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Cabezas de ratones

Gustavo Nigrelli
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Por Gustavo Nigrelli


Quedaron media docena de potenciales figuras tras Río en el boxeo argentino, y ahora hay que elegir el camino, el modelo, el formato, y la mejor forma de explotar ese capital. ¿Hay que pensar en el bosque, en el árbol, o en ambos? Porque no será igual la senda según las decisiones que se adopten. ¿Qué queremos ser y qué conviene para el pugilismo nacional?

Cabezas de ratones
Foto:

Ahora empieza la verdadera historia con vistas al futuro. Finalizado los JJOO, es un barajar y dar de nuevo para el boxeo argentino.

¿Hay que considerar fracaso el desempeño de nuestros púgiles en Río?

Sépase ante todo, que de las 40 medallas que reparte el boxeo olímpico -contando los tres colores-, apenas 12 quedaron en América: 6 en Cuba (3 Oros), 2 en USA, y el resto, dividido entre Colombia, Venezuela, México y Brasil, con una cada uno. (NdeR: apenas 1 de Bronce, le correspondió a un profesional tradicional, el francés Mathieu Bauderlique, de 81 kg, pese a los temores que había de mezclarlos con los amateurs).

¿Habría que exigirle a Argentina estar en ese reducido lote?

De nuestros 6 competidores que se clasificaron –record en el siglo tras Sydney 2000, donde acudieron 7- dos quedaron al borde de una medalla: Yamil Peralta y Alberto Melián, este último tras ganar dos peleas por primera vez en un Juego después de Atlanta '96, con la gesta de Pablo Chacón. (NdeR: todos los vencedores de nuestros púgiles en Río perdieron a la siguiente ronda).

¿Podrá esta camada, a la que puede agregarse Fernando Martínez, Leandro Blanc, Alberto Palmetta, quizás Ignacio Perrín –aunque tiene 31 años y tal vez no elija ese camino- destacarse como profesionales?

¿Se harán profesionales tradicionales, seguirán vinculados a la AIBA a través de la APB, o qué harán?

Gran parte del boxeo argentino dependerá de lo que ellos decidan, y tal vez ni lo imaginen. Serán sin dudas nuestras estrellas y promesas del futuro, pese a no haber hecho historia en el terreno olímpico.

¿Pero qué historia habían hecho acaso nuestros recientes cracks ya retirados -o en vía de hacerlo-, como los Maravilla Martínez, los Chino Maidana, los Lucas Matthysse, los Juan Carlos Reveco, los Omar Narvaes, los Tyson Ramírez, los César Cuenca, Diego Chaves, Jonathan Barros, etc?

Ninguno hizo más que Melián ni que Yamil, y sin embargo fíjense en qué terminaron.

Y téngase en cuenta además que según las reglas actuales de AIBA, ahora los profesionales también pueden pelear en los JJOO, por lo cual, tranquilamente la FAB puede formar otro plantel amateur, y llegado el caso eliminarse con los profesionales, o directamente hacer intervenir a alguno de estos en los preolímpicos de Tokio 2020.

Todo está por verse, pero es indiscutible que llega el tiempo de recoger la siembra. Esperar qué pasaría en el debut de Melián cuando lo haga. O de Fernandito Martínez, Palmetta, o Yamil.

Ver de qué forma rendirían contra los profesionales ya hechos y derechos que actúan en el alicaído medio local, y si la gente los seguirá como ídolos o no, si es que alguno se destaca por su personalidad y actuación.

Ahora bien. Planteado esto, ¿se imaginan si de pronto viene alguien y se lleva a Melián a USA, a Yamil a Europa, a Fernando Martínez a México, y al resto se lo reparten afuera para probar suerte?

¿Qué cambiaría para el boxeo argentino? ¿Qué pasaría con su proyecto interno, con los ciclos de TV ávidos de figuras y raquíticos de espectáculos, sin la posibilidad de poder nutrirse de los valores que apoyaron, que acompañaron en su crecimiento -y de algún modo sostuvieron-, primero con Los Cóndores, luego con la APB, y ahora con los JJOO?

¿Les parece justo? ¿Sería útil? ¿Piensan que Melián, Yamil o Martínez, pelearían seguido afuera como lo harían acá encabezando carteleras, aunque sea como cabeza de ratón? ¿O lo harán cada muerte de Obispo como lo hacen afuera los Castaño, los Maciel, o los TNT Maidana como cola de león?

¿Cuál sería el mejor proyecto para el boxeo argentino? ¿Quiénes les brindarían, no más plata, sino más ventajas y comodidades?

¿Alguien piensa que –más allá del Chino y Maravilla-, Narvaes, Reveco, Ramírez, Cuenca, Matthysse, Chaves, Barros, etc, hubiesen llegado a donde llegaron, si en vez de debutar y dar los primeros pasos de su carrera aquí, los hubiesen dado en USA, o México?

Incluso el Chino y Maravilla construyeron sus primeros palotes aquí, y luego, una vez con sus carreras armadas, cada cual edificó su proyecto en el exterior a su manera.

Pero tan contraproducente es este camino, que el gran bache del boxeo nacional comenzó desde que todos estos púgiles comenzaron a defender sus coronas afuera como pedía "la gente", perdiendo. Bien o mal, pero perdiendo. Es esto un dato duro, sin opinión.

El propio Maidana, con sus dos derrotas frente a Floyd Mayweather a cuestas, y exceptuando su gran victoria ante Adrien Broner –la pelea clave de su carrera y su verdadera consagración-, como campeón mundial jamás hizo historia, ya que en tal condición hizo una sóla defensa exitosa de su corona regular, y fue acá adentro, ante el ruso radicado en España Petr Petrov. Es decir, redondeó una campaña prolífica en lo económico, pero relativamente corta y alternada en lo deportivo.

Lo mismo ocurrió con Maravilla, que nunca hizo más de una defensa de sus coronas, y cuando explotó ya estaba cerca de su ocaso.

La página www.boxeo-boxing.com, de Edgardo Rosani, toca este tema del futuro del boxeo argentino en una interesante nota, sobre el que pide opiniones como para que entre todos se encuentre el horizonte a seguir tras los JJOO.

Aquí el texto:

http://www.boxeo-boxing.com/web30/boxeo-argentino-despues-rio-ahora/#axzz4I0TXX8Ik

Se cuestiona el proceso  previo, la participación en los torneos de AIBA como la WSB y la APB, el resultado obtenido en Río de los púgiles argentinos, y los lineamientos del boxeo que propone la AIBA con relación a lo que vendrá.

Pero la reflexión debiera ser al revés: ¡qué hubiera sido del boxeo argentino en Río de no ser por la participación en los torneos WSB y APB!

Si como pedían algunos, en vez de participar en ellos a costa de perder, de quedar cola, y de mandar a púgiles novatos -o de poco roce y nivel- a hacer experiencia, nos hubiésemos quedado en casa esperando madurar con el tiempo como por arte de magia, ¿se hubiese clasificado alguien a Río?

Y de ser así, ¿se hubiese ganado alguna pelea? ¿Tendría hoy nuestro país un proyecto de 6 potenciales figuras como para promover?

Pero además, el acercamiento de AIBA con la AMB y OMB tiene la inteligencia de fusionar ambos campos también en la faz profesional. Y que entidades mundialistas y AIBA se aprovechen unos a otros, en vez de restar y mezquinarse, como sucede incluso en el boxeo argentino, donde los púgiles de un promotor no pelean con los del otro.

¿Pelearían por un título mundial los campeones olímpicos con los de tales entidades, y éstos intervendrían en un APB? Vaya uno a saber.

¿Sería el ranking APB de la AIBA uno más, el 5º organismo, de donde salieran retadores a los de la AMB u OMB, sin perder su lugar en la APB, y viceversa?

Simples trazos a mano alzada. Pensamientos en voz alta. Nada oficial. Todo está en pañales, como estaba hace unos años en el boxeo olímpico. Pero ese contexto internacional también nos importa, porque es el marco futuro donde escalarán los nuestros.

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