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15 | 08 | 2016
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Roberto Peloni, entre la cocina en tv, los chicos y el terror sexual

Luly Vitcop
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Por Luly Vitcop


El actor destaca la gimnasia con la improvisación que le da el ciclo de Telefe y la posibilidad de atrapar a grandes y chicos con Shrek; y dice que el trans que busca crear un súper hombre de The Rocky Horror Show es su rol soñado.

Roberto Peloni, entre la cocina en tv, los chicos y el terror sexual
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Es el único cocinero ficticio de Morfi, Todos a la Mesa (Telefé), pero el más elogiado de sus pares, cuando son actores invitados. A Roberto Peloni le llego la hora que lo reconozcan masivamente, primero por su año de trabajo en la televisión, se luce con su actuación en la segunda temporada consecutiva en el musical Shrek y acaba de debutar en otro musical para adultos The Rocky Horror Show los martes a las 21 en el Teatro Maipo. Pero no es todo, también los fines de semana se luce en otra pieza que la trabaja por segunda temporada consecutiva relacionada con el mundo del trabajo, La Ofi (Teatro Picadero los sábados a las 20.30).

Un bicho de teatro cumple casi un año en la televisión al lado de Gerardo Rozín todas las mañanas por Telefé: "Con la tele tenés una llegada masiva; el teatro y más en el musical funciona mucho el boca a boca. Con Rozín hacemos casi un culto a la improvisación y aprendo mucho de este nuevo sistema para mí. Me da una buena gimnasia. No hay que pensar tanto, se vive más de acción y reacción. Aunque, yo por suerte, la presión del rating no la siento".

Peloni es el cocinero muy reconocido por su pares, cuando a la mesa de Morfi, Todos a la Mesa es un actor de trayectoria (como sucedió por ejemplo, con Betiana Blum) no hace más que elogiar el don de la actuación de Peloni: "Yo lo siento como una caricia al alma, en cuanto a mi rol en la televisión no tengo una responsabilidad directa sobre el ciclo de cocina. Se mueven mucho las piezas, pero jamás nadie impone nada. En el ciclo se logró un clima casi de familia".

De día se arrodilla en el escenario para interpretar al malvado de Shrek (los sábados y domingos a las 16 horas también en el teatro Maipo): "Es una segunda lectura de la película donde no sólo los chicos salen fascinados, también los grandes. A la noche se calza los tacos altos para ponerse en la piel del doctor transexual Frank. N Furter: "Con esta obra cumplo uno de mis grandes sueños desde que comencé a estudiar actuación en la escuela Municipal de Lanús. Él es el dueño de un castillo al que llega una pareja recién casada tras un accidente con el auto. Él quiere crear a un super-hombre sexual, una especie de Drácula sin su costado asesino".

Se trata de una obra musical cuya trama gira en torno al género del terror y bizarro: "Habla de la libertad sexual, él es un travesti (un hombre vestido de mujer), un ser ambiguo, abierto. La obra se estrenó en 1973 y dos años después se la llevó al cine y se convirtió en un film de culto. En nuestro país se ha avanzado mucho con la Ley de Género. Antes se abordaba la temática desde la burla y el mariquita-chiste. Lo vigente de la obra, sin embargo, es la transgresión. Hoy cuesta hablar de la elección sexual".

En cuanto a la reacción del público sobre el tema, Peloni aclara que "entre el celeste y el rosa se encuentra una serie de gamas. Lo cierto es que para el público no resulta algo raro. Pero si te ubicás en la época, a fines de la década del 60, no deja de ser un choque cultural".

A su vez, Peloni separó el ambiente artístico del resto de otros ámbitos en cuanto a la aceptación de la transgresión sexual: "Aquí los prejuicios no son tan marcados. En la obra se maneja un lenguaje satírico en la búsqueda de la identidad sexual. Hoy se vive de distinta manera a esos años, hoy estamos más acostumbrados a nuevos formatos de familia sin hacer daño al otro. Es decir, la familia ya no es un formato a seguir".

El encuentro con este musical primero ocurrió en su adolescencia, una compañera de teatro "me pasó la película, en aquella época era en un casette VHS. Veinte años después me tatué el nombre del personaje porque es alguien que siempre me acompañó. El doctor Frank tiene algo de sucio, extraterrestre, vampiro y científico, un perverso villano y al mismo tiempo un niño".

A sus manos la obra llegó un poco de casualidad: "Me enteré que habían comprado los derechos para adaptar la pieza en nuestro país en una página de Facebook. Ahí me dije: ¡Tengo que ser yo! y a los pocos días había recibido un llamado que me decía: 'Mañana te va a llamar el director'". Era inevitable porque hoy por hoy si hay alguien que no pasa desapercibido en el género musical, ése es Roberto Peloni.

"Vivíamos en un lugar bravo y el teatro me salvO la vida"

"El teatro me salvó la vida", no es una frase hecha para Roberto Peloni y que suelen repetir los actores que aman las tablas. Para él fue realmente un escape a una situación económica difícil de su infancia.

Hijo de una empleada doméstica y de un padre chatarrero, amante del tango, encontró en la escuela de teatro de Lanús y en ese camino sus padres lo acompañaron: "Es que no quedaba otra, vivíamos en un lugar bravo. Tampoco tenía un papá abogado o alguien profesional en la familia que te indicara otro camino".

Su lugar de mayor crecimiento fue, sin embargo, en su casa: "Cuando mi mamá salía a trabajar, se iba por largas horas y yo quedaba solo con las responsabilidad de por ejemplo, prender de chico el gas. Pero también aprovechaba el tiempo para jugar e inventaba un montón de cosas". Empezó en pubs de Lanús con monólogos y hoy es referente de la comedia musical y la madre su fan inseparable.

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