martes 6.12.2016 - Actualizado hace
Fútbol
02 | 08 | 2016
Imprimir
Agrandar
Reducir

El pragmatismo de Bauza

Eduardo Verona
0
Comentarios
Por Eduardo Verona


En la emergencia el hombre elegido para conducir a la Selección fue Edgardo Bauza. Su pragmatismo para erigirse como un técnico valioso en un escenario de descarte, abre incógnitas respecto a lo que pueda brindar con o sin Messi en el plantel. Si es un entrenador transitorio o no lo develaran los 6 partidos de Eliminatorias que jugará Argentina en lo que resta del año.

El pragmatismo de Bauza
Foto:

 A horas de que San Lorenzo eliminara a Gremio en Porto Alegre por los octavos de final de la Copa Libertadores 2014 (se resolvió en definición por penales), Edgardo Bauza declaró a la prensa argentina: "Si quieren que en mis equipos vayan todos para arriba, que busquen otro técnico".

Y agregó, intentando ser lo más claro posible y despejando cualquier duda respecto al pensamiento futbolístico que lo acompaña: "Si en un momento tengo que defender con 11 jugadores para ganar o porque el adversario nos supera, ¿por qué no lo voy a hacer?".

Pero no fue lo único. Además envió un mensaje para todos aquellos que le reclamaban a San Lorenzo planteos menos cautelosos y más ofensivos: "A los que quieren ver buen fútbol les recomiendo que vayan a ver a Barcelona y Real Madrid, que tienen planteles por un valor de 800 millones de dólares".

Esas palabras de Bauza (un viejo lobbista al igual que su competidor Miguel Angel Russo y con llegada directa al periodista Fernando Niembro, muy influyente en el círculo rojo de Mauricio Macri) no fueron casuales ni sacadas de contexto. Expresan su pragmatismo para interpretar el fútbol, lo que por supuesto no significa que sea un técnico mediocre. En todo caso define sus búsquedas y su orientación que se fue modificando con el paso de los años.

      Embed


En este punto guarda alguna similitud con Diego Simeone. En sus comienzos Simeone reivindicaba una idea muy ofensiva que la plasmó en aquel Estudiantes campeón que dirigió en el 2006-2007 y en River durante 2008. Pero esa idea se fue reformulando hasta construirse como un técnico conservador. El Cholo lo atribuye a su paso por Italia conduciendo al Catania cuando tenía que sumar puntitos para salvarse del descenso. Y los sumó. Sublimando el equilibrio, que en el fútbol de estos tiempos no es otra cosa que protegerse más que agredir. Protegerse es defenderse. Es aguantar. Es agarrarse de las paredes. Tiempo después en Atlético Madrid, el Cholo encontró la medida intermedia entre atacar con todo o defender con todos.   

Bauza recorrió un camino similar al de Simeone. Comenzó como técnico con la pretensión de ir al frente en cualquier lado. Y de a poco fue cambiando. Se hizo más especulador. Más sigiloso. Más precavido. Más contragolpeador. Tocó la cumbre con la Liga de Quito con la Copa Libertadores que conquistó en 2008 en una final recordada frente a Fluminense en el Maracaná. Ese equipo temeroso afuera y arrollador adentro a favor de la altura de Quito, reveló la postura del Patón Bauza para mirar el juego propio y ajeno.

No es un picapiedra Bauza. Pero no rechaza a los picapiedras. Los contempla. Y llegado el caso, como lo manifestó en esas observaciones que reflejamos en el arranque del texto, no le tiembla la mano para abrazar esas conductas futboleras que puedan acercarlo a una probable consagración.

En San Lorenzo también frecuentó esos caminos alejados por completo de cualquier sutileza. El Ciclón no salió campeón por primera vez de la Copa Libertadores motorizando respuestas netamente conservadoras. Pero no le regaló un vaso de agua en el desierto a nadie. Esa rigurosa y muy austera regla de cálculo para medir todo le alcanzó para poner a San Lorenzo en el lugar que siempre deseó.



LEA MÁS:
      Embed




Pero quizás la resignación pudorosa que mostró el equipo en la final del Mundial de Clubes ante Real Madrid denunció hasta donde podía llegar Bauza y su equipo. No intentó ganar el partido el Ciclón. Se conformó con perder por poco. Y perdió 2-0 sin pena ni gloria. Ahora en la Selección, Bauza tiene enfrente otro escenario. Y otras expectativas de la comunidad futbolística argentina. Que no pasan solo por observar las cuentas de sumar y restar.

Acá hay que jugar bien. En la Selección hay que jugar bien. Esa es la demanda. Jugar bien para ganar bien. Esto sí que no se negocia. No se entrega. No se alquila y menos aún se vende. La Selección no es un equipo más. Es el equipo que representa al fútbol argentino. Al subcampeón del mundo en Brasil 2014.

¿Cómo va atender Bauza esta demanda? Es una verdadera incógnita. ¿Qué va a proponer en los 6 partidos de Eliminatorias (Uruguay, Venezuela, Perú, Paraguay, Brasil y Colombia) que tiene hasta fin de año y que tranquilamente puede definir a favor o en contra la clasificación o la inminencia de una eliminación para el Mundial de Rusia 2018?

La responsabilidad de Bauza es enorme. Como será enorme la responsabilidad de los jugadores que convoque para esa media docena de compromisos inmediatos. Si estará Messi o no es un interrogante insalvable. La realidad es que Bauza asumirá en la Selección en una circunstancia de altísima complejidad y muy sensible a la emergencia. Habrá que ver que decisiones toma en el marco de esta emergencia. Y que respaldo estratégico encontrará en el plantel que lo acompañe.

El pragmatismo naturalizado de Bauza es una de las razones fundamentales por la cual fue elegido. La dimensión y el alcance de esa lectura pragmática, en definitiva, se verá en breve en la cancha.      

      Embed

        

Comentarios Facebook