viernes 30.09.2016 - Actualizado hace
La Matanza
03 | 09 | 2016
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Ocho años de sacrificio con La Tranquila Blues Band

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Seis vecinos de San Justo se unieron para darle forma a los sonidos que tenían en sus mentes. “Todo está hecho a pulmón y cada uno tiene su laburo, pero lo bueno es que todos tiramos juntos para el mismo lado”, indicaron.

Ocho años de sacrificio con La Tranquila Blues Band
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El DNI grupal marca que sus raíces están en La Matanza. Que la pasión tiene forma de clave de sol y corcheas; y que el blues representa la razón de ser de La Tranquila Blues Band. Con ocho años de vigencia, los matanceros le dan color y sonido a cada noche en que suben a un escenario. Así van caminando por la senda que han elegido desde que se cruzaron y el blues los unió como si fueran uno solo. 'Con el rock hacíamos temas tranquilos, y así nació el nombre de La Tranquila. Hoy nos dicen que no somos ningunos tranquilos', analiza Pablo Pimpinelli, el iniciador. 'Somos más electrizantes que tranquilos. En realidad somos tranqui, está bien puesto el nombre. De hecho, no rompemos nada', tira Pablo para entrar en clima.

Pablo Pimpinelli (voz y bajo), Maximiliano Pimpinelli (armónica y coros), Matías Camaño (primera guitarra), Ramiro Rojas (segunda guitarra), Héctor Ponti (saxo) y Leonel González (batería) integran hoy la banda de San Justo, identificada con el rhythm and blues.

Orígenes

Pablo Pimpinelli dio el puntapié inicial. 'Dejé una banda donde tocaba y encaré mi proyecto, que incluye hoy hacer las letras y en su mayoría la música que tocamos. El repertorio es propio, es blues y hacemos también algo de rock and roll', apunta la voz de La Tranquila. Buscó una primera guitarra y así llega Matías. 'Tocaba solo, conozco al primo de Pablo, y él hizo el puente. Había estado en otras bandas pero no duré mucho más que un mes. Pablo buscaba alguien del blues y yo venía de ese palo y se dio todo para que me sumara a su banda', cuenta Matías Camaño.

Y el rumbo hacia el blues quedó marcado en el tiempo. 'Fue una noche que estábamos cansados, veníamos de ensayar y escuchamos a Bogan: nos dijimos qué estamos haciendo. Y ahí nos mandamos por este camino, nos hicimos bluseros', explica Pablo. 

Cada uno atiende sus tareas cotidianas porque no viven de la música, pero los jueves es el día para juntarse. 'Hace ocho años que estamos juntos y todos los jueves, viento calor frío, se ensaya, es el día que uno espera, es el día tranquilo, es el cable a tierra'.

Pablo a donde vaya lleva a La Tranquila en su camión mientras recorre Buenos Aires. 'Subo al camión a las 8 de la mañana y vamos con La Tranquila y muchos me preguntan por esa banda que suena y les digo que soy yo. Parezco BJ (risas)', afirma Pimpinelli. 'La Tranquila es una banda que viene tocando con mucho sacrificio, no bajamos los brazos, y nos ayuda la conexión que tenemos entre nosotros, los compañeros', resume el bajista y voz. Y Matías añade: 'En vivo la banda suena muy bien. Si lo técnico acompaña sonamos espectacular. Esa fuerza en vivo nos da más para potenciarnos'.

'Todo está hecho a pulmón y cada uno tiene su laburo, pero lo bueno es que todos tiramos juntos para el mismo lado. Y ojalá que tengamos la chance de tocar para más gente', se ilusiona el líder de la banda de La Matanza.

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