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Más allá del Misterio
29 | 08 | 2016
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Fantasmas y anomalías en la necrópolis misionera

Sebastián Aranguren
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Por Sebastián Aranguren


El cementerio sueco de Oberá es un vórtice paranormal. ¿Qué son esas luminosidades blanquecinas que aparecen de la nada? Las almas indignadas y el repartidor de golosinas

Fantasmas y anomalías en la necrópolis misionera
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Si no fuera por la sucesión de anomalías denunciadas en forma constante, se podría aventurar que las historias de fantasmas asociadas con el cementerio sueco de Oberá, Misiones, no son más que una concatenación de relatos encaminados a darle vigor a una leyenda urbana. Sin embargo, decenas de testigos aseveran que la necrópolis y sus adyacencias son terrenos fértiles para manifestaciones espectrales.

Los casos que habitualmente llaman la atención de los vecinos y ocasionales transeúntes tienen que ver con luces extrañas que se percibían desde el interior del cementerio a lo que se fueron sumando otras expresiones anómalas como sombras o apariciones que conmocionaron a más de un vecino.

El cementerio está ubicado en Villa Svea, en las afueras de Oberá, el lugar que acogió a las primeras familias suecas que arribaron al rojo territorio misionero en procura de un porvenir que hallaron con sacrificio y trabajo en las plantaciones de yerba mate.

Para los habitantes del lugar los episodios son ya parte de la cotidianeidad aunque, también reconocen no pierden el atractivo misterioso que lleva a más de un vecino a transitar de noche por la zona en busca de captar alguna manifestación que acredite actividad paranormal.

Las apariciones tienen que ver con luminosidades blanquecinas que aparecen de la nada, surcan las calles y se introducen en el cementerio sueco para perderse en su interior, sin que haya hasta el momento una razón lógica que permita encontrarle alguna explicación al fenómeno.

En realidad habría un desencadenante del misterio relacionado con hechos de inseguridad ocurridos en el interior de la necrópolis. Es que a partir de los años 90 el cementerio fue blanco de saqueos que hicieron suponer que las luminosidades y figuras volátiles encerraban el reclamo de millares de almas frente a los hechos que alteraban su descanso eterno.


ALMAS INDIGNADAS

Psíquicos con experiencia en el abordaje de este tipo de misterios, que fueron consultados por ese entonces, dieron por válida esa posibilidad vinculada con macabras profanaciones de las tumbas que llegaban a incluir a los propios despojos mortales de quienes fueron sepultados con algún elemento de valor.

Aunque las profanaciones a decir verdad nunca fueron controlados del todo, hubo otro elemento que para los vecinos de Villa Svea agranda el vórtice del fenómeno paranormal de la necrópolis: la de ser escenario habitual de ritos de religiosidades oscuras.

En Oberá, los comentarios en torno a los hechos extraños que suceden en el cementerio sueco se cierran en humoradas basadas en la incredulidad de quienes no creen en las versiones sobre situaciones espectrales. "Te parece que con los recursos tecnológicos que hay nadie haya aportado ninguna imagen de esos supuestos fantasmas", aseguró un comerciante afincado en el centro de la ciudad.

En Villa Svea, sin embargo, la opinión de los habitantes del lugar no es coincidente y si bien están acostumbrados a los fenómenos que perciben, aún sienten que la piel se les eriza toda vez que de noche, alguna luminosidad intensa y blanca se filtra y desaparece tras las rejas del cementerio sueco.


EL REPARTIDOR DE GOLOSINAS Y UN EXTRAÑO AYUDANTE

Un caso emblemático ocurrido en el cementerio sueco de Oberá fue el de Roberto Mieres, repartidor de golosinas que recibió asistencia mecánica de lo que, todo indica, fue un fantasma.

La camioneta de Mieres sufrió un desperfecto frente al cementerio. De repente un hombre bajo, de unos 60 años se acercó para darle arranque al vehículo. Agradecido, el trabajador le ofreció a quien lo había ayudado acercarlo hasta su casa.

"No se preocupe, vivo cerca",
le contestó. Acto seguido, el enigmático personaje atravesó las verjas del cementerio y se perdió en la oscuridad.
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