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Internacionales
11 | 08 | 2016
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Recibió un corazón y acompañó al altar a la hija del donante

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Una novia estadounidense le pidió a la persona al que su fallecido padre le salvó la vida que la llevara del brazo en su boda. Los detalles de esta conmovedora historia, en esta nota

Recibió un corazón y acompañó al altar a la hija del donante
Jeni Stepien y Thomas, el hombre que porta el corazón de su padre
Foto:

Una novia fue acompañada al altar por el hombre al que su padre le salvó la vida donándole su corazón.

Esta conmovedora historia sucedió en Pensilvania, diez años después de que el papá de Jeni Stepien, una de sus protagonistas, muriera salvándole la vida a Thomas gracias al trasplante que recibió.

Jeni, una maestra de 33 años, conoció un día antes a Thomas, un consejero de escuela ya jubilado de 72 años, y le pidió ese regalo, ya que quería que el corazón de su papá la acompañara en ese día tan importante. Él, obviamente, dijo que sí.

"Recibí una carta de Jeni hace dos meses. Ella me dijo: 'yo soy la hija de la persona que tenía el corazón que está dentro de ti y te pregunto si tú y tu esposa Nancy podrían ir a mi boda. Yo adoraría que caminaras conmigo hacia el altar'. Estaba atónito. Pensé 'Ay, Dios mío, esto es perfecto, que ella quiera tener el corazón de su padre en la boda'", contó Thomas, quien además reveló que cuando se encontraron en el ensayo de la ceremonia se abrazaron.

Después de caminar con ella hasta el altar, Thomas puso la mano de ella en su corazón, le dio un beso y la entregó a su novio, Paul Maenner, un ingeniero de 34 años.

"Muchas gracias por venir", dijo Stepien llorando a Thomas, según el video que la ABC transmitió.
 
Cuando Thomas, quien se encontraba al borde de la muerte por un paro cardíaco, fue elegido como el receptor del corazón de Michael Stepien (quien murió asesinado en un asalto), diez días después de la operación realizada a fines de 2006 volvió a su casa y seis meses más tarde estaba esquiando.

Gracias al Centro de Donación de Órganos y Educación (CORE), que permite la comunicación entre los receptores de órganos y las familias de donantes, se pusieron en contacto.

"Yo les escribí una carta agradeciéndoles que me salvaran la vida. Tiempo después les enviaba flores en las fiestas e intercambiaba consejos paternales con la madre de Jeni", contó Thomas, quien ahora espera ver a la familia nuevamente y trabajar con ellos en concientizar sobre la necesidad de que aumente la donación de órganos.

Jeni, recién casada, fue contundente acerca del momento que vivió con Thomas en el altar: "Ha sido el mejor día de mi vida".

Una historia ejemplar, emotiva y realmente esperanzadora.

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