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21 | 08 | 2016
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Sbaraglia: “Lo que más me gusta para mi carrera es asumir riesgos”

Luly Vitcop
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Por Luly Vitcop


El actor entreno y cambio su físico para el personaje de Hernán Bellón. Explica que la película habla del muro que se le abre en la vida al deportista que interpreta y analiza el vínculo del box y la violencia.

Sbaraglia: “Lo que más me gusta para mi carrera es asumir riesgos”
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Este año Leonardo Sbaraglia decidió dar un paso más osado y distinto en su extensa carrera cinematográfica. A principio de año con el film Al Final del Túnel se puso en la piel de un lisiado para concretar el "robo del siglo" como es asaltar un banco y el jueves próximo se lo verá en el rol de un boxeador que se resiste a retirarse de su carrera tras haber conocido la gloria en Sangre en la Boca.

Lejos de los personajes de héroe con que se lo asocia, en especial, por las películas de Marcelo Piñeyro (Tango feroz, Caballos Salvajes, Plata Quemada), en 2014 en Relatos Salvajes Sbaraglia asumió el rol de un joven empresario con rasgos violentos y recién ahora en la piel del boxeador Ramón, la violencia está en los poros y para el actor le significa un papel que lo marca en la pantalla grande.

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En la película de Hernán Bellón la violencia y el sexo son indivisibles. Es que la vida de Ramón Alvia está atravesado por la violencia, arriba y abajo del ring: "Para el rol de Ramón el entrenamiento de cuatro meses para el film fue muy importante para la propia acción física. A mí me cambió el cuerpo de manera real, te sentís más inflado y más fuerte. Esto ayuda y mucho a la interpretación del rol, hace que tu cuerpo se mueva diferente". Sobre el cambio que significa en su carrera el personaje del boxeador, dijo: "Lo que más me gusta de mi carrera es asumir riesgos".

El entrenamiento del actor fue al lado del boxeador Diego "La Joya" Chaves, quien a su vez actuó en el film como su contrincante en la piel de Diamante Saldías: "Con él convivimos durante cuatro meses y aún mantenemos cierta rutina. Fuimos a ver muchas peleas en los clubes sociales e incluso en varias ocasiones me entrevisté con Jorge "Locomotora"' Castro, quien me recibió de manera muy generosa y conocí su historia".

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El film apunta a contar el ocaso de un deportista, pero no se centra en una figura consagrada del mundo real: "Con los entrenamientos, el encuentro con Locomotora Castro sirvió para encontrar la expresión más apropiada. No es sólo buscar un color de personaje candoroso y entrañable, sino también su complicación".

Para Sbaraglia la vida de un deportista "te la marca la propia juventud. Pero Ramón al borde de los 40 años no puede asumir la decisión del retiro tal como se lo recomienda su mujer Carina (Erica Bianchi) y de su entrenador Mario (Claudio Rissi). A él le cuesta dar el paso al costado. El se ilusiona con empezar de nuevo, pero la vida le ofrece un muro. La película habla de ese tránsito".

Tras ganar el título de campeón del mundo la vida familiar de Ramón se desmorona. Cuando Ramón ve a la nueva chica que va a entrenar al gimnasio, Débora (Eva de Dominici). Literalmente, se enloquece con ella y comienza una relación en el límite de lo salvaje y violento. En el film Carina descubre que Ramón anda en un asunto de polleras y ella, madre de sus dos hijos, le reclama: "¡Ahora que te puedo tener para mí, me hacés esto!".

"La pulsión autodestructiva tiene un recorrido parecido al del final de este boxeador. El tipo de profesión, en verdad, lleva la violencia a cuestas. De hecho, Román comienza a boxear por una violencia familiar. Se dio cuenta que de chico podía bajar los dientes a su viejo. Es una realidad la violencia familiar, sobre todo, entre padres e hijos. En el caso de Roman esa violencia la tiene internalizada", cuenta Sbaraglia considerando que la marca de la infancia es casi imposible de borrar.

El actor señala, sin embargo, que no se generalicen los casos: "Se podría considerar una excepción la carrera de nuestro boxeador Sergio 'Maravilla' Martínez". Y hace un hincapié en la mole de Mike Tyson: "El tiene una historia tremenda. El ha hecho una gran pirueta en su vida. Después de una serie de depresiones tras el final se refugia en hechos artísticos como bailar y ahora encontró el formato del stand up. Me parece que encontró una manera hermosa de seguir su vida debajo del cuadrilátero. Quizás ahora pega de otra manera, con la palabra. Ramón en el film no tiene los elementos para asumir el final, pese a haber formado una familia".

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En la crisis que vive Ramón cerca del retiro es que sin el ring se siente como una persona vacía: "No es capaz de preguntarse ¿por qué no empezar de nuevo? Lo puede hacer de muchas maneras, pero en Deborah (De Dominici) se ve reflejado en esa juventud "y eso lo ayuda a sentirse vivo en el deporte".

El director Hernán Bellón agrega que Sangre en la Boca "tiene múltiples lecturas. Por ejemplo, el entrenador de Ramón, Mario (Rissi), después de pelear fue preso y encontró una salida como entrenador y evangelista. Alonso, el padre de Déborah, también boxeador y después de perder el título cae en la violencia".

En la nota también estaba presente Erica Farías, quien en 2011 se consagró campeona mundial ligera de la WBC y sostiene que "la vida de un boxeador está en busca de algo. Es la lucha interna de todos los días. Subirse a un ring es un estilo de vida más que un deporte. No deja de tener sueños, en el ring descarga la impotencia y para ello entrena día a día. Se compromete día a día. El boxeador es un apasionado en todo lo que hace tanto en la vida como en el ring. A diferencia de otros deportes no agarra una pelota, somos nosotros mismos".

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