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Río de Janeiro 2016
07 | 08 | 2016
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La organización, una mancha en la fiesta del deporte

Federico Lamas
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Por Federico Lamas


DIARIO POPULAR está en Brasil y te cuenta lo que debe atravesar un espectador que quiere presenciar algún evento. Desde el transporte hasta el ingreso al Parque Olímpico, los déficits de la cita tienen al público como principal víctima

La organización, una mancha en la fiesta del deporte
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En 2009 Río de Janeiro fue elegida como sede y contó con siete años para sobrellevar lo que fue un proceso organizativo complicado. Las dificultades para terminar las obras, el Zika y los problemas sociopolíticos que vivió el país fueron varios escollos en el camino de estos Juegos Olímpicos. Y, ahora, con la competencia ya iniciada, los problemas de organización se notan.

Las dificultades no sólo radican en el ingreso a los estadios sino que aparecen a partir del momento en el que uno toma la decisión de ir a ver algún deporte. Río tiene 6.320.446 millones de habitantes. Casi el doble que la Ciudad de Buenos Aires. A esa suma de gente, además, hay que sumarle el medio millón de turistas que llegaron atraídos por la competencia. En total, casi siete millones de personas conviven en la ciudad carioca y, la organización sólo dispuso ocho puestos de venta y de canje de entradas.

Incluso, en el "Google Maps" que brinda la organización en su sitio web muestra sólo seis de ellos. Si no estás en Copacabana o Ipanema, el trajín para comprar o canjear un ticket -que no sea de reventa- lleva casi dos horas sin contar las filas.

A la hora de transportarse hacia los estadios o a los centros de canje/venta existen varias maneras de movilizarse. En este punto, la ciudad demuestra su punto más fuerte: la red de subtes. Con formaciones cada cinco minutos uno puede trasladarse por la ciudad a sólo 4.10 reales. Lo negativo es que no existen conexiones entre las líneas. Aunque, si tenés entrada en la mano, la organización brinda un omnibus hasta la zona del Parque Olímpico. Sólo con los tickets.

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En pleno viaje hacia las sedes es lógico que uno se pierda o necesite ayuda para guiarse. La dificultades, en ese caso, son varias: la organización dispuso de voluntarios que ofician de guías en toda la ciudad, a diferencia de los que aparecen junto a deportistas, ellos tienen una remera azul. Y, además, están perdidos. "Eu falo inglés e espanhol", dicen.

Sin embargo, ante las consultas reiteradas se encuentran con las dificultades del idioma. Incluso, traen un desconocimiento de las actividades que se realizan o, incluso, en qué lugar se encuentran los sitios para canjear tickets y estadios. Según averiguó DIARIO POPULAR cada uno de ellos tuvo un curso de dos semanas en los que se le explicaron unas frases sencillas en ambos idiomas. Por ejemplo: "Buen día".

Más allá de los problemas anteriores, uno de los peores inconvenientes en estos Juegos es el ingreso a los eventos. Todas las sedes tuvieron dificultades con los espectadores que se acercaron. Las filas multitudinarias son moneda corriente. No importa si es fútbol o tiro con arco. La dificultad de tener dos o tres accesos para los estadios lleva a que el cuello de botella no pueda desagotarse nunca. Incluso, tanto los diarios O Globo y O Dia publicaron notas en las que detallan que cientos de personas volvieron a sus hogares por la imposibilidad de entrar al estadio.

En este aspecto, Mario Andrada, director de comunicaciones del Comité de Río 2016 explicó: "Tenemos problemas en algunas de las estructuras, sobretodo en el Parque Olímpico. Les pedimos disculpas a todos por la fila. Necesitamos mejorar esa parte de los Juegos".

Con el segundo día en competencia, los tiempos se acortan y los errores organizativos para los espectadores son notorios. No hay tiempo para construir, solo para ir atando las cosas con alambre.

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