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21 | 08 | 2016
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Los anteojos: ¡para mirarte mejor!

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Son un elemento esencial para la vida diaria, social o de trabajo. Según los investigadores, su antigüedad es milenaria, lo que le da a su indudable popularidad y uso un aura de cierto misterio y genera preguntas tales como... pero... ¿a quién se le habrán ocurrido? En la actualidad brindan un servicio fundamental para muchas personas.

Los anteojos: ¡para mirarte mejor!
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En el siglo V antes de Cristo, Confucio hace referencia a un zapatero "con vidrios en los ojos", en lo que acaso sea la referencia más antigua en materia oftalmológica. Se dice también que el emperador Nerón asistía a los espectáculos de gladiadores con cristales de esmeraldas verdes en sus ojos para filtrar la luz solar, y que el filósofo Séneca había leído "todos los libros de Roma" mirando a través de una esfera de cristal llena de agua para aumentar el tamaño de las letras.

La lente más antigua que haya sido encontrada fue bajo las ruinas de la antigua Ninive en lo que hoy día es Irak antes de que los grandes escritores y científicos de la antigüedad como Plinio y Ptolomeo hicieran mención del fenómeno de cristales de aumento, pero sin mayores precisiones. Los lentes de aumento para facilitar la lectura comenzaron a ser utilizadas por monjes alrededor del año 1,000 d.C. Los venecianos, expertos vidrieros, desarrollaron esta innovación para perfeccionar los cristales para fabricar lupas y también algunos prototipos de anteojos.

En Historia y Desarrollo de las Lentes de Contacto, José Luis Munoa Roiz y Enrique Aramendía Salvador explican que esta proposición fue reconsiderada y perfeccionada por el matemático francés Philippe de la Hire (1640-1718) en 1685, quien sugirió utilizar un cristal cóncavo sobre el globo ocular y observó que la curvatura interna del vidrio debería ser igual a la curvatura de la córnea, eliminando así la refracción de la córnea.

Si bien podría considerarse al fraile y filósofo inglés Roger Bacon (1210-1292) como uno de los padres de los anteojos modernos, la Sociedad Española de Oftalmología arguye que es un mito que Bacon haya "inventado" los anteojos. Sí fue, en todo caso, el primero en afirmar por escrito la posibilidad de llegar a ayudar a los présbitas gracias al aumento proporcionado por un segmento de cristal. Bacon basó sus teorías en textos árabes sobre la óptica y hay quienes afirman que llegó a tallar lentes para darles una forma similar a la que conocemos hoy.

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Se desconoce quién fue el inventor de los anteojos, pero sí se sabe que aparecieron en el último cuarto del siglo XIII en el sur de Europa, seguramente en la región de Venecia. De esa época fechan las primeras referencias a lentes similares a los anteojos modernos, que luego figuran en obras artísticas de pintores de la época, a menudo como símbolo de conocimiento y sabiduría. Las primeras lentes eran de cuarzo ya que los cristales ópticos no se había aún desarrollado. En el siglo XVII se desarrollaron las lentes cóncavas, lo cual fue un gran avance en el campo de la óptica para corregir la miopía. Uno de los primeros personajes de la historia en utilizar gafas de lentes cóncavos fue el Papa Leo X, que decía que el uso de sus lentes durante las excursiones de caza le permitían ver mejor que sus compañeros, a pesar de su miopía.

Los anteojos, también conocidas como gafas, lentes, o espejuelos; son un instrumento óptico formado por un par de lentes sujetadas a un armazón, que se apoya en la nariz mediante un arco y dos patillas que ayudan a sostenerlas en las orejas.

Son una combinación de dos productos sanitarios: las lentes y la montura que el profesional óptico u optometrista adapta a un paciente determinado basándose en la corrección precisa de cada ojo, su distancia interpupilar y la montura escogida. Se usan principalmente para compensar defectos de la vista, tales como la miopía, el astigmatismo o la hipermetropía, aunque también existen gafas especiales para proteger a los ojos en actividades en las que exista un riesgo para éstos (en este caso si no tienen corrección óptica no son producto sanitario). Funcionan enfocando la luz a través de las lentes para compensar los defectos visuales.

Existen también gafas bifocales en las que combinan dos lentes de distinta graduación en una sola, indicadas para pacientes présbitas permitiendo al usuario ver a lo lejos y de cerca; y las lentes trifocales permiten además ver a una distancia intermedia. Estas últimas ya no se usan mientras que los bifocales se usan cada vez menos a favor de las lentes progresivas.

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