó, y recién fue al piso por un zurdazo a la zona hepática que nadie hubiera asimilado, porque fue una cuchillada. Y se paró.

Pocos lo hubieran hecho.

Bancó un nuevo embate y volvió a caer con otro hook al cuerpo, y si el árbitro Russell Mora no la hubiese detenido, hubiera sido capaz de levantarse una vez más para morir de pie, o para que lo ejecuten.

Bien, Rueda.

No tuvo la culpa de ser inferior a un rival de técnica y velocidad superlativas, que no erró una sola mano.

Tal vez su déficit –el de Rueda- fue ése, el de la defensa, ya que lejos de haberla mejorado -como se especulaba tras su cambio de DT a manos de Tommy Zalazar- pareció empeorarla, pues su cabeza pareció un imán, y su cuerpo, la bolsa de entrenamiento del mexicano.

Somos de carne y hueso y descendemos de antepasados donde uno de los máximos exponentes de la Santidad negó a Jesucristo 3 veces antes de que el gallo cante dos. ¿Cómo pretender entonces que en esta sociedad, las convicciones se mantengan ante la menor adversidad?

Las mayores críticas vinieron no obstante de parte del manejo de su carrera, aunque a veces no queda otra que usar este camino, el de llevar al púgil a un título mundial sin arriesgar demasiado en lo previo sabiendo sus limitaciones, antes de quedarse sin el pan y sin la torta por perder ante cualquier otro, sin haber tenido siquiera la chance.

La cuestión es no autoengañarse, ni querer engañar a nadie. Y que la prensa -sin querer pinchar globos-, no compre cualquier buzón y se lo venda a la gente con bombos y platillos. Que en la medida de lo posible se diga la verdad, o al menos se trate de advertirla y expresarla sinceramente, con respeto.

Sin ir más lejos, hoy se compara la derrota de Rueda con las victorias de Alan Castaño –el hermano de Brian- y de Fabián TNT Maidana –el hermano del Chino- que pelearon en la misma noche pero en San Antonio, Texas, y vencieron al mexicano Aaron García y al puertorriqueño Jorge Maysonet, por puntos y KOT 6 respectivamente, como si los rivales de uno y otros fueran análogos.

Es una falacia.

El fanatismo no distingue hinchazón de gordura, y no es consciente de que lo mismo que se hizo con Rueda en el armado de su carrera, se está haciendo ahora con los Castaño y Maidana, poniéndole rivales de escaso nivel y aplaudiendo para la gilada.

O tal vez sí sean conscientes. Los manejadores de Rueda, por caso, seguramente no ignoraban que para su pupilo buscaban oponentes sin riesgo. El problema es que todos, sin excepción, luego quieren ponerles moños a sus gatos sin ser de Angora, confundiendo a los inocentes espectadores para compensar culpas y agrandar su imagen.

TNT Maidana y Castaño -al igual que Brian una semana antes-, si bien triunfaron en USA, pelearon contra rivales de poco riesgo para lo que se supone desean alcanzar y para lo que en teoría son,  boxísticamente hablando: proyectos de cracks, o cracks consumados.

El día en que estos tres peleen por títulos mundiales –ojalá al menos lleguen a hacerlo- contra los campeones del momento, que hoy serían los Terence Crawford (superligero), o Jessie Vargas (welter) por el lado de TNT Maidana -según la categoría que elija y tomando como referencia a la OMB-; y los Liam Smith -invicto ucraniano-, o Canelo Álvarez (superwelter) por el lado de los Castaño, o quizás el imbatido británico Billy Joe Sunders si es que alguno lo hace en mediano, ahí sí sería comparable y equivalente el juicio.

De lo contrario se está haciendo lo mismo que se hizo con Rueda en su pelea 10 u 11, o en casi toda su campaña. La diferencia es que lo que para unos vale, para otros no. Y lo que en uno es vender humo con el fin de ganar plata y cobrar una buena bolsa, en otro es un gran manejo. Pero son idénticos, tanto en las metas como en los caminos. Fatto in casa, aunque uno diga made in USA.

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