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Río de Janeiro 2016
22 | 08 | 2016
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El vóley tiene buen futuro porque recuperó el pasado

Leonardo Peluso
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Por Leonardo Peluso


El voleibol argentino tiene a Julio Velasco listo para hacerse cargo de un nuevo ciclo olímpico. Su nombre es la garantía de un crecimiento que se viene notando, en logros notables, desde su llegada en 2014.

El vóley tiene buen futuro porque recuperó el pasado
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Cuando en los '80 Julio Velasco se sumó al nacimiento de la era de lo que sería el "Voley" masivo bajo el proyecto del coreano Young Wan Sohn quizá no imaginaba que tendría en sus manos la posibilidad de proyectar el segundo resurgimiento para poner a la selección entre las naciones que pelea medallas. Esa selección- bronce en mundial 82 y juegos del 88- no necesitó rótulos ni apodos, y fue la primera, luego de la del fútbol, que trascendió y generó la identificación con la gente que con los años lograron el basquet y la generación dorada, las Leonas y ahora los Leones y hasta los Pumas del rugby. El fenómeno aquel no pudo trascender en resultados y ciclos regulares más allá de momentos puntuales o jugadores especiales. Por eso en 2014, la federación logró lo que el mundo del deporte pedía hacía años, repatriar a Velasco. El argentino, uno de los hombres más importantes del voley mundial en particular y del deporte en general, regresó al país para una posible refundación.

Los primeros pasos estuvieron a la altura de los pergaminos del autor de la obra; el oro panamericano, la excelente actuación en la world League y el reciente juego olímpico donde haber ganado el grupo lo mandó a jugar con Brasil ganador del Oro. En poco tiempo de trabajo, el equipo de Velasco, le empezó a ganar a las potencias o lo que tampoco es menor empezó a jugarles de igual a igual. Este grupo de jugadores que lograron liderar el ranking juvenil hace poco menos de una década, están en una edad de crecimiento absoluto y llegarán a Tokio 2020 en la madurez exacta de los 30 años.

El voley argentino tiene un nuevo punto de partida, un nuevo ciclo olímpico, y lo que quizá sea mejor, tiene dos nombres o dos apellidos, que dan garantías; Julio Velasco y Facundo Conte, ambos de alguno modo parecido son hijos directos o indirectos de aquella generación que en 1982, el primero como discípulo de Wan Sohn, el segundo como progenitor de Hugo uno de los mejores jugadores de la historia mundial de este deporte.

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