domingo 4.12.2016 - Actualizado hace
Río de Janeiro 2016
18 | 08 | 2016
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Historias mínimas de los Leones dorados

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La Selección masculina de hockey sobre césped entró en la historia con el oro olímpico en Río 2016, pero detrás de algunos protagonistas hay pequeñas vivencias que se empiezan a descubrir.

Historias mínimas de los Leones dorados
Leones. Foto: AP
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JUAN MANUEL VIVALDI, HOMBRE MULTIFUNCIÓN

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Tiene 37 años y es uno de los experimentados del plantel. El arquero, considerado uno de los mejores del mundo,  tiene en su haber siete medallas ganadas con Los Leones entre Mundiales, Juegos Panamericanos y Champions Challenge. Sin embargo, Juan Manuel Vivaldi apuesta a su futuro porque, dice, "estará grande" para el próximo campeonato del mundo. Es entrenador de hockey y se recibió de periodista deportivo. Además, su pasado musical no lo abandona.

"En este momento estoy entrenando a la Primera B de mujeres de mi club, Banco Provincia. Siempre estuve vinculado a lo que tiene que ver con el entrenamiento de equipos, y es algo que me encanta, poder enseñar o entrenar arqueros en forma particular", contó para Página 12 sobre la profesión de entrenador que ejerce.

Pero bajo los tres palos, Vivaldi, que participa de sus terceros Juegos Olímpicos (Atenas 2004, Londres 2012 y Río de Janeiro 2016), tiene mucho más para enseñar y comunicar: "Tuve un programa radial denominado "Hockey desde el área", que duró tres años y fue una actividad que me encantó".

La comunicación y el hockey son actividades que parecen imposibles despejar de la vida del arquero. Cuando era chico, corría al kiosco de diarios para comprar y leer los suplementos deportivos de los periódicos.

Pensando en el "después del hockey", decidió estudiar periodismo deportivo en la escuela TEA. "Me gusta mucho leer y escuchar la radio. Y todo eso se combinó en esta carrera. Espero cuando termine de jugar poder hacer algo relacionado con ese rubro", dice el admirador de Gonzalo Bonadeo.

Lejos está de desear volver a la música. Cuando promediaba los 15 años de edad, supo tener una banda de rock llamada Nosferatu, pero "fue algo pasajero".


GONZALO PEILLAT, AMOR ENTRE FIERAS

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Cruzaron miradas en un torneo Argentino de Selecciones Sub 18 que se disputó en Salta hace seis años. Ambos ya habían visto sus perfiles en Facebook. Entrenaban a la par, uno en cada seleccionado y llegaron a jugar partidos entre sí. Hasta que en el micro de vuelta se dieron el primer beso. Gonzalo Peillat y Florencia Habif forman parte de los equipos nacionales de hockey. Son novios hace años.

"Los dos íbamos a la casa del otro sin estar de novios. Yo decía que venía una amiga pero mis padres, después de dos meses, me decían: '¿Qué amiga viene a casa todos los días a tu casa y se queda a tomar algo?'", contó Peillat en la revista Hockey RD.

Para Habif, "la especialidad de Gonza es el asado" y está contenta por compartir su deporte preferido con el novio: "Es algo que siempre soñás".

En los Juegos Olímpicos de Londres 2012 fue el momento en que los dos coincidieron en el éxito de integrar las selecciones que disputaron el torneo. "Nos veíamos en los tiempos libres en un bar que estaba debajo de nuestro edificio", recordó Gonzalo, uno de los artífices en el cambio de paradigma del hockey nacional: antes festejaban las chicas; ahora ellos escribieron su propio nombre.


LUCA MASSÓ, EL BELGA ARGENTINO

Hubiese sido muy extraño (y quizás doloroso) que un argentino se encontrase del lado de enfrente en la final olímpica, la primera en la historia del hockey masculino sobre césped de Argentina. Pudo haber sucedido, pero no. Un descarte y la imposibilidad de formar parte de la Sub 21 de Bélgica en el Mundial de Nueva Delhi en 2013 hicieron que a Luca Massó no le importara su doble nacionalidad y aceptara la propuesta de Carlos el Chapa Retegui.

El jugador que llegó como suplente pero que las graves lesiones de Matías Rey y Matías Paredes lo hicieron titular para el encuentro decisivo, tiene sangre argentina y deportiva: es hijo del cordobés Eduardo Massó, un tenista que alcanzó a jugar la Copa Davis para Bélgica en los ´80, y nieto de Eddy Merckx, uno de los ciclistas más importantes de la historia, que obtuvo el Tour de France y cinco Giros de Italia, entre otros logros.

"Toda mi familia apoyó mi decisión y me dio libertad", le dijo al diario La Nación.

Le encanta la carne, el fútbol y es hincha de Boca. Antes probó con el tenis y hasta con la bicicleta. "Mi padre me hablaba en castellano y yo siempre le respondía en francés; en la selección tuve que mejorar mi pronunciación".

Al ingresar a Los Leones tuvo que cambiar hábitos, como agregar una comida más: "En Bélgica no existe la merienda, porque allá cenamos a las 19. Al principio no comía, pero ahora me animo hasta a tomar mate dulce".

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