martes 27.09.2016 - Actualizado hace
Fútbol
15 | 08 | 2016
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Messi: saber volver

Eduardo Verona
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Por Eduardo Verona


Después de un mes y medio virtualmente afuera de la Selección luego de la final ante Chile en New Jersey, Messi regresa cultivando viejas fortalezas y nuevas debilidades. La charla con Edgardo Bauza desactivó algunas dudas respecto a las ideas futbolísticas del entrenador. Las necesidades de Messi. La medalla que se colgó el Patón

Messi: saber volver
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Nunca Lionel Messi, como ahora, gozó en la Selección de tantas fortalezas y de tantas debilidades al mismo tiempo. Nunca estuvo tanto en la cumbre como en el llano. Esta extraña dualidad se produce a partir de su despedida de la Selección de Gerardo Martino luego de la final ante Chile en New Jersey por la Copa América Centenario y de su vuelta un mes y medio después a la Selección que ahora conduce Edgardo Bauza.

Se fue y vino Messi casi de la noche a la mañana. Ayer nomás se había ido. Y ayer nomás regresó. Y se celebra este regreso porque su fútbol no admite equivalencias. Nadie, en tiempo presente, juega y desequilibra como lo hace Messi.

Lo que por supuesto no significa que Messi no tenga, con su estilo, ciertos rasgos de estrella. Las tiene. De hecho, el Patón Bauza lo trató como tal en su breve estadía en España, intentando cortejarlo. Ese rol de celebridad sin gritos, sobreactuaciones ni histerias que Messi interpreta, no funciona en la misma dimensión en Europa que en la Argentina. En el Viejo Continente el hombre de 29 años es Gardel. Acá no. Acá no lo es.

Aquí le cuentan las costillas, más allá de la enorme jerarquía que ostenta y que le permite ser considerado, sin ninguna duda, el mejor jugador de la actualidad. Pero aún calificándolo como el mejor del mundo, no despierta Messi unanimidades clamorosas en la aldea del fútbol nacional.

Está claro que la Selección lo necesita aunque él no haya podido resolver en sintonía con lo que su potencialidad indica que puede resolver, especialmente en los partidos finales. Por esa capacidad de resolución Bauza fue a su encuentro en Cataluña para medir en el ida y vuelta sus respuestas, sus silencios y sus verdaderas intenciones.


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Y prácticamente se puso a disposición de Messi. Conducta o estrategia que no puede subestimarse de cara al futuro. Si Messi demandaba (aún sin decirlo públicamente porque estas cosas no se dicen pero se olfatean) una atención y un reconocimiento muy particular, Bauza fue a brindárselo sin tener las espaldas totalmente cubiertas. Y en el arranque de su gestión se anotó una medalla que lo colmó de satisfacción. Y que le permite empezar a desarrollar su trabajo (el 1º de septiembre la Selección recibe a Uruguay y el 6 visita a Venezuela) con viento a favor.

Las fortalezas y debilidades de Messi se dan en este contexto. Florecen en estas circunstancias. La fortaleza de que un entrenador que recién asumió le brinde una atención especialísima, también acaricia el ego siempre invencible de una estrella.

Ese intercambio de Bauza con Messi (también participó Mascherano) en las instalaciones del Barcelona serán un secreto que, por el momento, no será develado, aunque se conozcan algunos detalles informales que a los protagonistas les interese hacer conocer para que lo consuman los medios. Pero nada más.

Que Messi hable poco no quiere decir que no sea un interlocutor curioso. Bauza fue a eso a Cataluña: a despejarle dudas. ¿Cuáles? La fundamental. La que Bauza pretende sacarse de encima ahora en el rol de técnico de la Selección: su perfil de profesional tan cauteloso como defensivo.

Esa foto que Bauza supo editar a partir de su método futbolístico es la que quedó pegada al imaginario colectivo. La que, en definitiva, lo persigue. Y Messi también forma parte de ese imaginario colectivo. "Quiero hablar de fútbol con Messi", afirmaba el Patón antes de viajar. "Hablé de fútbol con él", sostuvo cuando regresó a la Argentina. Despegarse cara a cara ante Messi de la etiqueta de técnico defensivo y muy cauteloso fue una de las grandes necesidades que Bauza no podía dejar pasar.

Quizás en ese punto radica el foco del encuentro. Bauza, con Messi en el plantel, no puede liberar su pensamiento conservador respecto a algunas cuestiones esenciales del fútbol que en los clubes donde dirigió expresó convencido. En el ámbito de la Selección tiene que ser mucho más generoso en su ideario sin despersonalizarse. Algo que no es fácil de conquistar.

¿Cuál es la debilidad adquirida por Messi en este mes y medio? Su renuncia a seguir integrando la Selección después del penal malogrado ante Chile en la final. No hay margen para otras decisiones similares. No hay margen para irse otra vez en una circunstancia no ideal. Ya lo hizo. Y con esa experiencia no se sintió pleno. Por eso volvió.

Pedir que lo aclamen todos es imposible. Pedir que juegue 10 puntos todos los partidos es una exageración. Pedir que la rompa en un partido a todo o nada (una final) es un reclamo existencial que hasta Messi se debe hacer.

En la cumbre o en el llano los deseos muchas veces son papeles en el viento. A veces pueden atraparse y a veces se desintegran en el aire.       

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