lunes 26.09.2016 - Actualizado hace
Fútbol
31 | 07 | 2016
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La Selección, de niña bonita a un desprecio preocupante

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El rechazo de siete entrenadores a dirigirla, en medio de la anarquía y la crisis económica que vive la AFA, nos remite medio siglo atrás, cuando no había coherencia ni interés por el equipo nacional.

La Selección, de niña bonita a un desprecio preocupante
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Increíble, pero real: la Selección Argentina de fútbol que busca técnico a la bartola y recibe rechazos casi a diario es la que ocupa el puesto número uno en el ranking FIFA, es la actual subcampeona del mundo y subcampeona de la Copa América en las dos últimas ediciones, además de tener al mejor jugador del mundo. Pero la crisis institucional en la que está envuelta la AFA, quebrada económicamente y manejada precariamente por una comisión normalizadora, se han complotado para este presente, donde de manera increíble los entrenadores argentinos mejor considerados rechazan el ofrecimiento para dirigirla. Algo impensado hace dos, cinco, diez, quince, veinte, treinta años o más.

Gerardo Martino renunció a los pocos días del final de la Copa América Centenario, cansado de que no le dieran los jugadores para ir a los Juegos Olímpicos. Pero antes Lionel Messi había hablado de falta de apoyo y otras cuestiones organizativas y logísticas que no eran propias de una selección número uno en el ranking FIFA y subcampeona del mundo. Pues bien: sus palabras parece que dejaron una marca a fuego, porque tras la renuncia del Tata hubo siete entrenadores que rechazaron la oferta o la posibilidad de dirigir al equipo, con argumentos que fueron desde tener contrato en un club (Sampaoli, Pochettino y Berizzo) hasta por el presente organizativo de la AFA (Bielsa y Carlos Bianchi) y pasando por momentos personales de no interés (Simeone y Gallardo). En otro momento, cualquier DT dejaba lo que sea para agarrar la Selección Nacional.

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Aquellos tiempos oscuros

Desde comienzos de los años setenta que no se producía una situación similar a la actual, casi de anarquía en la conducción de la selección nacional. Eran tiempos de desorganización del fútbol argentino que venían desde antaño. Pero hubo una bisagra con la llegada de César Luis Menotti a la dirección técnica de la Selección Nacional luego de ir "a los tumbos" al Mundial de 1974. Ese Mundial en la entonces República Federal de Alemania marcó un quiebre a partir del cual el equipo nacional de fútbol empezó a ganarse respeto y prestigio, lo que fue la antesala de los más grandes logros deportivos: los dos títulos en los Mundiales Argentina 1978 y México 1986.

Veníamos de épocas casi anárquicas para el fútbol argentino, cuya selección se quedó afuera del Mundial México 1970. Arrancó las eliminatorias con Humberto Maschio como técnico, pero al poco tiempo y por una interna, la AFA decidió reemplazarlo por Adolfo Pedernera. El resultado fue quedarnos afuera del Mundial 1970.

Juan José Pizzuti fue designado entrenador en 1972, pero tras una participación discreta en la Copa Independencia la AFA decidió cambiar y poner como técnico a Enrique Omar Sívori, con la misión de preparar un equipo competitivo para el Mundial de Alemania 1974. Se consiguió la clasificación, pero a cuatro meses del Mundial Sívori renunció por divergencias con algunos dirigentes y en su lugar fue designado un triunvirato integrado por el Polaco Vladislao Cap, Víctor Rodríguez y José Varacka, en medio de problemas de todo tipo que iban desde la falta de un lugar de entrenamiento profesional y la apatía que generaba la selección entre los futbolistas. "La característica de todo era la falta de coherencia", era la frase que sintetizaba el momento. Fuimos al Mundial de Alemania, pasamos primera ronda y no avanzamos mucho más. Pero a partir de allí y con la llegada de Menotti la Selección pasó a ser prioridad y el anhelo de todo jugador, como después fue la ilusión y el sueño de la vida de cualquier entrenador. Y ahora nos preguntamos: ¿Dónde quedaron esos tiempos?

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