domingo 11.12.2016 - Actualizado hace
Fútbol
08 | 08 | 2016
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La calle Milito y la postergación de Perfumo

Eduardo Verona
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Por Eduardo Verona


Al igual que Omar Orestes Corbatta y Ricardo Bochini, Diego Milito ya tiene una calle con su nombre en la geografía suburbana de Avellaneda. Sin embargo, un crack de todos los tiempos como Roberto Perfumo pareció superado por la prepotencia y los flashes del presente. El Mariscal, fallecido el 10 de marzo, debió haber sido la prioridad

La calle Milito y la postergación de Perfumo
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Desde el sábado 30 de julio, Diego Alberto Milito tiene una calle con su nombre en Avellaneda.  Igual que ese puntero derecho extraordinario que fue Omar Orestes Corbatta y la expresión más acabada del talento encarnada en Ricardo Enrique Bochini.   

El homenaje a Bochini y a Corbatta es indiscutible. Fueron y son glorias eternas de Independiente y Racing. Y del fútbol argentino en su totalidad. La sabiduría y la altísima calidad con que interpretaron el juego les permitió tener un lugar simbólico en la geografía de Avellaneda que trasciende a la generación que los vio jugar. Todas las generaciones abrazaron y siguen abrazando desde un reconocimiento inobjetable al Bocha y al Loco Corbatta.

La mención o el tributo a Diego Milito, en cambio, parece estar capturado por cierto rigor oportunista y exitista que comenzó a mediados de abril de 2016 hasta estos días, desplazando a otro protagonista histórico como Roberto Alfredo Perfumo. ¿Fue Milito la figura cumbre de Racing en las últimas décadas? ¿Es el ídolo de varias generaciones de hinchas de la Academia? ¿O es un jugador que a partir de su retorno de Europa y de la consagración de Racing como campeón en el segundo semestre de 2014 se ganó adhesiones y fervores que lo elevaron a la estatura de un futbolista admirado pero no idolatrado en la dimensión que esa calificación significa?

La pregunta es inevitable: ¿no es Perfumo un ídolo de Racing de todos los tiempos? Perfumo, fallecido a los 73 años el pasado 10 de marzo, no tuvo ni tiene ninguna callecita que lo evoque o lo recuerde en Avellaneda, siendo además un hombre que nació, creció y vivió en Sarandí.

El entrañable Mariscal, más allá de que también haya salido campeón con River en 3 oportunidades después de su regreso de Brasil en el arranque de 1975, siempre representó a Racing en el imaginario colectivo y en la realidad que naturaliza el fútbol. Hablar de Perfumo es hablar también de Racing. Casi en simultáneo. De la mejor historia de Racing. De aquel equipo de José que dirigía Tito Pizzuti, de la Copa Libertadores en 1967 en aquellas batallas frente a Nacional de Montevideo y de la Copa Intercontinental en el mismo año frente al Celtic, cuando el Chango Cárdenas, allá en el estadio Centenario de Montevideo, sacó el bombazo de su vida y la clavó en un ángulo para que ni diez arqueros juntos la pudieran atajar.

Perfumo fue el crack que supo iluminar el cielo de Racing aun cuando vistiera otras camisetas como la de Cruzeiro, River y por supuesto la Selección nacional. El número 2 que muchísimos defensores y pibes de cualquier barrio quisieron ser. El 2 con cara de ángel y piernas de hierro. El 2 tiempista y veloz que salía jugando desde el fondo como un duque. Y el 2, que según las necesidades y las urgencias del contexto y del partido, no tenía problemas en reventarla y sacarla de la cancha sin tibiezas ni miramientos.

El texto no intenta desacreditar a Diego Milito ni sus dos conquistas en el Apertura 2001 y el Torneo Transición 2014. Pretende simplemente recordarlo a Perfumo a favor de algunos olvidos. Involuntarios o voluntarios. Nunca se sabe. Pero olvidos y postergaciones, en definitiva, que merecen repararse. El hoy siempre tiene la prepotencia y el vigor del presente. Es el caso de Milito. El ayer, debería ser reivindicado. Es el caso de Perfumo.

Corbatta y Bochini se hubieran sentido plenos con Perfumo ahí cerquita. Tan cerca en las jerarquías como en los sentimientos.

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